Breves, sesgadas e inútiles informaciones
http://www.fotogramas.es/Blogs/El-guionista-hastiado/Breves-sesgadas-e-inutiles-informaciones
"¿Quién necesita a un guionista? Dadme un director competente y un par de actores inteligentes y en 8 semanas os mostraré a los 3 tipos más nerviosos que hayáis visto". Groucho Marx
2 Mayo 2010
http://www.fotogramas.es/Blogs/El-guionista-hastiado/Breves-sesgadas-e-inutiles-informaciones
18 Abril 2010
3 Febrero 2010
http://www.fotogramas.es/Blogs/El-guionista-hastiado/El-doblaje-es-algo-antiguo
4 Enero 2010
http://www.fotogramas.es/Blogs/El-guionista-hastiado/El-guionista-es-Dios-con-sus-Avatares
14 Diciembre 2009
26 Noviembre 2009
27 Octubre 2009

ACTUALIZACIÓN
Ahora sí, aquí tenéis la nota definitiva de los creadores de la película "¡Soy un pelele!". Más allá del caso concreto, en ella se exponen algunas de las peores prácticas de ciertas productoras cinematográficas nacionales, que abusan de la buena voluntad de los profesionales para forrarse a costa de subvenciones.
Tanto ALMA como TACE como los sindicatos de actores han llegado a un acuerdo para que la ley del Cine incluya una cláusula que especifique que los productores que tengan deudas pendientes con autores o el equipo técnico o artístico no puedan recibir subvenciones, una vieja reivindicación de los sindicatos. Sin embargo, la ley no ha entrado con las garantías que se pedían, especialmente que incluyera a administradores y accionistas de las productoras. ¿Por qué? Porque si no, basta con cambiar el nombre o la razón social de la empresa para seguir cobrando con un expediente inmaculado.
Y así sigue el cine español...
CARTA ABIERTA DE DENUNCIA DEL ESTRENO FANTASMA DE "¡SOY UN PELELE!"
Rogamos la difusión pública de esta nota en la que denunciamos cómo el esfuerzo colectivo para realizar una película se ve tristemente frustrado cuando una productora se aprovecha de la posibilidad de obtener ayudas públicas sin tener obligación de estrenar sus películas de la manera adecuada. Éste es el caso de "¡Soy un pelele!", de Hernán Migoya, que ha sido estrenada silenciando su difusión, sin convocatoria de prensa y sin siquiera disponer del cartel oficial del filme para su exhibición en las salas. La productora del filme, Iris Star, con sus responsables al frente, Pere Domènech y su hijo Jaume Domènech, nunca han mostrado interés en la exhibición apropiada de la película, salvo para obtener subvenciones.
Desde el inicio del proyecto, en el año 2003, éstos son los desmanes cometidos por Iris Star:
1) Oscurantismo absoluto en torno al presupuesto de la película. Ni siquiera el director supo nunca de qué dinero disponía para realizar el filme.
2) Se falseó públicamente el número de semanas destinadas al rodaje de "¡Soy un pelele!". En el dossier de prensa oficial, figuran como 8 semanas las dedicadas a la filmación, cuando en realidad fueron 27 días (menos de 6 semanas), concretamente del 2 de noviembre al 12 de Diciembre de 2006.
3) Una semana antes de empezar a rodar, pretenden despedir al director, porque les parece excesivo el planning de rodaje. Más tarde averiguaremos que su intención era reducir la filmación a quince días, la mitad de lo requerido.
4) Interrupción abrupta y sin explicaciones del rodaje, a tres días de concluirse el plan previsto de 6 semanas.
5) Retención por parte de la productora del material rodado a lo largo de un año entero, sin posibilidad de acceso a él para su visionado y montaje.
6) Transcurrido más de un año, el montaje ya realizado demuestra que, efectivamente, se necesita rodar el material extra que la productora se negó a filmar en su momento, para la completa comprensión del guión. Se reúne de nuevo a todo el equipo, más de doce meses después, para un solo día de rodaje concedido. Iris Star deja a deber el sueldo de casi todo el personal movilizado -incluyendo la remuneración por la banda sonora a los músicos y al compositor principal, Refree, que ha trabajado sin contrato hasta hace escasos días-, y sólo accede a empezar a pagarlo cuando se le echa encima el límite de fecha de estreno, impuesto por los organismos públicos.
7) Seleccionada en la Sección Oficial No competitiva del Festival Internacional de Cinema de Catalunya SITGES 2008, los responsables de Iris Star no hacen acto de presencia en la rueda de prensa del filme, temerosos de que algún periodista saque a colación el hecho de que la película ha sido rodada enteramente en lengua castellana. Se le solicita al director por parte de los responsables de la productora que, de ser requerido sobre el tema, afirme una falsedad: que la película sí está rodada en catalán, pero extremadamente bien doblada al castellano. Todo lo cual induce a sospechar que se esconden intereses ocultos referentes a ayudas económicas de la Generalitat de Catalunya, destinadas a proyectos rodados en lengua catalana.
8) Un año después de su exhibición en el Festival de Sitges, Iris Star no tiene más remedio que estrenar la película, presuntamente para cobrar otra subvención que así lo estipula. Debido a la presión del propio director, la productora se ve obligada a salir con varias copias, siete en total -trece menos de las acordadas inicialmente-, pero sin duda más de las que la empresa hubiera deseado.
9) Iris Star, en todo momento, evita implicarse en promocionar el estreno:
10) Tan poco interés ha manifestado la productora en la difusión del estreno de la película, que ni siquiera dispone de las copias del cartel original de la misma para suministrarlas a las salas de exhibición. Red Pixel, el estudio de diseño original del cartel -ya utilizado en el preestreno en Sitges-, se negó a facilitar de nuevo los archivos para la impresión del mismo ya que Iris Star no ha efectuado el pago del trabajo realizado -motivo por el cual ha sido realizada la correspondiente demanda judicial-, por lo que la productora improvisó por su cuenta y riesgo la recreación de un cartel imitativo, utilizando sin permiso de su autor las mismas fotografías en baja resolución. El resultado es tan grotesco que incluso han olvidado incluir en el cartel "recreado" el nombre de la protagonista femenina, la actriz Rosa Boladeras.
No existe mayor frustración para un equipo de artistas que el hecho de que el fruto de su trabajo ¡de seis años! sea maltratado y silenciado de tal manera, en aras de la especulación económica.
Toda obra artística financiada con ayudas públicas debe tener la oportunidad de ser accesible al público.
Todos los ciudadanos deben tener la posibilidad de conocer y, si lo desean, acceder a aquellas obras que se han co-financiado con sus impuestos: en este caso, se ha impedido cualquier posibilidad de que el público tenga conocimiento de su existencia para decidir si desea acudir al cine o no.
¿Tiene derecho una productora que recibe dinero de las administraciones públicas a realizar estrenos fantasmas, falseando presuntamente el idioma de filmación original, reduciendo al máximo las partidas destinadas a rodaje, tiradas de copias y difusión, e impidiendo que el público pueda acceder a la obra realizada con ese dinero?
Creemos que es una vergüenza que, mientras la inmensa mayoría de las productoras de nuestro país luchan para mejorar la calidad y difusión de nuestro cine, exista aún una productora subvencionada a la que le conviene económicamente no estrenar como es debido sus películas, dando la espalda olímpicamente a los posibles ingresos de taquilla y obteniendo beneficios con la mera especulación de las ayudas obtenidas desde las administraciones públicas.
¿Por qué Iris Star ha cambiado de nombre como empresa (ahora es Stardis) y de sede social? ¿Tal vez pretende burlar el rastro de sus acreedores y así seguir solicitando nuevas subvenciones para nuevos proyectos que tampoco llegarán a conocimiento del público?
Obviamente, los abajo firmantes no estamos cuestionando la política de subvenciones públicas ni la profesionalidad de nuestro gremio, solamente la existencia de un caso absolutamente aberrante, que por su desfachatez avergüenza al resto del sector audiovisual.
Por todo ello, solicitamos que los medios de comunicación investiguen a fondo y denuncien llegado el caso, y que los organismos públicos garanticen la transparencia en la concesión de subvenciones para asegurar la sana administración de las ayudas otorgadas, y para que no se repita la existencia de empresas parasitarias en nuestra industria.
A 26 DE OCTUBRE DE 2009, FIRMAN ESTA DECLARACIÓN:
Hernán Migoya (34745525-T), director de ¡Soy un pelele!
Roberto San Martín (X6522074-X), actor de ¡Soy un pelele!
Rosa Boladeras (45470502-P), actriz de ¡Soy un pelele!
Francisco Calatrava (García Lozano, 36460488Z), actor de ¡Soy un pelele!
Jordi Ordóñez Medina (34737248-A), actor de ¡Soy un pelele!
Francesc Prat Dutren (38146561-A), ayudante de dirección de ¡Soy un pelele!
Bernat Bosch (43727222-J), director de fotografía de ¡Soy un pelele!
Nina Caussa (46750799-X), ayudante de producción de ¡Soy un pelele!
Anna Pons García (38145763-X), figurinista de ¡Soy un pelele!
Làia Serra Ros (47713814-S), Dpto. de Arte de ¡Soy un pelele!
Pepe Cáceres (52160880-P), técnico de sonido de ¡Soy un pelele!
Fric López Verdeguer (46141614-A), key grip de ¡Soy un pelele!
Juan Andrés Pegoraro (X 2047950-F), foto fija de ¡Soy un pelele!
Anna Solanas Santacana (46360102-Z), sonorista de ¡Soy un pelele!
Luis Roldán (46053370-X), diseñador cartel de ¡Soy un pelele!
Y por si alguien es de la opinión de que hay películas cuyo derecho a la exhibición no merece ser defendido, incluimos una crítica de Fausto Fernández, crítico y especialista de la revista Fotogramas; crítica que no será nunca publicada, pues Iris Star no avisó a tiempo del estreno de ¡Soy un pelele! Fausto Fernández ha tenido la gentileza de enviarnos el texto y permitirnos su difusión pública.
¡Soy un pelele! ***** por Fausto Fernández
Yerma pradera pecadora de amnésicos sin talento, la producción cinematográfica nacional sigue empeñada en relegar al olvido a quienes osan cabalgar(la) a contracorriente...del stablishment avinagrado, que no del público, ese forastero siempre ignorado, Hernán Migoya, forastero en tierra extraña (y enemiga) habla en su estupenda puesta de largo en el ídem de lo que los castrantes convencionalismos hacen a nuestro cine y a nuestras vidas: nos reprimen.
Olvidar para vivir, así sucede en estas ricas peripecias de un director sin identidad y una guionista enamorada reescribiendo ese amor a golpe de revisión, ácrata y juerguista, de géneros. Encuentro en París, esa capital metacomedia de Richard Quine, se erige en el eje del film, aunque no en el único: en esta vitalista, cínica, divertida y emocionante coda romántica al ozorismo o a Russ Meyer (convierte a los nudies sesenteros en versos hipnóticos que rimarían con Alain Resnais o Marguerite Duras), el Pierrot el loco de Godard se da la mano (o le mete mano) a Billy Wilder o a Howard Hawks (Su juego favorito pasada por el universo farrellyano).
Generosamente, ¿suicidamente?, el francotirador padre de Kung-Fu Kiyo o DNI reúne en su película las señas de identidad de la comedia de enredos sexuales-sentimentales para que el público se tronche. Es verdad que ya muchos no están para simplemente reír sin coartadas intelectualoides, y que ¡Soy un pelele!, en términos billywilderianos, estaría más cerca de la odiada Bésame, tonto que de Con faldas y a lo loco, pero incluso ahí resalta el estilo y el compromiso del autor.
Dirigida con rabiosa e inocente libertad, con una asombrosa elegancia (o procacidad) y con una magia especial en el trato con los actores (si hubiera justicia el gran Calatrava se llevaría un Goya), ¡Soy un pelele! es una pequeña gran maravilla, un puñetero regalo para amantes del cine que está, sí, puñeteramente vivo. Un canto de cachondo amor libertario que no nos gustaría olvidar jamás. Para quienes odien ser peleles del mainstream.
Lo mejor: está escrita, dirigida e interpretada desde el corazón, y la entrepierna.
Lo peor: su pésimo estreno comercial.
21 Agosto 2009

Ciertas teorías cinematográficas sobre guión, más preocupadas por lo comercial, defienden la necesidad de que la historia comience rápidamente, a ser posible con un acontecimiento potente y que el conflicto principal se detone cuanto antes. Alargar los prolegómenos de la historia, aducen, puede producir letargo y aburrimiento en el espectador, porque mientras no haya conflicto, no hay historia. Si se trata de una comedia, el espectador tiene que reírse desde el primer minuto, si es un thriller, tiene que haber misterio en la primera escena, si es un drama, tiene que haber muchas lágrimas...
La presentación exhaustiva, pausada, de los caracteres principales parece entonces más adecuada para filmes de autor o historias "de personajes". Bien, yo no comparto esta opinión.
En el último año dos filmes de animación de Pixar han sido bien acogidos por crítica y público: "Wall-e" y "Up". Mucha gente habla con admiración de los primeros minutos de ambas producciones, en los que se introduce de manera casi exclusivamente visual a los protagonistas y el ambiente en el que se desenvuelven. Durante unos quince minutos la historia "no comienza", no hay detonante, sólo exposición. Pero no exposición entendida como "dar datos". Lo que se hace es aportar información íntima y profunda sobre el personaje y las circunstancias que le rodean.
Los responsables de Pixar han reconocido más de una vez su admiración por Buster Keaton, del que se han nutrido sin complejos. Una rápida asociación nos llevará a pensar que han recogido su legado para la narración visual y sus enseñanzas sobre el "slapstick", el ritmo y la métrica exacta de sus gags visuales, marcas indiscutibles del genial cómico (yo mismo he hecho esa asociación más de una vez).
Sin embargo, sospecho que hay algo más. En muchas de las producciones de Keaton, como en "El Navegante" , "El Boxeador" o "El héroe del río", sorprende la escasa presencia de gags en los primeros quince minutos. ¿Por qué no me río todavía si estoy viendo una comedia? Me da por pensar que el amigo Buster (que era mucho más que un simple "payaso") comprendió perfectamente la necesidad de presentar a los personajes e introducir al espectador en el universo de la historia. ¿Por qué? Porque no hay mejor manera de hacer reír, llorar o emocionarse a alguien que consiguiendo que algo le importe, que un personaje le concierna.
Si el personaje te importa, entonces te interesará, y te afectará, todo lo que va a pasarle. Muchas veces veo filmes o series que arrancan con secuencias vibrantes en las que un personaje desconocido se enfrenta a una difícil elección, a un conflicto pavoroso, un acontecimiento dramático o supuestamente divertido... pero a mí me importa un bledo. ¿Quién coño es este tío? ¿A mí qué más me da que sufra?
Cuando escuché por primera vez cuál era el argumento de "Up", me pareció una frikada, una ida de pelota. Pero después de ver los primeros minutos del film, no podía estar más a favor del protagonista y de su loca pretensión de transportar una casa hasta Sudamérica con ayuda de un montón de globos. Bravo. A por ello, amigo, yo te sigo.
No creo que se pueda defender que "Up" o "Wall-e" sean películas poco comerciales, como tampoco lo eran las de Keaton (puede que ahora parezcan cine "para cinéfilos", pero entonces eran grandes blockbusters). No creo que nadie pueda decir que sus primeros minutos sean aburridos. Puede que sin conflicto y sin peripecias no haya historia, pero mucho menos la puede haber sin personajes.
En definitiva: perder tiempo en presentar personajes, no es perder tiempo.
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):