Breves, sesgadas e inútiles informaciones
http://www.fotogramas.es/Blogs/El-guionista-hastiado/Breves-sesgadas-e-inutiles-informaciones
"¿Quién necesita a un guionista? Dadme un director competente y un par de actores inteligentes y en 8 semanas os mostraré a los 3 tipos más nerviosos que hayáis visto". Groucho Marx
2 Mayo 2010
http://www.fotogramas.es/Blogs/El-guionista-hastiado/Breves-sesgadas-e-inutiles-informaciones
18 Abril 2010
3 Febrero 2010
http://www.fotogramas.es/Blogs/El-guionista-hastiado/El-doblaje-es-algo-antiguo
18 Enero 2010
30 Noviembre 2009
http://www.fotogramas.es/Blogs/El-guionista-hastiado/Flashforward-ni-palante-ni-patras
11 Octubre 2009

(Atención: SPOILER del final de la primera temporada de "Weeds")
- Y llegamos a la última escena del capítulo...
- ¿Qué te parece? A mí me encanta.
- Sí, sí... No está mal...
- Ella acaba de convertirse en una traficante de marihuana en toda regla, lleva varios capítulos flirteando con un tipo genial que le gusta mucho y, cuando finalmente decide acostarse con él, descubre que es un agente de la DEA (una agencia policial anti drogas). Es un final de temporada de puta madre.
- Lo sé, fue idea mía... Pero es que no sé si me convence cómo has planteado la escena.
- ¿Qué es lo que no te gusta?
- Están en una conversación post-polvo. Hablan de sus cosas... y ella le pregunta a qué se dedica, porque todavía no lo sabe, algo que hemos forzado un poco, por cierto.
- Sí, pero esto ya lo decidimos, debía ser así si queremos mantener la sorpresa al final de la temporada.
- Sí, sí, pero ése no es el problema. Lo que me fastidia es que demos la información en un diálogo, pierde fuerza. ¿No habría alguna forma de contarlo de manera más visual, más impactante?
- No sé... ¿Y si él se levanta a la mañana siguiente y se viste para ir a trabajar con su uniforme de la DEA? Y cerramos con la mirada de terror de ella.
- No está mal... Pero es un recurso un poco visto ya.
- Sí... En España lo hicieron en "Aída", con un cura.
- Sí... Tiene que ser algo así, pero no sé, diferente. Algo más... "patapún".
- Más patapún... ¿Y si ella se levanta a mear y encuentra su arma?
- Eso mola... Pero mucha gente tiene armas en su casa, ella no tendría por qué saber que es de la DEA.
- Cierto... Hum...
- Jeje... Jeje...
- ¿Qué pasa?
- Lo tengo. Jeje... Es muy bueno.
- ¿Lo tienes? ¿Seguro?
- Seguro. Te va a gustar...
13 Septiembre 2009

Veo en "Fama" cómo unos pobres chicos descalificados de no-sé-qué-fase-definitiva lloran desconsolados ante la imposibilidad de alcanzar un destino que ya acariciaban con los dedos. En pocos segundos, dos profesores estrafalarios de fingida altisonancia, con mallas y pelos, borran de un plumazo sus ilusiones, sus sueños, su futuro. Es el todo o la nada en un único gesto, la gloria absoluta o la derrota más dolorosa, la Fama o la mierda, aquí y ahora.
Pues no, amigos, todo esto es una asquerosa mentira.
Este post está dirigido a todos los adolescentes que desean ferviertemente participar en "OT", "GH", "Fama", "Supervivientes" o cualquier producto de corte parecido.
Hace tiempo que quería escribir sobre los realitys. Más concretamente, me apetecía cagarme un poco en ellos. En primer lugar porque están logrando imponer en los más jóvenes una falsa cultura del éxito rápido, fácil y sin esfuerzo. Si eres guapo, si tienes talentos innatos, si eres cabrón y listo y desinhibido y deslenguado... lo tendrás todo. Si no, nunca serás nadie, tu momento habrá pasado en cuanto se te vengan las primeras canas.
Echando cuentas es fácil darse cuenta de que no todos los jóvenes podéis llegar a ser famosos. No cabéis tantos. Ni siquiera en Telecinco. De hecho, la gran mayoría no lo conseguiréis, lo que me hace prever que pronto aparecerán oleadas de treinteañeros defraudados, avejentados y depresivos, incapaces de afrontar una vida sin fastos en la que tengan que trabajar para sobrevivir, en la que las oportunidades se hayan esfumado con los primeros estertores de la juventud. Bien, ésta es la primera mentira gorda.
Porque resulta que sí, amigo adolescente, puedes tener una vida plena y feliz y autorrealizarte sin que la gente te reconozca por la calle, puedes encontrar tu camino en cualquier momento, también después de los treinta, o de los cuarenta, y ser feliz sin ganar dinero en bolos, responder estúpidos cuestionarios en revistas tendencieras o recibir cartas de admiradores. Creedme, mucha gente antes que vosotros lo ha conseguido ya a lo largo de la historia. De hecho, es bastante más fácil que lo logréis de esta manera.
Porque la segunda mentira gorda es la de creer que la gran meta consiste, de hecho, en participar en uno de esos programas.
A lo largo de los últimos años he conocido gente que ha trabajado en diversos realitys, guionistas, productores, redactores, realizadores... y también he conocido a participantes de esos mismos programas (sí, sí, de los que salen en la tele, qué flipe, ¿eh?).
Después de escuchar a muchos de ellos hablar sobre sus experiencias profesionales, lo primero que pienso cuando veo que descalifican a algún aspirante en las fases eliminatorias es "NO SABES LO AFORTUNADO QUE ERES".
De verdad, chavales, no siempre merece la pena. Los concursantes de los realitys son tratados como productos. Venden su intimidad y sus sueños a precio de saldo. Ganan mucho menos dinero de lo que la mayoría de la gente imagina, y muchísimo menos que la gente que de verdad se enriquece gracias a ellos.
En el caso de programas con formato de "escuela" (OT, Fama...) donde se buscan presuntos talentos, los concursantes casi siempre acaban "quemados" como profesionales (sólo hay un ganador, por lo que la gran mayoría salen como "perdedores") y muchos pierden la posibilidad de lograr una carrera fructífera por sí mismos (tuviste tu momento y no lo aprovechaste, no ganaste, no interesas).
Se abusa de ellos, se les exprime. Los chicos de "Fama" son la versión moderneta de los personajes de "Bailad, bailda, malditos", empujados a la extenuación cada día, algo para lo que se ofrecen a cambio de la frágil promesa de participar en alguna producción musical mediocre cuando salgan.
El éxito y la -relativa- independencia artística de Rosa y Bisbal fueron el resultado de la novedad, la sorpresa y la improvisación de la primera edición. A partir de la segunda edición, Gestmusic se guardó muy bien de atar bien atados a sus nuevas "creaciones". Si participas en "OT", estarás cogido por los huevos durante años, te obligarán a firmar contratos abusivos, cantar las canciones que ellos decidan (si no les caes bien, serán canciones muy malas. Lo digo en serio). No podrás actuar en ningún sitio sin su permiso (pueden hacer, literalmente, que desaparezcas de los escenarios) y si lo haces tendrás que compartir beneficios y aceptar las decisiones artísticas y comerciales impuestas. Y los chavales lo aceptan todo porque la FAMA lo vale todo.
Uno de los individuos de los que he llegado a tener peor consideración, a través de opiniones diversas, y que representa la parte más fea de estos concursos, es Toni Cruz, miembro de "La Trinca" y uno de los dueños de Gestmusic. Se le atribuyen frases como "este chico es mi producto y hago con él lo que quiero". Es una percepción personal, claro, pero después de todo lo que he oído de él, para mí este señor desprende el mismo aura de maliginidad que JL Moreno. Sin embargo, así como los desmanes del productor avieso telecinquero son bastante conocidos por casi todos, el señor Cruz urde sus maldades oculto en la sombra, lo que da más rabia. No sé si acariciará gatos en grandes sofás de cuero, pero le pegaría.
Amigos adolescentes que queréis expresaros cantando, bailando o presentando programas: lo interesante en esta vida no son los resultados inmediatos, sino el propio proceso. Lo fundamental no es actuar ya, donde sea y como sea, sino actuar bien, aprender, desarrollarse como artista, expresar lo que uno quiere, encontrar el propio camino, no convertirte en un producto de estudio, prefabricado, sin alma.
La justificación más básica para convertirse en un realitero es el "dinero fácil". Sí, es verdad que algo de pasta se gana, pero ni es tanta, ni es tan fácil.
Lo que no se suele ponderar son las consideraciones menos evidentes, las decepciones, los escarnios públicos, los bajones, los abusos económicos, las dentelladas ajenas. La mayoría de los adolescentes que se hacen famosos de la noche a la mañana se vuelven gilipollas, discuten con sus amigos de toda la vida y cambian de pareja. Es ley de vida. Otra gran parte sufre depresiones. Muchos se enganchan a drogas blandas o duras, legales o ilegales, pierden la perspectiva, se endiosan, acaban rodeados de gente interesada que no les quiere, y pronto ven cómo el poco dinero ganado saca patitas y se va corriendo de su lado.
No trato de convencer a nadie de que no entre en un concurso de estos, pero sí que os animo a que lo hagáis sabiendo lo que realmente os vais a encontrar. Porque sólo unos pocos (los más maduros, los más inteligentes) consiguen partir de ahí para construirse una verdadera carrera asentada sobre los pilares sólidos de los méritos y el esfuerzo. Todo lo demás (soy guapo, soy televisivo, estoy de moda) queda a merced de los vientos caprichosos de los programadores, los bebedores de sangre joven, y los arruinavidas.
Los realitys son entretenidos, sí. Yo comprendo que la gente los vea, y que admire y aplauda a sus concursantes. Pero que nadie se obsesione: en la tele todo es mentira, nada es tan bonito cuando lo miras de cerca. Ningún sueño auténtico puede depender de que un fracasado advenedizo te admita en un cásting, de que te tires a la persona correcta en el momento adecuado o de que tengas esa "cualidad friki" que les falta para cuadrar la edición friki perfecta.
No, chicos, así no, de verdad. No es imprescindible, no es para tanto y, sobre todo, no merece la pena. Buscad la felicidad cerca de vosotros. Es mucho más probable que la encontréis ahí, dando saltitos para llamar vuestra atención.
24 Agosto 2009
(Ojo, pequeñito Spoiler. No leer si no has llegado al capítulo 2x05 de "True Blood". Y si te importa algo, claro).
El DIRECTOR se acerca al GUIONISTA (y productor ejecutivo), con el guión en la mano.
- ¿Qué tal, Alan?
- ¿Qué pasa, John? ¿Algún problema?
- No, bueno... Es el final de la primera escena.
- ¿Qué le pasa?
- Siempre intentamos dejar algo en alto antes de créditos. Pero éste, no sé... no es muy impactante, ¿no?
- Déjame ver, que recuerde... (coge el guión, lee). Ah, sí, lo del ciervo. ¿No te parece impactante? Ella se transforma en un cervatillo. Es bastante fuerte.
- Hombre, dentro de esta serie tampoco es que sea para morirse... Además él es un tío que se convierte en perro cuando quiere, no veo por qué tendría que sorprenderse tanto.
- Porque no se lo espera. Además, lo importante es que se sorprenda el espectador.
- Pero ya hemos visto que esta tía tiene algo raro, hemos visto las marcas en su espalda... Yo creo que es un descubrimiento un poco bluf. No es que se convierta en un monstruo satánico, ni nada de eso.
- John, esto ya lo hablé con Nancy y estuvimos de acuerdo. No voy a llamarla ahora para que reescriba el guión. Apáñate con lo que hay.
- De verdad, Alan, es muy flojo.
- Ésa es tu opinión. A mí me parece un momento sorprendente, y bonito. Si quieres más impacto, le dices al actor que exagere su sorpresa abriendo mucho la boca, y metes música de mucho miedo.
- Pues eso voy a tener que hacer.
- Pues hazlo.
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):