Me despido definitivamente de La Coctelera. Ya no enlazaré más links de posts. A partir de hoy podrán seguirme aquí, o no seguirme. Cualquiera de las dos opciones tiene muchas cosas buenas. Un abrazo a todos.
Categoría: Recomendaciones
Hoy, después de tres años y medio de andadura Coctelérica, "El Guionista Hastiado" migra a una nueva ubicación dentro de la web de "Fotogramas": http://www.fotogramas.es/Blogs/El-guionista-hastiado.
Sé que lo primero que les vendrá a la cabeza a algunos de ustedes tendrá que ver con los enormes beneficios de todo tipo que voy a obtener con este cambio. Olvídenlo. Los amigos de "Fotogramas" buscaban a un bloguero relacionado con el mundo del guión para ampliar su joven e incipiente blogoteca. Yo buscaba una manera de darle un poco de aire fresco al blog. Ellos me ofrecieron un alojamiento calentito y personalizado, y yo he aceptado bajo la única condición de seguir diciendo exactamente lo que me apetezca, por muy prescindible que sea.
Quiero agradecer a los compañeros de "La Coctelera" el servicio que me han prestado durante estos años. Espero que sigan triunfando con su magnífica labor. Pocas cosas imagino que le puedan venir mejor al mundo que tener a un montón de gente escribiendo...
Les conmino a todos ustedes a que actualicen sus links, feeds y ese tipo de cosas, siempre y cuando ésta no sea la excusa perfecta, al fin, para dejar de hacerme caso. En cualquier caso, en el primer post de la nueva ubicación les he dejado un regalo que estoy seguro de que interesará a más de uno: la escaleta de "Ágora", extraída por un servidor.
Espero que sigan vapuleándome con el mismo cariño que siempre...
En el penúltimo párrafo de mi anterior post les hablaba de la necesidad de incentivar y posibilitar el estudio de las artes audiovisuales a las nuevas generaciones. No me resisto a publicar estos dos vídeos de Sir Ken Robinson que tratan de éste y otros temas colindantes.
Seguramente muchos de ustedes ya lo conocerán, lo he rescatado de una interesante entrada del blog de Vigalondo, que a su vez lo encontró en el de Henrique Lague, ambos muy recomendables.
Bienaventurado sea Internet, que nos permite disfrutar de la sabiduría y el sentido del humor de hombres sabios como éste. No se lo pierdan: educación, inteligencia y diversión todo en uno.
El próximo 30 de Septiembre finaliza el plazo (de este año) para cambiarse de entidad de gestión de Derechos de Autor. DAMA ha lanzado una campaña in extremis para reclutar en sus filas a la mayor cantidad posible de guionistas afiliados a la SGAE.
Aquí tienen un power point donde explican sus razones para defender ese cambio. Una de las más importantes, para mí, es que DAMA no incluye a músicos, así que sus decisiones y actuaciones (como ceder un 25% de los derechos de una ficción al músico) no están condicionadas por éstos.
Además DAMA ofrece mayor información sobre sus cuentas y recaudaciones, cobra un menor porcentaje de gestión y, así en general, es un poco menos maléfica.
Cada uno que juzgue y que decida libremente...
Si llevas cierto tiempo trabajando como guionista, especialmente en televisión, antes o después te enfrentarás a la responsabilidad de revisar y corregir el trabajo de otros, una labor para la que nadie te enseña nada, y en la que yo me he tenido que enfrascar unas cuantas veces (y sigo haciéndolo regularmente). Éstos son algunos torpes, caóticos consejos que podrían ayudarte a cumplir con esa labor sin morir (o ser matado) en el intento.
(Y ojo, no cometan el error de considerar que estoy afirmando que yo cumplo todas estas recomendaciones, porque no lo hago, aquí tontos del primero al último).
- Esfuérzate. Una revisión es un trabajo duro, no un mero ejercicio de opinión dictable desde una tumbona. Léete bien el material, las veces que haga falta, conócelo de arriba a abajo y ve preparado a las reuniones en las que tengas que dar tus cambios, porque vas a tener que discutir y argumentar.
- Reflexiona. Siempre hay algo de subjetivo en una revisión ("esto me gusta, esto no me gusta"), pero tu trabajo consistirá en detectar lo que funciona y lo que no desde un punto de vista profesional, y para eso necesitas ir más allá de la primera impresión y profundizar en la escaleta, los puntos de avance, la estructura de las escenas, la personalidad de los personajes, la construcción de los gags (si es una comedia)... Revisa tu propia revisión y sé tan duro contigo mismo como con el guión.
- Convence. Nada hay más desagradable que un revisor que te dice que hay que cambiar algo "porque lo dice él". Explica bien tus argumentos y tus motivos, y convencerás sin avasallar.
- Propón alternativas. Estás ahí para ayudar, no para destruir. No se trata de decir que algo no funciona y ya está. Se supone que eres un guionista con recursos y puedes aportar soluciones a los problemas. No siempre será así porque a veces éstas se consiguen durante el proceso de escritura y trabajo en equipo, pero al menos deberás ser capaz de indicar el camino a seguir, o poner algún ejemplo de lo que intentas conseguir.
- Sé flexible. A menudo los creadores de un guión defienden determinados aspectos en los que confían. Negocia con ellos, si no vas cerrado en banda, posiblemente cederás en algunos puntos que luego acabarán funcionando. No se trata de construir edificios sino de contar historias e imaginárselas rodadas, es fácil que el revisor no haya comprendido por sí mismo todas las posibilidades de la propuesta.
- Sé amable. Aunque un guión sea terrible, nada se gana con el menosprecio o la actitud de superioridad. Hay que decir las cosas con educación, o los malos rollos aparecen rápidamente y lo impregnan todo.
- Sé franco. No pongas paños calientes, si algo no está bien, hay que decirlo, para eso te pagan. Es un trabajo, no un sitio donde hacer amigos (lo que no quita que digas las cosas con educación). Si un guión falla por todos los lados, el mejor favor que puedes hacer es decirlo sin tapujos, seguramente se corregirá y el resultado final será mucho mejor.
- No impongas si no eres quién para hacerlo. A veces el trabajo de revisor, coordinador o corrector se establece como un intermediario entre el guionista y la productora. Tu labor en esos casos no es imponer una visión, sino aportar una nueva para que aquellos que deben tomar las decisiones lo hagan con más criterio.
- No pierdas el tiempo. Nada hay más agónico que reuniones de trabajo en las que el revisor se dedica a contar batallitas, anécdotas o la última película que vio en el cine. Siempre habrá tiempo para la distensión cuando termine la reunión.
- Si escribes un informe, cúrratelo. Cuida la redacción y la ortografía. Haz epígrafes o capítulos adentrándote en los distintos aspectos a mejorar. Explica todas tus impresiones de forma clara y comprensible, y no te cortes en la extensión: la que sea necesaria.
- Haz hincapié en los aspectos positivos. Fundamental. Tienes el deber de detectar los problemas y solucionarlos, pero también de defender y asentar aquellos aspectos del guión que funcionan bien, para asegurarte de que se mantienen y sacarles todo el partido. Además, por supuesto, hay factor psicológico; no se trata de humillar a nadie diciéndole todo lo que ha hecho "mal", sino de trabajar con él para conseguir un mejor resultado.
- Adecúate al tono y el formato. Si, por ejemplo, estás coordinando una serie de adolescentes, no digas "es que a mí me gustan Los Soprano". Si intentas hacer Los Soprano con una serie de adolescentes, te saldrá mal, volverás locos a tus compañeros, y no durarás mucho en tu puesto. Y tampoco pretendas introducir una persecución de camiones cisterna en una película de 80.000 euros. Por muy emocionante e imprescindible que pueda parecerte.
- Se valiente. Si eres intermediario entre guionistas y producción ejecutiva, intenta no usar frases como "esto es una mierda pero el jefe lo quiere así" o "yo les dije que no estaba bien, pero han escrito lo que han querido". Asume tus decisiones y hazte responsable de tus cagadas, y defiende siempre a los guionistas (mucho más desprotegidos que tú) frente a posibles desmanes de los jefes. La mayoría de la gente hace exactamente lo contrario, podéis creerme.
- No hables de aquello que no sabes. Tendrás que tener en cuenta ciertos aspectos que no son estrictamente guionísticos (realización, cásting, producción, sobre todo). Pero no digas "esto es imposible de rodar" si realmente no estás seguro. Si hace falta, pregunta a un profesional que te pueda guiar. Reconocer tus debilidades no te hará quedar mal, todo lo contrario.
- Y, por último, que no se te suba a la cabeza. Ser coordinador, revisor o analista de una serie o un largometraje no significa que hayas entrado en el olimpo de los guionistas, sólo eres una pieza más, también necesaria, de un engranaje, de una estructura de trabajo. No olvides que tu verdadero oficio consiste en escribir y es ahí donde demostrarás, o no, tu talento. Hoy revisas tú y mañana te revisarán a ti, este trabajo es así, y lo único que te puede ayudar a ser cada día mejor es esa cosa fofa y escurridiza llamada humildad.
Ver un largometraje de alguien conocido o con quien compartes amistades siempre es un ejercicio peligroso. Antes o después sabes que, de alguna manera, tendrás que emitir un juicio sobre lo que has visto. Y, si lo que has visto no te ha gustado, es un marrón.
Una técnica usada por unos amigos, en caso de acudir a un prestreno fallido, es acercarte a saludar al final de la proyección y exclamar, seguro de ti mismo, y con una sonrisa: "¡qué hijoputa, tío!". A continuación das un par palmadas de machote en la espalda, y te vas lo más rápido que la turba te lo permita.
Este fin de semana he visto "Pagafantas", primer largometraje de Borja Cobeaga, un vasco que demostró ya su talento en cortos como "La primera vez" o "Éramos pocos" (nominado al Óscar). Por suerte para mí, esta vez la experiencia fue positiva, y no tengo pudor en afirmar que se trata de una buena ópera prima.
"Pagafantas" es una comedia, como todos sabéis. Empiezo diciendo esto porque hay una cierta tendencia a considerar que en las comedias todo vale, que son fáciles de hacer, que lo único necesario es apabullar al espectador con chistes, soltar algunas barbaridades, si se puede enseñar alguna tetilla, y hacer que los actores exageren mucho todo el rato. Por suerte, Cobeaga es consciente de que escribir y rodar comedia es algo muy serio, muy difícil, que exige inteligencia, contención, verdad, sentido del ritmo y un mimo especial en la creación de personajes.
Todo en "Pagafantas" pivota alrededor del personaje de Chema, interpretado por el divertidísismo -ya lo hemos dicho por aquí algunas veces- Gorka Otxoa, un pobre chaval desposeído de todo sex appeal, incapaz de intentar besar a una chica sin que ésta le haga "la cobra". Chema conoce a una argentina preciosa aunque algo irritante de la que se enamora hasta las cachas, y centra todos sus esfuerzos en evitar convertirse en ese "amigo abrazable" al que una chica quiere "como a un hermano", y con el que jamás se planteará nada ni remotamente sexual.
Lo que hace de Chema un gran personaje es que está basado en un estereotipo real, reconocible. Para que un personaje sea divertido no es imprescindible hacerle paralítico, subnormal o epiléptico. Muchos hemos sido "pagafantas". Yo también he tenido mis momentos, sí, y de hecho no pude evitar retrotraerme un poco y sentir cierto cabreo en ciertos momentos ante las maldades, supuestamente ingenuas, a las que la "guapa" sometía al "tonto". Chema sufre de verdad, y hay un trasfondo muy dramático en todo lo narrado (las escenas cotidianas con la chica "con la que te conformas" son espeluznantes).
La película se mueve con ritmo y tiene grandes ideas. Quizá más de guión que visuales, pero en general todo lo que tiene que ver con la realización está bien resuelto (en algunos momentos, como en la persecución nocturna, se nota que hay oficio). Especialmente acertado me parece el look de los vídeos "documentales" que explican y contextualizan las distintas actitudes de apareamiento (la cobra, el pagafantas, el abrazo del koala...), extractos que fueron incluidos en última instancia, para evitar que el film quedara demasiado corto, y que aportan frescura y una visión irónica sobre la historia.
Evidentemente, no todo son aciertos. Lo contrario sería un poco extraño, e incluso contraproducente, en un primer largometraje (es absurdo, pero en esta industria es tan fácil morir de éxito...). El final no fue de mi agrado (porque sortea una línea más amarga hacia la que parecía derivar), me sobraron los "momentos de terror" -con pasillo de hotel metido con calzador-, algunos figurantes eran para matarlos, me fallaban algunos "running gags" ("a mí no me gusta dar consejos pero..."), y eché de menos un mayor hincapié en ciertos secundarios que prometían más, especialmente el de Julián López.
Pero son muchas más las cosas que me gustan. Me gusta ver Bilbao en cine, me gustan casi todos los actores, me gustan las secuencias "de acción", me gustan las situaciones que jalonan algunas escenas, las aportaciones de los chicos de "Muchachada", los pequeños detalles y la idea general y, sobre todo, me gusta ver a alguien con talento rodando sin prejuicios una comedia inteligente.
En fin, que dejen de leerme ya, que no aporta nada, y vayan a verla.
Cualquier guionista se ha visto obligado en alguna ocasión a alargar una escena con diálogos innecesarios. Especialmente aquellos profesionales que hayan escrito series diarias o de 70 minutos.
Si hay una norma fácil de entender a la hora de escribir guiones es la de la concreción. Hay pocos placeres para un guionista como el de escribir una escena breve, sintética, que dice todo lo que tiene que decir con casi nada, sin "¿quieres un café? No gracias" ni "creo que deberíamos hablar" ni "explícame qué es lo que te pasa, anda, cariño, que ya sabes que me va muy mal en el curro y no estoy de humor para llegar a casa y verte de morros y sólo nos quedan 90 euros en la cuenta".
Por desgracia, las limitaciones de producción suelen imponerse, especialmente en televisión, donde no "compensa" mover cámaras, equipo, actores... para obtener treinta segundos de metraje, y donde lo visual siempre resulta mucho más complejo y caro que lo dialogado sentaditos.
La escena siguiente pertenece al segundo capítulo de la serie "Jericho", que narra las desventuras de los habitantes de un pequeño pueblo de EEUU, a partir del momento en el que es desencadena una guerra nuclear. La serie, para mis gustos, tiene demasiada sensiblería y discursitos patrióticos, pero está muy bien escrita, y se deja ver.
Los protagonistas del vídeo son dos adolescentes. Él, un tímido y solitario friky. Ella, una pija insoportable que le detesta. Él está enamorado de ella. Y se ven obligados a refugiarse juntos de la lluvia radiactiva. Y esto es lo que pasa. Y punto.
Traducción para monolingües...
- "Creo que mi madre murió ayer".
- "Creo que mi madre murió ayer también".


