El fondo de la comedia


Ayer la coincidencia me llevó a ver dos comedias radicalmente diferentes en el mismo día, ambas ambientadas en el mundo marino. Una fue fue “El Navegante”, de Buster Keaton, y la otra, por ser original, “Piratas del Caribe 2”.
La primera es de 1924, uno de los films preferidos de su autor, y de los que más éxito le reportaron. Keaton comienza con una carambola argumental que conduce a la situación que le interesa: un rico ocioso y su amada pija se encuentran conviviendo juntos en un barco que unos espías saboteadores han dejado a la deriva.
Keaton explota, en primer lugar, la comedia que ofrecen estos dos patanes que nunca han tenido que freírse un huevo enfrentados a la necesidad de sobrevivir en medio del mar, sin sirvientes ni comodidades. La ingenuidad y torpeza de ambos se ven reflejadas en una secuencia maravillosa en su sencillez, en la que intentan, simplemente, prepararse un desayuno. La llegada de un buque de guerra les interrumpe. Intentan pedir ayuda y sin darse cuenta izan la bandera de ¡cuarentena!, y el buque huye.
Desesperada, ella le dice “intenta alcanzarles a remo”. El enamorado ni se plantea no hacerle caso a la chica. Después de bajar el bote al agua (¿bajar un bote con cuerdas? ¿Keaton? Imaginaréis que no es fácil) el amigo Buster intenta remar ¡arrastrando todo el barco! Aquí tenéis un ejemplo de que un plano bien elegido (en este caso un gran plano general) ayuda a contar un chiste.

La película nos muestra después a los dos tripulantes semanas después, ya más curtidos, enfrentándose a unos negritos caníbales (qué se le va a hacer, era la pobre visión que tenían en esa época de otras culturas, aunque fijaos que tampoco en "Piratas del caribe" se les da un trato muy diferente) y a la necesidad de arreglar el casco del buque, para lo que Keaton debe ponerse un disfraz de buzo y bajar al fondo. Impagable el gag de Buster en el que se mancha las manos de grasa bajo el agua y busca un cubo en el que lavarse, bajo el agua, y cuando termina tira el agua sucia... al agua. También es conocido el gag en el que empuña un pez espada para luchar en duelo contra otro, aunque a mí me resulta algo forzado (sobre todo porque se nota mucho que se trata de muñecos).
(Buster lavándose las manos en un cubo)
En definitiva, una buena película. Me sorprende favorablemente que en los primero quince minutos apenas hay gags, el ritmo de comedia crece poco a poco. ¿Por qué? Keaton comprende que la lógica de la comedia exige, en primer lugar, crear unos personajes interesantes, y luego ponerles en situaciones divertidas, cada vez más difíciles y locas. Esto es algo que no se entiende todavía en televisión, donde se exige que la gente se ría desde el segundo cero, lo cual es absurdo.
El protagonista aquí es un rico abúlico que se levanta un día y dice “hoy voy a casarme”. Organiza la luna de miel, compra los pasajes, y finalmente se lo pide a una chica, con la que no tiene aún mucha relación. Ella se niega, claro. Y él no entiende por qué. Ya tenemos personaje. Ahora, que sufra.


En cuanto a “Piratas del Caribe”, intenta, y en general consigue, el mismo objetivo que “El Navegante” (es decir, entretener y divertir), pero por medio de la acumulación y el exceso. Keaton centra su film en dos protagonistas y un barco. Aquí, el miedo a aburrir al espectador provoca una sobrestimulación visual y auditiva constante, con constantes peleas, muchos conflictos personales cruzados (algunos interesantes, como el del antiguo comodoro, otros poco conseguidos, como el del padre del soso Will), saltos, riñas, efectos visuales, monstruos asquerositos, chistes de fábrica y sana socarronería que te mantienen, la verdad, fijo en tu butaca.
Me reí varias veces con estos piratas. En realidad, el film debe mucho al cine mudo. Aparte de algunos buenos chistes y a la divertida interpretación de Deep (¡qué manera de correr!), el humor físico es el que más llama la atención, mediante la acumulación de peligros que se sortean con más suerte que pericia. Crean tanta tensión en algunas situaciones, que cualquier alivio cómico te invita a relajarte y reír (destaco la secuencia de la jaula esférica y la de Deep clavado en un gran palo, a pesar del flojo chiste del pincho moruno...).
En fin, dos buenas comedias, en las antípodas en lo que respecta a la forma de rodar y concebir la risa, pero eficaces, al fin y al cabo. Posiblemente “Piratas” no pasará a la historia del cine por su calidad fílmica ni por aportar nada nuevo, pero su primera entrega, sobre todo, supuso un soplo de aire fresco en el cine de aventuras palomiteras, que flojeaba desde hacía bastante tiempo. Y el cine de Buster Keaton, pues qué vamos a decir. Parece mentira que siga haciéndonos reír a gente que hemos nacido 100 años después. Pero no se trata de ningún genio. Simplemente, de todo un currante, que sabía que la comedia es algo muy serio, que exige tiempo, esfuerzo, ingenio, dedicación... y libertad.



Ruth dijo
Creo que la comedia porque sí, porque funciona, es algo que deja mucho que desear. Y me pasa precisamente en la subtrama de Jack Sparrow en la isla de los caníbales porque sí, es gracioso porque Deep lo es, pero es totalmente prescindible en lo que respecta a la historia. La peli dura dos horas y media y este momento me parece prescindible, aunque soy fan absoluta de Piratas, que conste.
19 Agosto 2006 | 08:17 PM