Repasando algunos de mis últimos posts me he dado cuenta de algo casi divertido: soy un pesado. Son textos muy largos para que los leáis en vuestras pantallas, yo mismo no lo haría, seguro. Enhorabuena a los que lo habéis conseguido. Así que he decidido desatascar hoy un poco esto con un post de varios breves, para que descanséis.

* He visto “Comandante”, el documental-entrevista que Oliver Stone hizo sobre Fidel Castro. Me llama la atención la falta de cuidado estético que tiene. Sé que está rodado con mini-dv, tratando de que no se pierda nada de lo que sale de la boquita de Fidel, pero aun así, creo que Oliver se lo podría haber currado un poco más. Eso sí, el documental es excelente, por el interés que tiene el personaje, y más en estos momentos. Ver a Fidel hablando de Bahía Cochinos, la crisis de los misiles o del trato a los homosexuales en Cuba, es impagable (o llevando unas disimuladas “Nike” que el cámara acierta a recoger). Es un auténtico documento histórico. Pero el montaje final está a la simple altura de cualquier buen estudiante de final de carrera, con los montajitos de tópicos habaneros incluidos, y movimientos de cámara demasiado nerviosos. Esto me lleva a pensar que el mérito de muchos documentales está, en realidad, en el don de la oportunidad y en la capacidad de acceso. No creo que Fidel hubiera conversado así con ningún otro director. Y Fidel lo es todo en el documental. Las preguntas de Stone son, más o menos, las que cualquiera hubiéramos planteado... sólo que él sí puede hacerlas, y conseguir ser respondido, lo que ya es mucho.

- Azares de la vida me llevaron a pasar un par de días en un pueblecito Terulense llamado Orihuela del Tremedal. Además de ser el pueblo más alto de España (aunque no lo parece), en él nació nada menos que el inefable Federico Jiménez Losantos. Curiosamente, coincidí tomándome unas cañas con uno de sus hermanos. Estaba un poco pedo, lo que no considero nada reprobable, más bien todo lo contrario. Guardaba cierto parecido físico con el Fede, pero tenía una cadencia en los movimientos y el habla que en nada recordaban los discursos ultrafascistas y acalorados de su hermano. Me pareció que, a grandes rasgos, y en la superficie que pude apreciar, era un buen tipo. Por lo visto en algunas familias la maldad y la inquina gratuita no están bien repartidas. Ojalá su hermano aprendiera algo de él.

- Mi borrador del Piloto Televisivo que preparo ha sido leído por una persona que me quiere y me respeta como nadie. Le ha gustado mucho. ¿Es esto suficiente para animarme, teniendo en cuenta su falta de subjetividad? Pues sí. Los guionistas a veces abusamos de nuestra capacidad racional. Si alguien te dice con sinceridad que le gusta algo, créetelo de vez en cuando, o te volverás loco pensando que todos te quieren engañar. Aun así, yo lo cambiaré de arriba abajo las veces que haga falta, pero con la efímera ilusión de partir de un material aceptable.

- También he visto estos días el corto “Bailad para mí”, cortometraje de Roberto Pérez Toledo, un joven director con el que tuve la suerte de coincidir hace algunos años en un festival, y que es uno de los realizadores dramáticos sin descubrir más prometedores que hay ahora en España. El corto es un ejemplo de cómo se puede contar una historia vibrante con una mini-dv, un grupo de actores, y paletadas de sensibilidad. Os lo recomiendo. Y os lo podéis bajar del Emule aquí