Alaquetriste

Bueno, pues ya está, he visto “Alatriste”. El día de su estreno. A las doce de la noche. Tenía buenas expectativas, por una parte, lo que no deja de ser un acta de defunción para cualquier film, y temores sobre Viggo Mortensen, que se han demostrado fundados. El guaperas es, a mi parecer el gran problema de la superproducción.
Ya lo intuía desde hace semanas. Visualmente el actor encaja a la perfección, pero ¿os habéis fijado que en los avances y tráilers no se le oye hablar apenas? ¿Por qué creéis que es? Pues por su voz, claro.
En primer lugar, Viggo tiene una voz de pito, nasal, muy poco heroica, que intenta disimular susurrando constantemente, algo que ya hacía en “El señor de los Anillos” y que me repateaba. Parece que estamos viendo “El hombre que susurraba a los caballos”. El momento cumbre es una conversación con Elena Anaya, en la que la guapa pero insulsa actriz ¡se contagia del susurreo! y aquello, en vez de un palacete de época, parece un pabellón de asmáticos.
Pero el problema principal y más molesto es el acento de Viggo. Reverte, Díaz-Yanes y toda la tropa de la peli se han esforzado en repetir que Viggo parece español de verdad, que es increíble lo que ha conseguido, que está hecho un torero... paparruchadas. Habla en una mezcolanza entre guiri australiano, argentino (susurrante, eso sí), y forzado castellano de persistente logopeda. No me creo en ningún momento que sea español, sobre todo cuando lidia con algunos grandes secundarios que le acompañan. Los mejores, Eduard Fernández, Echanove, Antonio Dechent, Javier Cámara... Todos ellos declaman con elegancia, coherencia y fuerza, mientras que Alatriste suelta sus frases intentando sortear “erres” y “eses” con poco acierto. Y si Alatriste no es español, la peli se resiente, eso es de manual, tratándose de una historia que trata de reflejar en su protagonista "el carácter perdedor e indomable de los españoles". Es como filmar la vida de Jesucristo y poner a un enano a interpretarlo. Puede ser la ostia recitando a Shakespeare, pero algo no cuadrará del todo.
Y hablemos del guión. Desgraciadamente, han caído en el habitual error en las adaptaciones, que es intentar contarlo todo. En este caso, cinco libros, nada menos. Así, no hay una estructura narrativa consistente, se pasa de un episodio a otro sin mayor hilazón que conocer la vida del héroe. Las batallas, de esta forma, se convierten en meros escaparates (muy conseguidos e interesantes, eso sí) en los que los protagonistas no se juegan nada, porque nada se ha planteado de antemano, sólo el dicurrir del tiempo. Demasiado metraje, a mi gusto, y demasiadas líneas narrativas o “peripecias” desilachadas (los ingleses a los que no mata, el oro del barco, la amada puta, la salvación de Iñigo, la historia de amor adolescente, la guerra en Flandes…).
Ojo, por lo demás la película es un disfrute. Seguro que más de un productor y ayudante de producción se ha ganado una úlcera intentando organizar, y pagar, tal cantidad de extras, localizaciones, vestuarios, atrezzo de época... La realización es más que correcta, la música suficiente y el tono, efectivamente, oscuro y sin mariconadas. La guerra es la guerra y la gente muere y sangra, lo que se agradece. Podemos hacernos una idea del Imperio Español renqueante del XVII, cómo vivían, comían, se insultaban y luchaban. No está mal.
Sea como sea, es bueno que el cine español también tenga superproducciones y se gaste pasta en promocionarlas. Como cualquier estreno potente, todo está jugado a la primera semana de exhibición, machacándonos publicitariamente para que vayamos a verla antes de que alguien nos la desaconseje. Posiblemente les salga bien.
Por lo general, al que le hayan gustado los libros, le gustará la película. Hay un tufillo machista que ya estaba en la pluma de Reverte. Los chicos son sucios y malotes pero en el fondo leales, honorables y valientes. Las chicas son guapas y limpias pero se venden por dinero y posición. Unas putillas, vamos. Y sólo les redime el amor sincero que los hombres bravos sienten por ellas. Estoy seguro que Reverte se ve a sí mismo como Alatriste, pobre ingenuo.
Os dejo con la recomendación de que veáis la película limpios de expectativas, y con un antiguo ejercicio de ingenio que me viene a la memoria, fruto de la mente despierta de viejos amigos de un Aula de Literatura. Se trata de una frase escrita sólo con la vocal “E”, y que viene a colación...
“Ese mequetrefe de Pérez Reverte se cree que le leen en el retrete”. Mola, ¿no?




Josmachine dijo
Total y absolutamente deacuerdo. La película es una constante divagación en tramas y argumentos que parecen enlazados torpemente y que no quedan resueltos. Uno de los mayores problemas que le veo es que no sabemos que es lo que motiva al personaje a seguir luchando en guerras y mercerías. ¿El amor? Sinceramente, no lo veo claro.
Por cierto, aparte del acento de Mortensen no hay Dios que se crea que Blanca Portillo es un tio.
Saludos.
2 Septiembre 2006 | 10:11