Como guionista de comedia no puedo dejar de hablar del famoso, y divertido, DVD propagandístico de Ciu contra el tripartito. Me lo dieron en Barcelona, junto con “El País” (lo que no deja de ser curioso, tratándose del diario de los socialistas. ¿Acaso al PSOE no le interesa que renueve el tripartito, en aras de la política nacional?).

La verdad es que no puedo sentir más que desprecio y mucha risa ante este ejercicio de estupidez audiovisual y falta de sutileza política.

Desde luego, no niego que mucho de lo que se cuenta en el video es cierto. El tripartito ha sido un coñazo para todos los españoles y un gobierno nefasto para los catalanes, sí. Pero todavía no lo ha sido tanto como lo fueron los muchos años de gobierno de Ciu, un partido derechoso, feudo de amiguetes, chanchullos y negocios de tapadillo, de nacionalistillas casposos que se hicieron dueños de Cataluña y aún no la quieren soltar.

No entraré a hablar de los argumentos que utiliza el susodicho documental (sólo recalcaré ese estúpido patrioterismo pueblerino que les incita a decir que con Maragall ha sido la primera vez en la historia de la democracia que Cataluña es gobernada por un partido “españolista”).

Pero en lo que respecta a la forma, el vídeo utiliza los peores y menos disimulados recursos de tergiversación y manipulación audiovisual, al más puro estilo de "Aquí hay tomate": imágenes en B/N, etalonje muy contrastado, música de miedito, letreros semiborrosos, voz en off ominosa, montajes malintencionados e incluso audio desincronizado para provocar malestar en el espectador...

Por supuesto, los miembros de Ciu son todos listos, guapos, salen retratados en despachos pulcros y alegres jardines, acompañados de sus familias, con bonitos encuadres y un sonido estupendo, y dicen cosas interesantísimas y en absoluto preparadas.

Es un video ridículo. Nadie mínimamente conocedor del lenguaje audiovisual y/o político se lo tomará en serio. El problema es que mucha gente de la calle no detecta estas trampas, sencillamente, porque éste no es su oficio.

Y ahí radica , a mi modo de ver, la verdadera canallada del video: que no incluya en su portada claramente el logo de Ciu, y una advertencia expresa avisando de que lo que contiene se trata de “PUBLICIDAD”. Política, sí, pero publicidad. Sólo un texto pequeñito y escondido en la contraportada aclara la autoría del video.

En realidad no sé de qué me extraño. Es de una falta de honradez tan grande como la vacuidad de la vida política de nuestro país, cada vez más cainita, simplona y aburrida.