Cineastas cortos

El pasado viernes asistí a la entrega de los "Premios Bancaja", unas ayudas económicas que la susodicha entidad bancaria otorga a proyectos de cortometrajes. Presentaron Javier Coronas, simpático pero poco preparado, y Ana García Siñeriz, a quien, como profesional, profeso algo parecido al desprecio (no quiero ni imaginar lo que cobró por leer cuatro tonterías en la gala e hincharse posteriormente a canapés).
Pero vamos al asunto. Tras los premios a los proyectos para el año que viene, se proyectaron los cortometrajes subvencionados el año pasado, y que habían utilizado el dinero para el rodaje. Pues bien, eran 5 cortos de un nivel muy bajo. Exceptuando ciertos logros visuales y algún buen momento interpretativo, eran aburridos, pretenciosos, con guiones banales, basados en experiencias personales que a los demás no nos importan...
Mi estadística personal me dice que, en este país, al menos cuatro de cada cinco cortos son horribles. ¿Cuáles son los motivos? Yo aventuro unos cuantos:
1- La pega más importante, no nos engañemos, es que un buen cortometraje es algo muy difícil de hacer. Debes condensar mucha información en poco tiempo, contarla bien, presentar a los personajes y detonar la historia, quedarte con lo justo, encontrar el ritmo adecuado… y no cagarla en el final.
2- Los cortos son hechos por gente no profesional. La gente con experiencia no hace cortos, sino largos (no debería ser así, pero lo es).
3- La gente que hace cortos es gente que, mayoritariamente, quiere llegar a ser director, no guionista. Así, intentan lucirse en cada plano (a veces haciéndolos interminables) y, sobre todo, les importa una mierda la historia, porque sólo es un vehículo para hacer sus montajes paralelos y sus planos secuencia con sillas de ruedas.
4- Ese ansia por demostrar su valía se traduce, también, en una apuesta irrenunciable por lo llamativo y grandilocuente (la muerte, el suicidio, las violaciones, el racismo, el incesto…) y por lo “original” (las historias circulares, los planos incomprensibles, los payasos asesinos, las lavadoras que hablan, los giros imposibles, los finales absurdos). Y, en mi opinión, un buen corto siempre se beneficiará de todo lo contrario: historias pequeñas, sencillez, economía narrativa y rigor formal.
5- Los cortos se hacen con poca pasta, lo que implica pocos medios y que sólo los que tengan muchos amiguetes en el mundillo podrán contar con profesionales en el equipo.
6- El fácil acceso al video y la proliferación de festivales y subvenciones ha hecho que millones de aspirantes a directores hayan decidido armarse de valor y probar suerte, con lo que es mucho más difícil encontrar a los “buenos” entre tanta morralla.
De todas formas, no quiero parecer negativo. Un aspirante a escritor sólo necesita boli y cuartillas de papel. Cuanto más fácil y barato sea también experimentar y jugar con una cámara, más posibilidades hay de que surjan interesantes cineastas en el futuro. Lo malo del asunto son esos momentos en los que buscas la mejor manera de escapar de tu butaca, sin quedar mal, durante una tediosa proyección de cortos en la que la proporción es "4 horribles, uno salvable".



Pianista dijo
Nunca está de más contar con los consejos de uno que ha triunfado...
22 Octubre 2006 | 08:17 PM