Como guionista, no hay nada más recomendable que buscar esas pequeñas historias y personajes que se te cuelan en el día a día y que demuestran lo rico que es nuestro universo. Son trozos de vida que pueden, perfectamente, servir de base para escribir guiones y perfilar personajes. Por ejemplo:

- Hace un par de días un empleado de la empresa del gas vino a arreglarme la caldera. Era un auténtico arquetipo de currante, de lápiz en la oreja y raja del culo a la vista. Pero también era la eficiencia en persona: con el aparato destripado, me hizo un perfecto croquis del problema, con cuatro datos bien explicados que me hicieron sentirme un experto; me detalló las soluciones posibles con sus ventajas e inconvenientes, lo arregló en un plis, y no me cobró nada.

- Otro día de esta semana, dos señoras desayunaban en un bar a mi lado. Se rieron sanamente a costa de Pajares y sus desmanes de famosillo cutre, y, a pesar de no parecer precisamente adineradas, discutieron hasta hartarse para decidir quién invitaba a la otra.

-Pero nada es comparable con estos dos carteles que, en días consecutivos, me encontré en el ascensor de mi casa de Barcelona, hace unos meses. Hablan por sí solos.

En otro orden de cosas, me he sentido sinceramente conmovido al ver este ejemplo de drama humano que os adjunto. El gran Michael J. Fox, al que tanta simpatía profeso desde que de niño flipé con "Regreso al futuro", grabó este anuncio para defender la legalización de los estudios con células madre que buscan acabar con enfermedades como el Párkinson (no Alzheimer, como había puesto por error), que él mismo sufre en sus carnes desde hace años, como se puede comprobar.

Algún republicano hijoputa se metió con él diciendo que había "exagerado los síntomas". Malnacido es una palabra que se queda corta, por mucho que después se retractara.

Valga como homenaje al eterno adolescente que tanto nos hizo disfrutar intentando que sus padres se enrollaran.