Soldaditos
Y siguiendo con las lecciones de vida... Si algo nos enseña el día a día es que las personas no son un “A+B”. Si queréis crear personajes reales, hacedlos complejos, con contradicciones, y que cambien con el tiempo.
Esta reflexión viene a cuento de que mi hermano pequeño... ¡se ha metido en el ejército! Hace dos semanas que me enteré, justo antes de que se fuera a alistarse a Cartagena, por lo visto el lugar más duro que hay en toda España para el adiestramiento. Lo curioso es que mi hermano siempre ha tenido un gran problema con la autoridad. Igual que yo, sí, pero más todavía. Ha dejado más de un curro porque no aguantaba a sus jefes. Igual que yo, sí, pero más todavía. Además, siempre ha ido de independiente, de izquierdas, de anti-sistema (igual que yo, sí, pero más todavía) e incluso tuvo sus escarceos con el mundo borroka cuando no era más que un crío. ¿Qué coño pinta allí?
Él dice que sólo quiere estar un tiempo para sacarse unos carnés de nosequé y aprender nosecuantos oficicios. Me da igual, la tristeza me embarga, amigos. Jamás pensé que tendría un hermano soldado, pero no estoy triste por mí, sino por él.
Lleva dos semanas allí. He hablado con él un par de veces y dice que lo lleva bien, aparte de tener destrozados los pies. Pero demostraba más ganas de comunicarse de las que le he visto en toda su vida (es parco, como buen navarro). Para explicarme cómo es aquello, sólo se le ocurría compararlo con “las típicas pelis yanquis de soldados”. Por lo visto los instructores les hacen formar y les gritan exactamente según todos esos tópicos que podéis imaginaros.
Así que, en honor a él, os dejo este pequeño momento de verdad de “La chaqueta metálica”, una película que ya no me parece tan divertida como antes...




Ruth dijo
Bufff, ¡vaya asco! Lo lamento, guionista. Y yo que pensaba que la publicidad del ejército era una mierda y que servía para nada...,.
Esperemos que tu hermano crea que rectificar es de sabios.
1 Noviembre 2006 | 09:06 AM