Mitos de guionistas

Llevo dos días con 38 de fiebre. Es una putada ponerte enfermo cuando no tienes un trabajo al que faltar (tengo que escribir en casa, sí, pero no me hace tanta ilusión quedarme en el sofá).
Visto el éxito de mi última lista de preguntas, aquí os dejo otra lúdica enumeración. Se trata de una serie de ideas equivocadas que la gente ajena a la industria tiene sobre el oficio del guionista. En cierto modo es comprensible, somos pocos y no nos abrimos mucho al mundo, je.
Todas ellas están basadas en comentarios reales que me han hecho a mí o a colegas de profesión.
Los guionistas...
Nos ponemos hasta arriba de todo para poder hacer chistes.
Ganamos muchísimo dinero.
Cuando trabajamos en equipo, cada guionista escribe sólo a un personaje (dicho, entre muchos otros, por un responsable de ficción de Antena 3).
Somos ladrones de almas: observamos compulsivamente a la gente que nos rodea para imitarles en nuestros guiones.
Ligamos un montón. Sobre todo con las actrices.
Es un trabajo tan divertido, que es casi como no trabajar.
Los guionistas de comedia somos unos cachondos en nuestra vida diaria. No dejamos de soltar paridas ingeniosas.
Los guionistas somos todos feos, como Woody Allen. Por eso no nos hicimos actores.
Pero lo que todos los guionistas queremos, en el fondo, es ser directores.
No hay guionistas mujeres.
Trabajamos semiocultos en nuestras casas, con bombillas que iluminan poco y, si me apuras, con máquinas de escribir antiguas.
Ser guionista significa únicamente escribir diálogos.
Un guionista no es un escritor.
Aunque siempre digamos lo contrario, en realidad cualquier guionista mataría por trabajar en Hollywood escribiendo superproducciones.
Los guionistas no existen, son los actores los que improvisan su diálogos (porque son muy listos y muy graciosos, además de guapos).




grampus dijo
Que esperen de uno que diga constantemente frases divertidas es especialmente irritante.
16 Noviembre 2006 | 08:30