La Coctelera

El Guionista Hastiado

"¿Quién necesita a un guionista? Dadme un director competente y un par de actores inteligentes y en 8 semanas os mostraré a los 3 tipos más nerviosos que hayáis visto". Groucho Marx

21 Noviembre 2006

Benditos acomodadores

Aunque muchos pensáis que he trabajado sólo en el mundo de la tele, en realidad mis comienzos laboriles tuvieron lugar en la industria del cine, hace ya más de diez años. Como acomodador.

Trabajé durante tres años en los Golem de Pamplona, unos cines que han ampliado notablemente su negocio en los últimos tiempos, expandiéndose por varias ciudades y ganándose un hueco, además, como distribuidores de cine independiente, con bastante acierto en la elección de sus productos, casi siempre de una calidad indiscutible.

El trabajo de acomodador tiene sus ventajas e inconvenientes. Ganas poco, claro, pero al tener sesiones nocturnas y horarios flexibles a mí me permitió compaginarlo con la carrera. El curro no era especialmente duro. Lo peor: recoger toda la mierda que deja la gente en el suelo (aparte de los envoltorios y las palomitas, llegué a encontrar condones, pañuelos usados, sujetadores y hasta ¡unos calzoncillos!). También es muy molesto reacomodar a desaprensivos que se sientan donde les da la gana. Odiaba mover a varias filas enteras cuando la proyección ya había empezado, intentando reconstruir con mi linternita el puzzle de las entradas mientras oyes los típicos “tch-tch” de desaprobación del resto de espectadores. Las excusas eran siempre penosas. “Es que me ha tocado muy adelante”. “Es que mi sitio estaba ocupado y me he sentado aquí”. “No me había dado cuenta de que éste no es mi sitio” (mucho mejor que el otro, claro).

En nuestro caso, cuando había mucho público, el encargado nos obligaba a ponernos en la entrada de la salas repitiendo a todo el que entraba “butacas pares a la derecha-butacas impares a la izquierda... butacas pares a la derecha-butacas impares a la izquierda”. Era una labor denigrante, que se ganaba las risas de los que se sentaban cerca, y absolutamente inútil (siempre pensé que era mucho más fácil haber puesto un cartel. Creo que con los años, lo han hecho). Además, de vez en cuando debías limpiar vómitos, meados, fantasnaranjas y cocacolas, escupitajos, chicles pegados a la moqueta...

Pero el trabajo tenía sus pros, también. Lo mejor era organizar preestrenos clandestinos los jueves por la noche, que era cuando llegaban las novedades para el día siguiente. Nos juntábamos después del último pase cuatro o cinco currantes (proyeccionistas incluidos, claro) y disfrutábamos de un estreno en una sala enorme para nosotros solitos. Al no tener jefes cerca, nos permitíamos fumar, beber y comer todo lo que quisiéramos del kiosco. Es posiblemente lo que más echo de menos.

También estaban las ventajas para un neófito cinéfilo, claro. Me veía todas las películas gratis (no en horas de trabajo, que no había tiempo), y además podía invitar a un número limitado de personas o, directamente, colarlos en las proyecciones (alguna vez me llamaron la atención por abusar y colar a más amigos de los que la discreción hubiera aconsejado).

Aquel fue mi primer auténtico trabajo. Conocí gente maravillosa, con responsabilidades familiares y económicas que para mí, hasta entonces, pertenecían al ámbito de “la gente mayor”, y me fogueé en el trato con jefes de mayor o menor calidad humana.

Y, desde luego, aprendí ciertas cosas acerca del universo de la exhibición, el último paso del negocio cinematográfico (exceptuando venta de deuvedeses y emisión televisiva). Éstas son algunas de mis anécdotas y conclusiones:

-La calidad de una película es inversamente proporcional a la cantidad de mierda que recoges del suelo tras su proyección.

-Aunque hay algunos cinéfilos empedernidos, la mayoría de la gente va poco al cine, una vez al mes, o menos.

-No hay apenas cultura de cine entre semana. Los días potentes son, invariablemente, festivos y fines de semana, sobre todo los domingos.

-Los pases para niños son un infierno. No por los niños, sino por los padres que les esperan fuera.

-Existen los analfabetos en España, sí. Lo sé porque teníamos que acomodarlos personalmente.

-Que una película haya sido premiada en festivales internacionales (que no sean los oscars) no significa que vaya a verla más gente. A veces, es todo lo contrario.

-Existe gente con suficiente morro como para fumar en el cine.

-Existen críos suficientemente tocapelotas como para llevarse un puntero-láser al cine y apuntar sistemáticamente a los genitales de los/las protagonistas.

-Y sí, como acomodador, puedes quitárselos y quedártelos tú. Y da mucho gusto.

-Un niño berreando puede estropear la proyección a una sala entera. No hay más remedio que rogar a su familia que abandone la sala. En alguna ocasión, vimos cómo el padre, ya fuera del cine, golpeaba a la madre por no haber sido capaz de callar al niño (una imagen terrible que no se me borrará).

-Una sala entera comiendo palomitas emite un estruendo raro, desasosegante.

-La mayoría de la gente que va al cine no es para ver una película en concreto. Van “al cine”, en sí mismo, y luego deciden a qué película entrar.

-Las salas más grandes son para el cine norteamericano, exceptuando honrosas excepciones.

-Nunca pillé a nadie con una cámara grabando una peli para colgarla en Internet. Mi teoría es que son los proyeccionistas los que mejor pueden hacerlo, si quieren (gente mal pagada, a menudo frikis, con ciertos conocimientos tecnológicos, que se quedan solos en sus cabinas durante los pases nocturnos…).

-No numerar los asientos es un gran problema si la sala se llena. Somos autistas por naturaleza y todo el mundo deja uno o dos huecos entre sí. Y luego, a disgregar grupitos, claro.

-Todavía hay padres incapaces de averiguar qué tipo de película van a ver con sus niños, y que salen a los quince minutos de proyección horrorizados.

-No todo el mundo va al cine para ver películas. Algunos van para meterse mano o directamente a follar. Otros, para dormir. O para charlar. Incluso hay quien paga la entrada para poder calentarse un ratito en invierno.

servido por elguionistahastiado 23 comentarios compártelo

23 comentarios · Escribe aquí tu comentario

grampus

grampus dijo

Gran post. Es como pasar Cinema Paradiso por las manos de Bukowsky.

21 Noviembre 2006 | 02:32 PM

Josmachine

Josmachine dijo

Joer, que ilusión me ha hecho este post. Yo también fui acomodador en unas multisalas y estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Podría contar cantidad de anécdotas increíbles al respecto. Una de las cosas más raras que me encotré en una sala fue los resultados de una mamografía que alguna señora debió perder. Lo de los condones es habitual y luego cosas como botellines de agua llenos de orina y, lo que es peor, una gagada como un piano en el cartón de palomitas.

Estoy un poco aturdido por el post, lo siento, en cuanto me centre pongo un comment un poco más lúcido. :)

Un saludo.

21 Noviembre 2006 | 04:29 PM

Sirventes

Sirventes dijo

Excelente repaso a lo que supone un cine. Me gustaría pillar un par de las conclusiones que citas y añadir algo de mi cosecha pero, cómo? Corto, breve y bueno (por qué en mi cabeza corto y breve no son sinónimos repetitivos?)

21 Noviembre 2006 | 05:06 PM

B.

B. dijo

Y quién nos dice a nosotros los guionistas que no acabaremos de acomodadores algún día?? La cosa no anda fácil...

21 Noviembre 2006 | 06:10 PM

Gramán

Gramán dijo

Coño, leyendo lo que dice Sirventes me he dado cuenta de que existe un protocolo en esto de los comentarios en blogs. Lo siento, no sabía que había que ser breve y además brillante. Ya no puedo borrar mi comentario a los mitos sobre acomodadores, que solamente es brillante pero apenas breve ;)

Saludines

22 Noviembre 2006 | 03:49 AM

Ruth

Ruth dijo

Quiero destacar dos cosas del post:

- La primera, que durante el horario de trabajo NO HAY TIEMPO para ver pelis. Que parece que la gente cree que el personal de los cines se toca la barriga durante la noche.

- Que la gente va al cine, no a ver ninguna película en concreto, de ahí que sea tan importante el diseño de la cartelería. Hay carteles que son para macarras, otros son para ñoños,..., es la máxima información sobre la peli que tienen algunos antes de entrar a la sala. Luego se quejan de que la peli es una mierda.

22 Noviembre 2006 | 10:14 AM

ahram

ahram dijo

Pocas cosas hay más mágicas que una sala de cine proyectando una película.
Por cierto, desasosegante es el ruido de comer palomitas, pero más desasosegante es pronunciar la palabra "desasosegante".

22 Noviembre 2006 | 11:04 AM

Sirventes

Sirventes dijo

Uy, que no que no Gramán. Que me he comido las comas.
Lo de breve y brillante iba por el post. Quería decir que todo está explicado tan bien que alargar alguno de los puntos no tenía sentido para mi torpe prosa. Que yo sepa no hay protocolo para comentarios.

22 Noviembre 2006 | 11:21 AM

Queco

Queco dijo

¡Qué recuerdos! Yo también fui acomodador hace años, tremenda fuente de anécdotas... añado a la lista de hallazgos en la sala un par de zapatos viejos y una pareja con los pantalones bajados que no se había enterado aún de que había acabado la película...

22 Noviembre 2006 | 01:32 PM

Carlos

Carlos dijo

Como proyeccionista de profesión, secundo todas las anédotas y podría añadir varias más. Pero quiero hacer una puntualización, a lo que a mí respecta, no grabo con nocturnidad las películas para difundirlas por Internet. Claro que podría hacerlo pero no, allá cada cual con su ética. Yo prefiero seguir disfrutando del cine en pantalla grande. Un saludo.

22 Noviembre 2006 | 03:32 PM

guionista hastiado

guionista hastiado dijo

Gracias por sus comentarios, amigos. Me alegro que seamos tantos los ex-acomodadores que habitamos por el mundo.

Grampus, te has pasado un poco, vaya dos mitos con los que me comparas, je.

Gramán, comenta todo lo contario que hay confianza y tu opinión importa e interesa. Yo también soy dado a extenderme.

Añado a la lista de objetos un sobre con 30.000 pts. que guardé convenientemente y devolví a su incrédula dueña al día siguiente (me premió con 1000 pts., qué menos). ¿Fui un tonto?

22 Noviembre 2006 | 03:39 PM

guionista hastiado

guionista hastiado dijo

Saludos a ti tb, amigo Carlos. Me alegra verte por aquí.

Si queréis preguntar algo a un profesional, ahí tenéis a un auténtico proyeccionista en activo, amigos.

22 Noviembre 2006 | 03:47 PM

Angela

Angela dijo

Me ha encantado tu post, sobre todo al imaginarme gente fumando o follando en el cine. (Esto último de que me encanta imaginarme gente follando se puede sacar de contexto muy fácilmente.) También se ven cosas muy raras en la filmoteca.
Yo curré en un videoclub y lo más desasosegante ocurrió cuando se fue la luz con el sitio lleno de adolescentes y me quedé allí oyendo risas maléficas a oscuras.

Qué envidia de prestrenos en la sala.

22 Noviembre 2006 | 06:18 PM

Dani

Dani dijo

Y tanto, estupendo post. A mí también me ha encantado eso de las sesiones nocturnas con los colegas.

Tal vez todos los guionistas tendríamos que pasar por una temporadita de acomodadores, un poco de realidad no vendría mal, ¿no?

22 Noviembre 2006 | 07:22 PM

mogamb0

mogamb0 dijo

"-La mayoría de la gente que va al cine no es para ver una película en concreto. Van “al cine”, en sí mismo, y luego deciden a qué película entrar."

Totalmente Cierto, XD.

"-No todo el mundo va al cine para ver películas. Algunos van para meterse mano o directamente a follar"

¿A esos les decías algo? ¿Qué? XD

24 Noviembre 2006 | 03:53 PM

guionista hastiado

guionista hastiado dijo

Pues les alumbras con la linternita y les dice que hombre, que se vayan a su casa.

La mayoría eran adolescentes salidos que, pobres, no tendrían otro sitio al que irse en pleno invierno. También les pillábamos a veces en los baños. ¡Oh, el amor fou!

24 Noviembre 2006 | 06:48 PM

Carlos

Carlos dijo

Amigos, realmente el mundo de una sala de cine da para mucho. En las largas noches esperando que acaben todas las sesiones he visto muchas cosas. Algunas de ellas, hubiera preferido no ver.

Muchas veces es mas interesante lo que está pasando en la sala que lo que ocurre en la pantalla. Quizá, el aburrimiento que provocan algunas pelís, obliga a buscar otras formas de entretenimiento. Por tanto, ¿de quien es la culpa de que la gente haga todo menos ver la película en la sala? De los directores, productores, guionistas, la gente ques es una degenerada, los acomodadores, los palomiteros...

25 Noviembre 2006 | 11:17 AM

crunch

crunch dijo

Una vez fui al cine Montera a ver Jhonny Palillo y sin saber muy bien qué me iba a encontar allí dentro. Con deciros que en vez de acomododadores había guardias jurados espero que os hagáis una idea del ambiente. Increíble.
Enhorabuena por el blog,

4 Diciembre 2006 | 07:57 PM

guionista hastiado

guionista hastiado dijo

Gracias, Crunch. Y enhorabuena a ti tb. por el tuyo.

4 Diciembre 2006 | 09:49 PM

Pianista

Pianista dijo

Tal vez todos los guionistas tendríamos que pasar por una temporadita de FOLLAR EN CINES.

4 Diciembre 2006 | 10:51 PM

guionista hastiado

guionista hastiado dijo

a lo mejor a algunos les bastaría con una temporada de follar sin más, jaja.

8 Diciembre 2006 | 11:08 AM

juegos

juegos dijo

Aguante la pantalla grande, el mejor invento del planeta...

6 Agosto 2007 | 03:47 PM

gallo acomodador

gallo acomodador dijo

sos un capo yo en este momento soy acomodador con tan solo 10 dias de trabajo

y creo q es una experiensia excelente yo tambien miro pelis los jueves con compañeros y gano muy bien para mis gastos y estudios ase poco tube q ir a acomodar en la devis y haora tengo q ir a el conciento de bob dilan nos vemos mi msn galloclaudio91"hotmail.com

25 Febrero 2008 | 09:03 PM

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Sobre mí

Soy guionista. De comedia, casi siempre. A veces tengo mala leche, pero eso me hace más divertido. Me solivianta que la ficción de este país esté en manos de ejecutivos en lugar de en las de guionistas con ganas de contar historias y divertir.
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