Droga dura... ¿de la mala o de la buena?

Era inevitable: este fin de semana me he empachado con 11 capítulos de "Prison Break". Sólo me quedan por ver los dos últimos de la temporada (creo que el último lo emiten hoy).
La serie recurre sin reparo a continuos "Cliffhangers". Para el que no lo sepa, este término americano (que podría traducirse como "colgado del abismo") designa a un final de escena o capítulo que se queda "en el aire", en un momento de máxima tensión que provoca el interés en el espectador por saber qué pasará después. En "7 Vidas" lo llamábamos "dejar en alto una escena". Es un recurso muy adictivo, utilizado también en best sellers. Pero a veces es muy engañoso. (Recuerdo finales de capítulo de "El código Da Vinci" -sí, también lo leí- en los que se anunciaba algo muy impactante... que luego resultaba ser un bluf).
Esto también sucede en"Prison Break", que consigue mantenerte en vilo con constantes giros, complicaciones, engaños, vueltas de tuerca imposibles... Es una serie tremendamente tramposa, e inverosímil, pero efectiva. En gran parte, también, porque todo está jugado "a saco". Hay muertes, mutilaciones, malos malísismos, buenos buenísimos, persecuciones expectaculares, odios y amores mayúsculos, peligros constantes... Tienes la impresión de que cualquiera puede morir, de que todo es difícil, complicado, que nunca nada sale totalmente bien y siempre hay sorpresas a la vuelta de la esquina.
El problema con series como ésta, en la que todo está jugado a la baza de un objetivo concreto (en este caso, escapar de prisión), es que una vez conseguido dicho objetivo, la tensión se diluye, por lo que no hay más remedio que estirar el conflicto hasta lo indecible o buscarse nuevas rutas. La segunda temporada es menos adictiva que la primera, aunque consiguen grandes dosis de tensión en momentos concretos. Sea como sea, uno se pregunta constantemente hasta dónde van a llegar, por dónde seguirán conforme se vayan diluyendo los conflictos, cuánto podrán estirar las tramas...
Pero eso no importa. Ya lo han conseguido. Una vez que han logrado que millones de espectadores conozcan y se encariñen con sus personajes, todo es ya lícito. Si el conflicto va hacia otro sitio o las tramas se complican hasta lo indecible, no importa, siempre que Michael Scofield y Lincon Burrows estén en peligro. Porque queremos que les vaya bien. Droga dura, amigos.







Manurhill dijo
Ja ja ja, casualidades de la vida yo me chupe 5 horas seguidas, viendo todo el final de la primera temporada, ahora me quedan los capítulos de la segunda temporada que en cuanto pueda los veo. Droga de la buena, calidad 100 % garantizada. Un saludo
27 Noviembre 2006 | 02:36 PM