Últimamente he tenido varias conversaciones al respecto con varias amigas guionistas, y todas han coincidido en la misma respuesta. Sí, hay machismo en las productoras, y entre guionistas. Mucho. Sobre todo en comedia, y en lo que se refiere al trabajo en equipo.

La mayoría de las guionistas que conozco son personas inseguras. (También muchos guionistas tíos, pero menos). Puede que sea un patrón, pero no lo creo. Lo que pasa, en parte, es que en la mayoría de las productoras se respira un ambiente de machitos en el que el tío que más levanta la voz y dice la parida más soez, se lleva la atención, y el aprecio, de sus jefes.

Las mujeres guionistas son a menudo más introspectivas, más dadas a hablar las cosas con mesura, a replanteárselo todo, a sugerir más que a imponer.

Me gusta mucho cómo escriben mis amigas. Su comedia es más sutil, más soterrada, pero muy certera. Tienen buen ojo para reírse de las miserias de la gente y para crear personajes completos y complejos. Saben describir a una mujer, claro, pero también esbozan fantásticos personajes masculinos (qué bobada la de la "sexualización" de la creatividad). Y no se ríen de los chistes más facilones que sustentan la "comedia grasienta" de este país (término acuñado por los propios currantes de Globo para referirse a producciones tipo "Los Serrano", "Mis adorables vecinos" o "Los hombres de Paco").

La mayoría de las guionistas cobran menos que sus iguales masculinos, tardan más en ascender, se les da menos responsabilidades y se las escucha menos. Hay excepciones, claro, menos mal. Pero la tendencia me parece muy evidente, no sé qué opinaréis vosotros (me gustaría que lo hiciérais, es un tema importante).

Nadie se libra. Machismo hay en Globo y en El Terrat, en Telecinco y en Antena 3, en productoras de cine y de televisión, nacionales o regionales, nuevas y viejas. Hay machistas viejos y jóvenes, jefes y becarios, directores y cámaras, e incluso hay machistas entre las propias guionistas...

Quizá uno de los problemas del guionismo, como siempre digo, es que el poder de decisión está en manos de gente que no sabe escribir ni juzgar la calidad de un guión y, por lo tanto, se dejan llevar por otras cosas: respetan más el trabajo de aquellos guionistas que mayor seguridad aparentan, o que tienen, en principio, mejor currículum, o con los que se ríen a gusto contando chistes de pollas, o aquellos con los que no tienen el incómodo problema de desear tener relaciones sexuales.

Hoy rompo una lanza en pro de las guionistas (nunca he sabido de dónde viene esa expresión, ¿pero a que mola mogollón?). Igual que en la política, creo que cuando lleguen a los puestos con poder de decisión, mejorarán muchas cosas en la ficción de este país. Y llegarán (o han llegado). Esther, Marta, Olga, Bárbara, Laura, Susana, Sonia, Almu y tantas otras que no conozco... llegarán tan lejos como quieran. Y lo mejor de todo es que, libres de testosterona, no pisarán a nadie para conseguirlo.