Qué pena de Cándida

Ay qué pena, penita, pena. ¿Cómo puede ser que un tipo tan divertido y estimulante como Guillermo Fesser haya hecho una película tan irregular, tan poco cuidada, como “Cándida”?
Ojo, no digo que la película sea una mierda, más bien me produjo un constante chorreo de sensaciones contradictorias. “¡Esto es magnífico!” “¡Vaya mierda!” “¡Qué momentazo!” “¡Me están tomando el pelo!”.
Este sinsentido está directamente relacionado con ese ser maravilloso que protagoniza el film y que se llama Cándida. Todo lo que esta señora tiene de fresco, de real, de divertidísimo, original y admirable, lo tiene la película de falso, irritante, mal acabado, fruto de la inexperiencia y las ideas de principiante.
Da la sensación de que los hermanos Fesser han cogido a esta señora y han hecho acopio de su anecdotario, su vocabulario surrealista, su pasado y su forma de ver la vida… y lo han rodeado de un guión plano, de estructura hueca, de sonrojantes giros (la escena de la declaración por televisión, ¡uf!, la sosa alegoría americana del final, de dudosa utilidad y de fatales consecuencias para el ritmo…) y de patéticos intentos de provocar emociones por medio de frases huecas y artificios cinematográficos de primero de carrera, donde sencillamente no deberían haber hecho nada más que poner la cámara delante de la protagonista, que se revela, sorprendentemente, como una grandísima intérprete de sí misma (me hizo estremecerme más de una vez, y no sólo de risa).
La película es feísta, pero sin ánimo de serlo. El film carece del vituosismo visual de Javier Fesser (la puesta es escena es casi vergonzosa en ciertos momentos) y, exceptuando a la propia Cándida, del agudo humor de Guillermo.
El mayor mérito de este largo radica en la valentía y la oportunidad y la inteligencia de haber decidido acercarse a la vida de esta gran señora. Me fascina su dura historia (¿qué es real y qué no?), su pasado negrísimo, de emociones contenidas y asumidas, inabarcable en su crudeza… Y me gusta la relación que tiene con sus hijos, especialmente con el entrañable yonqui. Qué grande Raúl Peña, qué sorpresa más agradable me he llevado con este chaval (el plano en el que canta la canción mientras mira la llama del mechero… una delicia).
Vayan a ver “Cándida” y juzguen ustedes. A mí esta película me parecería una joya si me dejaran meterla en la sala de montaje y cargarme casi todas las escenas en las que no aparezca esta gran mujer, tan española, tan nuestra, tan tremenda.
Ay, qué pena…





Sitoxic dijo
Fesser estuvo mucho tiempo con el guion, quizás demasiado, no se si le ha llevado 5 años, dejó gomaespuma y se fue a los USA para dedicarse en exclusiva. Tantas vualtas no pueden ser buenas
2 Enero 2007 | 09:30 PM