Sistólicas predicciones interpretativas en un Paso

Hay veces en la vida en que un actor te engancha y no te suelta y sabes que es muy difícil que te llegue a decepcionar algún día. Y cuando ese actor no es todavía demasiado conocido y tú te das cuenta antes que nadie (o eso crees) de su excelencia, de su talento, te sientes tremendamente listo y encantado de conocerte.
Hace tiempo que quería escribir una loa a este tipo llamado Darío Paso (por cierto, su web es bastante cutre). Seguro que le habéis visto por ahí. Ha participado en un porrón de series y pelis, entre ellas algunos esperpentos con los que no comulgo, tipo "Ana y los Siete", "Casi Perfectos", "Al salir de Clase", "Ala... Dina" o la reciente "Benito y Manolo Corporation", en la que interpreta a Ahmed, un divertido (y bastante creíble, a pesar de la dificultad que entraña) musulmán.
También le hemos visto en "Torrente", "El Comisario", "Hospital Central", "Tapas" (inconmensurable) e incluso en "Los ladrones van a la oficina" (joder, debía ser un criajo de medio palmo).
Pero yo le descubrí antes que nadie en la película "Mensaka", producción simplona en la que él destacaba con dos o tres apariciones brillantes. "¡Que no me llames lentejas, coño!".
El caso es que, esté donde esté, este señor casi siempre da categoría y ennoblece el personaje que toca, incluso en las producciones más cutres, con los directores más terribles. En "Ana y los 7" me reí con él las pocas veces que le vi. Y también en la nueva y torpe resucitación de los paletas "M&B".
Ser un buen actor de comedia es todo un reto: tienes que ser capaz de darle mucha más verdad a tus personajes que en un drama (porque la comedia resta verosimilitud), al mismo tiempo que debes saber pulsar los mecanismos adecuados para provocar la carcajada. Que haya gente que considere grandes comediantes (que no cómicos, eso es otra cosa) a gente como Ana Obregón, Bonilla o Ángel de Andrés, es un insulto para la profesión.
Yo creo que este Darío es un futuro sucesor natural de Javier Cámara, lo que, para mí al menos, significa que será (si no lo es ya) uno de los mejores actores españoles que tenemos. Pensaréis que estoy loco, pero qué le voy a hacer, este tronco me toca la fibra y me hace mucho de reír. Tiempo al tiempo. Si con los años no se hincha a Goyas, será porque estos premios no son muy de fiar, porque no se le merecen.
Eso sí, Darío, por qué no decirlo abiertamente, es feo. Y eso, en este país de tontos productores cada vez más americanos y actorcitos mediocres de trabajados pectorales o sueltos intestinos coronados, significa que, al igual que Cámara, se lo tendrá que currar muy mucho para que le den personajes protagonistas, sobre todo en cine. De todas formas, ser un secundario de lujo es una manera estupenda de ganarse la vida y, de paso, alegrárnosla a los espectadores. Y de aprender y aprender y aprender... y ser cada vez mejor actor.
Creo que Darío también ha escrito y dirigido algunos cortos. No he visto ninguno pero espero que deje traslucir en ellos algo de su talento natural para hacer de equilibrista sobre el abismo de la comedia chusca, sin llegar nunca a caerse.
Hace poco descubrí que Darío Paso y yo tenemos un amigo común (otro joven actor cómico en potencia que acabará dando el pelotazo), y fantaseo con la idea de trabajar con él algún día, en un corto, una serie, una peli, lo que sea (incluso de juntarlo con ese otro amigo). Los guionistas no siempre tenemos mucha mano en los cástings (aunque yo he tenido bastante suerte en eso), pero por si acaso, yo voy dejando caer su nombre por los distintos proyectos en los que ando, a ver si cae la breva.
Y éste es mi post de hoy. Poco hastiado, ¿no? Pues mala suerte, menos da una piedra, jaja.





Ruth dijo
Aquí no valen medias tintas: o es más feo que pegarle a un padre o tiene que ser guapo de narices. Los feos a secas lo tienen crudo.
Seguro que a él también le gustaría trabajar contigo.
18 Enero 2007 | 10:18 AM