Ficcioneando

Ayer vi "Más extraño que la ficción", un film interesante, agradable de ver, no para echar cohetes pero sí para pasar un buen rato.
Cuenta la historia de un panoli y seriote inspector de hacienda que un día empieza a oír en su cabeza la voz en off de la narradora que cuenta su historia. Tras unos lógicos primeros momentos de incertidumbre y accesos de locura, la cosa se pone fea cuando dicha narradora deja caer que el personaje va a morir dentro de poco, lo que, evidentemente, sume al prota en un comprensible estado de angustia vital y le lleva a solicitar la ayuda de un reputado profesor de literatura (Dustin Hoffman), que le echa un cable sin que lleguemos a saber hasta qué punto le toma en serio.
Lo mejor del film es la interpretación de un moderado y bien dirigido Will Ferrer, y su historia de amor con la atractivísima pastelera Ana (Maggie Gyllenhaal). Una relación de antitéticos que se atraen, algo tópica, pero que los dos actores sacan adelante con grandes dosis de ternura y buen rollo.
Quizá la película cojea en la figura de la escritora-narradora interpretada, excesivamente, por Emma Thompson, y mal perfilada desde el guión. Al fin y al cabo, como guionista, lo que más me interesa de un planteamiento como el de este film es la relación autor-personaje. ¿Cómo creamos personajes? ¿Hasta qué punto se convierten en reales en nuestra cabeza? ¿Cómo afectan nuestras propias vivencias y opiniones en las "vidas" de éstos? ¿Qué control tengo sobre lo que les pasa? ¿Y qué derecho sobre sus vidas y muertes?
Como suele pasar en estas difíciles "pelis sobre literatura", no me creo lo que intentan venderme de que la historia que escribe la novelista es "una obra maestra". Porque luego hay que demostrarlo, claro. Lo poco que me muestran de ese libro no me parece para tanto. El supuesto "gran momento final" que imagina la escritora es simplón y tópico, y me desbarata cualquier intento de glorificación de la trama frente al personaje (confrontación que sirve como justificación de algo muy importante que no revelaré aquí).
En fin, lo que podía haber sido un interesante estudio sobre la naturaleza de la creación y sus recónditos mecanismos, se queda en un film simpático y repleto de buenas intenciones, meramente digno.
Para amantes de experimentos metaguionísticos por el estilo, recomiendo "Barton Fink", "Adaptation" y "Desmontando a Harry" (uno de mis filmes preferidos de Woody Allen, y del que guardo un enorme póster de mis tiempos de acomodador). Son historias que os dejarán, o bien con buen sabor de boca, o bien con ganas de patearme la cara. Qué le vamos a hacer, escribir un blog no siempre te va a salir gratis.



Josmachine dijo
Como ya dije en Antiegos, el hecho de no saber absolutamente nada de la película hizo que la disfrutase mucho más. Es cierto que hay momentos que se intentan resolver tan rápido que resultan bastante poco creíbles como, por ejemplo, el enamoramiento con las flores de harina (¿qué narices es eso?). Y estoy totalmente de acuerdo contigo en lo de "el gran momento final". Pero me gustó, incluso me encantó. Me reí y me emocioné y puede que estuviese emocionalmente predispuesto cosa de la que, la verdad, me alegro.
Respecto a "Adaptation" me parece una genialidad y una ida de olla brutal.
Un saludo afectuoso, Hastiado.
:)
28 Enero 2007 | 05:19 PM