Por vez primera en mi vida me tragué la gala enterita de los Goya. Tenía tiempo, curiosidad y buena compañía con la que compartir chascarrillos y dardos venenosos. No entraré a pormenorizar detalles y premios que ya conocéis. Me limitaré a dar mis sugerencias acerca de lo que yo habría cambiado de la gala y sus galardones, que para eso es mi blog y hago lo que quiero.

- En primer lugar, y no por ello menos importante, yo habría obligado a Corbacho a trenzar una cuerda utilizando todos y cada uno de los trajes que sacó a escena, y luego le habría hecho colgarse de ella por el cuello hasta morir. ¿De verdad no hay nadie mejor en este país para presentar una gala? Pues claro que sí, por dios. El propio Santi Millán tiene el suficiente aplomo y buen rollo como para hacerlo muchísimo mejor (salió digno y divertido del momento que le tocó, a pesar de su complicada papeleta, obligado a dar tres premios a la vez). Tampoco hubiera estado mal Buenafuente, tiene madera, tablas y un humor fino que ayer se echó mucho en falta. Incluso Santiago Segura lo haría mejor, si se consiguiera motivarle, o Ángel Martín, o Edu Soto, o el inigualable Joaquín Reyes con su indómito surrealismo. ¿O por qué no vuelve Rosa María Sardá, que siempre salió bien parada? (supongo que la respuesta es porque esta señora no mueve ni media nalga si no hay mucha guita de por medio).

El señor Corbacho jugó a ser Billy Cristal siendo Corbacho, lo cual es absurdo y muy desagradable. A mí me recordaba más a ese inadaptado idiota que hay en cualquier clase de la ESO, que traga aire para eructar justo en el momento en el que la profesora dice “erupción volcánica”.

Amigo Corbacho, no se trata de hacer un gag chusco y luego pedir perdón de rodillas, como hizo usted con Carmen Maura y Penélope. Y tampoco son de recibo determinados pseudochistes fuera de lugar, hirientes, y encima sin gracia, como el grosero comentario a Pilar Rahola, la referencia a los mensajeros de la Academia, o la vergonzante alusión pederasta que dejó escapar referida a Guillermo del Toro y su triunfadorsísima y jovencísima (aunque nada infantil) musa.

Sí, ya lo sé, es muy difícil ser punzante, irónico y brutal cuando se tiene delante a los receptores de las cuchufletas. Y más difícil todavía hacerlo y resultar inteligente y demostrar señoría y clase (para hacerlo a lo bruto, ya están los blogs como éste). Precisamente por eso, señores académicos, suele ser recomendable contratar a alguien BUENO.

- En fin, por otro lado, y como ya dije al hilo del post de pianista, yo hubiera dado menos la lata con la necesidad de que los premiados fueran breves, y en su lugar habría cortado muchas de las deprimentes bromas del presentador y los sosos diálogos guionizados de los que daban premios. Y, por supuesto, habría quitado tantísima publicidad que sigue resultándome vergonzante en un canal público y en uno de los pocos prime times del año en el que la tele dedica un hueco al cine español.

- Yo habría pedido a Estrella Morente que cantara “Volver”, en lugar del tema oscuro y extraño que interpretó. Creo que todos deseábamos ver en acción a la verdadera responsable de ese gran momento musical de la peli de Pedro (a mí es de lo que más me gustó, aunque odié el estúpido playback).

- Yo no le habría dado los Goya a la mejor película ni a la mejor dirección a Pedrito. Por pesado, petulante y maleducado, por no ir y por tener rabietas de niño. Pero, sobretodo, porque me lo pasé mejor viendo “El laberinto del Fauno”.

- Me alegré de que “Salvador” no se llevara muchos galardones, porque a mí no me entusiasmó. Pero flipé con que tuviera tantas nominaciones. Sospecho que el lobby catalán con Media Pro a la cabeza ha metido presión (y pasta) en el asunto.

- Yo hubiera preferido que Carmen Maura hubiera sido nominada como protagonista, y que el premio a la actriz de reparto hubiera recaído en Blanca Portillo (toda una bestia, una de las mejores actrices de este país con mucho), o en Maribel Verdú (que me sorprendió y me sobrecogió fauneando).

- Y le hubiera dado algo más de brío y mala leche al discurso que leyó Ángeles González Sinde, a quien conozco y respeto, pero cuya argumentación paleolítico-cinéfila no conseguí seguir más de 30 segundos.

- También hubo algunas cosas de la gala que me gustaron, claro. Me reí con la imitación de Isabel Coixet (con la verdadera, no; o al menos no “con” ella). También me arrancaron risotadas Santiago Segura, Santi Millán, Juanjo Pardo imitando a Sbaraglia, y Daniel Guzmán llamando al presentador “Carpacho”, dos veces. Yo creo que al calvo le jodía de verdad, jeje.

Ah, y me alegro mucho, mucho, por Daniel Sánchez Arévalo, y me gusta mucho que tengamos tan buenos amigos mexicanos y que haya tanta gente en la industria capaz de recoger un premio con elegancia y sencillez… Tampoco está tan mal el cine español, ¿no?