El Guionista Ostiado

Estas últimas semanas estoy flipando con la cantidad de gente que se cuela por aquí para leerme. Si me atuviera a las leyes de calidad que rigen las audiencias televisivas diría que, o lo estoy haciéndolo muy bien, o muy mal. Quizá pianista y otros grandes maestros blogueros estén acostumbrados a los baños de multitudes, pero yo, modesto recién destetado, no dejo de asombrarme.
En general, lo paso bien con esto. Teclearse un blog es un gimnástico ejercicio de disciplina, de escritura, de reflexión y una manera estupenda de conocer gente diferente con opiniones diferentes, y poder mantener que soy yo el que tiene razón porque soy el rey de mi pequeño txiringuito y si no estás de acuerdo te callas y punto pelota y te borro.
Pero claro, uno se replantea las inevitables consecuencias de vocear tan alto frente al anfiteatro digital. ¿Es aconsejable no callarse nunca nada (de lo que se piensa, de lo que se sabe), o sería preferible que de vez en cuando alguien me cerrara con un gran candado mi enorme bocaza, siempre tan por delante de mi torpe cabeza?
Como cualquier Spidermaniano sabe, todo gran poder conlleva una gran responsabilidad. Yo me esmero, en serio, y procuro enmendarme cuando la cago. Porque una cosa es enmarronarme yo, y otra provocar perjuicios ajenos. No es que estemos hablando de secretos de estado, pero en alguna ocasión me he visto impelido a eliminar algún comentario, e incluso algún post, en el que mi exceso de sinceridad ha puesto en peligro la estabilidad laboral de algún colega. Es que en esto de la tele al final nos conocemos todos, y si te leen más de cuatro mendas, ya hay que empezar a andarse con tiento. Qué fastidio.
Porque ya no estás enseñándole el culo al viento, sino a un montón de googleros nerviosos. Y claro, al final empiezan a colarse por el blog trolls de las cavernas y cenutrios del teclado con ganas de gresca de la tonta. Por suerte de momento son todavía pocos y cobardes (y están lejos).
Yo reconozco que -quizá en exceso condicionado por el momento vital en el que empecé este blog, y por el título que elegí- me desmando y echo mano de mi lado más oscuro y peleón. Me gusta tocar los cataplines y espolear conciencias, que es una manera estupenda de que no se pose demasiado polvo en ellas. De paso exorcizo demoños interiores y me ahorro pasta en antiácidos, psicoanalistas y/o clases de kick-boxing. Aunque entiendo que haya mucha gente por el mundo a la que no convencen este tipo de razonamientos, y que no aceptan que les llames hijosputa sólo a modo terapéutico. Algunos hasta se enfadan, qué tíos.
Afortunadamente, el 99% de los que me leéis estáis más o menos de mi parte, o al menos no me vais a atizar por lo que escribo, y además sois listos y guapos, y decís cosas de las buenas, que también me enseñan mucho. El problema es que, según me han comentado, en ese 1% restante de malhumorados podría incluirse algún que otro preboste televisivo instalado en puestos decisorios, de esos que en algún momento futuro podrían darme -o no darme- trabajo. Y claro, si les he llamado "hijosputa", aunque sea de forma poética y humorística, digo yo que no me lo darán.
Mi esperanza es que dentro de poco vosotros, los del 99%, lleguéis con mi ayuda a ser todavía más listos y guapos de lo que sois y arrebatéis esos puestos a los gerifaltes malos, sacándoles de sus asientos a trompadas y si hace falta marcándoles a fuego una enorme "G" de "Gilipollas" en la frente (para evitar que pase lo de siempre: que les contrate la cadena rival), y arrebatando sus poderes bajo la premisa sagrada de que todo buen producto de ficción nace de un buen guión. Y si lo conseguís, entonces espero que me deis un trabajo fácil, divertido, bien remunerado y con bocata gratis. Qué menos, después de la confianza que he depositado en vosotros.
Eso sí, espero que le echéis pelotas y velocidad al asunto y llevéis la reconquista a buen término antes de que los trolls empiecen a hacerme demasiado caso y me pillen por la calle y me cambien el nombre del blog por el de este post. Que algo de gracia tendría, sí, vale, pero sólo para vosotros que lo veis desde fuera, graciosillos hijosputa.



Sitoxic dijo
Va a estar complicado, me da a mi que a los gerifantes les sudan sus pelotas forradas de cuero de Ubrique todo lo quen no sea pasta y para echarlos a patadas habría que convertirse en uno de ellos y el sistema no se puede cambier desde dentro, el sistema te absorbe y lo que haces alentando a la gente a meterse a la producción es crear un ejercito de tocapelotas :)
3 Febrero 2007 | 06:37 PM