Chistes de texto, indignación y posibles despedidas...

Domingo por la noche. Me pongo a ver un nuevo capítulo de
"Aída". La primera escena comienza con ella en la cama acompañada de un hombre. La protagonista dice algo así como "no te creas que hago esto con todos los nuevos vecinos, normalmente les cocino algo. Lo que pasa es que soy muy mala cocinera".
Hasta ahí bien. Han introducido rápidamente la situación con un chiste sencillo pero efectivo y que no estorba. Pero entonces ella dice "vaya nochecita, estoy que me siento en un campo de maíz y salen palomitas", y él responde "pues yo no empujaba tanto desde que me quedé tirado en
Cachis la mar. Esos chistes de texto en los que los personajes parecen estar compitiendo en la final de “El club de la comedia” siempre me han rascado. Puede que a veces aporten una momentánea píldora humorística, pero mi opinión es que abaratan, restan credibilidad a los personajes, y llegan a cansar. Esta imposición guionística de trufar de chistes de texto los diálogos fue una de las cosas que más sufría y me hastiaba cuando escribía “7 Vidas”.
Sé que algunos de mis antiguos jefes y compañeros no piensan igual. Y hasta cierto punto puedo entender que apuesten por la cantidad y el abarrotamiento antes que enfrentarse a la dura tarea de buscar eso tan ambiguo y difícil de definir como el “humor inteligente ”. Yo personalmente me río mucho más con una cara del Luisma pensando que con el más elaborado de los chistes. Además, cuando atestas de chistes los diálogos de una comedia, hay inevitables consecuencias en la calidad de los mismos. No hay tantos chistes buenos, o al menos no hay tiempo para encontrarlos. Así, al menos el 60 por ciento de ellos son, cuanto menos, poco brillantes. Pero claro, a ver cómo le convences de eso a los gerifaltes de turno cuando “Aída” sigue haciendo unas audiencias más que envidiables (ayer hizo un 25%).
La susodicha escena inicial terminaba revelando que el nuevo amante de la protagonista era un cura (con una pequeña trampa, él terminaba de vestirse y se ponía un alzacuellos… pero qué pasa, ¿es que no lo llevaba antes, cuando se han conocido y enrollado?). Pues bien, este capítulo ha provocado las iras de Vasile, el jefecillo italiano telecinquero, al parecer bastante ultracatólico, que ha pedido explicaciones a Globomedia. El resultado de la pugna ha sido el despido fulminante del responsable de la cadena de intermediar con la productora (y encima con un expediente sancionador, con lo que no cobrará indemnización. Toma moreno).
Seguimos demostrando día a día que este país no goza de tanto sentido del humor como algunos pregonan. Si no me creéis, leed esta noticia en la que se explica que
La verdad es que “Aída” está haciendo gala últimamente de arriesgadas maneras provocativas, algo que yo casi siempre aplaudo en este país de mojigaterías y complejos televisivos (ay, si aprendiéramos algo de los británicos…). Entre los curas salidos, los enanos, las putas, los yonquis, los machupichus del bar (ellos les llaman así, no yo, jeje) y la ya indisimulada homosexualidad de Fidel , están que se salen. Olé sus huevos.
Esperemos que sigan mucho tiempo en esa linea. De momento, Telecinco, tras sus últimos fracasos en el mundo reality, ha pedido a Globo un porrón de nuevos capítulos. Pero es un secreto a voces que Carmen Machi está cansada del personaje y quiere irse. Así que ahí están, tratando de untarla a ver si la guita la convence de aguantar un tiempo más liderando el chiringuito. De todas formas, mi opinión es que "Aída" está suficientemente asentada y tiene alicientes de sobra para sobrevivir sin su protagonista.
Aunque no me hagáis mucho caso, qué coño sabré yo de estrategias televisivas.






Pope dijo
Hace años ya, leí en una entrevista al Gran Wyoming quejándose de que vivimos en uno de los paises con más ganas de cachondeo y con menos sentido del humor del mundo, y de que aquí no habría forma de hacer algo parecido al "Monty Pithon´s Flying Circus".
En el capítulo más flojo de "Sí, señor ministro" hay cosas que no se verán en una serie española, no por falta de ideas o talento, sino porque las cadenas no se atreverían a emitir cosas así.
Si son los ingleses, nos reimos de ellos, pero cuando nos tocan a nosotros ya hace menos gracia... así nos va.
19 Febrero 2007 | 11:21 PM