Apaciguamientos

A pesar de una pertinaz cojera que me atenaza desde hace una semana cual doctor House, hoy me encuentro de buen humor y voy a escribir un post naif y conciliador.
El jueves, en un acto artístico-cultureta, topé con un grupo de guionistas viejos conocidos que escribieron los guiones de “Casi Perfectos”, con algunos de los cuales, sin yo saberlo a causa de esto tan oscuro de los nicks, resulta que tuve una bloguera e inesperada trifulca hace poco a causa de una, quizás, poco meditada crítica que dejé caer acerca de aquella producción que se emitió en Antena 3.
Afortunadamente, cuando nos tuvimos todos los unos frente a los otros y en persona, nadie le abrió la cabeza a nadie, y aunque eran muchos contra uno, ni siquiera hicieron amago de coger las guadañas, las teas y las hachas para perseguirme. Igual es que me tuvieron miedo, pero dudo mucho que un servidor impresione tanto en persona. En realidad, muy al contrario, hubo saludos amistosos, algunas conversaciones mesuradas y apretones de manos educados y firmes. Todo ello atemperado con vino y canapeses, que siempre ayuda y refresca y da risa.
Del feliz encuentro extraigo algunas conclusiones redundantes que espero me hagan crecer como persona (por desgracia, será sólo metafóricamente). La primera me dice que el Interné, con sus anonimatos, sus divertidos lances lingües y sus concursos de vituperios ingeniosos, no ayuda nada a la conversación inteligente, de esa con meditado intercambio de argumentaciones. El cara a cara y el mirar a los ojos siempre tendrá un componente más humano, cálido e íntimo que ayuda mucho a ponerse en la piel del interlocutor y a decirle “creo que estás equivocado” o “puede que tengas parte de razón”, en vez de “eres un hijoputa sarnoso y voy a matar a toda tu progenie”, que se han dado casos.
La segunda conclusión, me dice que en realidad todos los guionistas somos más o menos iguales y debería ser fácil comprendernos entre nosotros. Trabajamos por lo general en un medio hostil en el que apenas podemos desarrollar nuestras aptitudes o siquiera intentarlo, y a pesar de ello, y porque somos humanos, nos sienta mal que critiquen nuestro trabajo, por una lógica identificación de lo que somos como guionistas, con los resultados que los demás puede ver, aunque estos resultados no nos hagan en absoluto justicia.
Y, en tercer lugar, he descubierto definitivamente que este blog es leído por muchos más profesionales de la industria de los que mi poca imaginación podía llegar a sospechar. A algunos les divierte, otros se enfadan, otros me insultan, y otros me comprenden. Qué cosas. Pero claro, para ciertos guionistas, la opinión negativa acerca de un producto suyo, por muy claramente sesgada y personal que sea, les parece un rodillazo en los cataplines de sus currículos, que podrían quedar deslegitimados ante futuros contratistas y mecenas. Y puede que sea verdad, aunque yo no termino de creerme que mi torpe y furibunda opinión pueda influir tanto en nadie.
Sea como sea, ojala algún día consiga dejar claro que la esencia de este blog surge de la defensa del guionista y el guión (al menos ésa es mi intención, otra cosa es que alguna vez me pueda despistar). Reincido casi siempre en la necesidad de solidaridad y camaradería entre profesionales del guionismo, que sufrimos mucho y mal para hacer un trabajo que nos gusta en un país donde no se nos respeta ni comprende, donde se nos paga poco, se nos obliga a escribir pobres historias ajenas con pobres personajes estereotipados, currando muchas horas, obedeciendo a grandes egos gurús de la tele que no sabrían encontrar dos sinónimos del verbo “hacer”, y aceptando que todo el mundo critique unos resultados sobre los que casi nunca poseemos ningún control real.
Así pues, para que quede claro de una vez, aunque ya lo dije en su día, a mí personalmente “Casi perfectos” no me gustaba, pero sé que P., Bl., B., J., D. o el exaltado JL (al que no tuve la fortuna de encontrarme), y el resto de guionistas de la serie no eran responsables de lo que veíamos en la pantalla, o al menos, no de lo peor.
Hasta donde yo les conozco, la mayoría de ellos son guionistas inteligentes, apasionados, trabajadores y humildes (aunque se enfaden en los blogs). Algunos de ellos, de hecho, trabajan ahora para series mucho más exitosas e interesantes que aquel torpe vehículo de supuesto lucimiento para milikito. El responsable último del resultado en una producción televisiva es el que toma las decisiones, el que exige cambios, el que elige el casting, el que tira los chistes de los demás y mete los suyos, el que dirige a los actores, el que asienta el tono, y el que tiene la última palabra en todo. Y, en estas pirámides laborales que nos traemos, muy pocas veces este señor es un guionista.
Y, en fin, si es verdad que tanta gente de la industria lee este blog, pues un saludo para todos vosotros, amiguetes, y un par de peticiones os hago desde aquí, por si es verdad que se puede cambiar el mundo sólo diciendo cosas:
- A los guionistas: exigid vuestros derechos, que os los merecéis.
- A los jefes: pagad más a los guionistas, cojones, aunque sólo sea porque al final os saldrá a cuenta (sí, sí, va por ti que me estás leyendo, no mires a los lados).
Me dejo muchas cosas en el tintero, claro, pero ya habrá tiempo para hablar de todo ello, espero, antes de que Sgaes, productores, peperos, abogados o lectores indignados me capen el blog o lo que sea que me agarren…
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Sitoxic dijo
Que buen rollo, para que luego digan que los cojos tienen mala leche.
13 Abril 2007 | 09:04 PM