Yo para ser feliz quiero un cañón

Con más ganas de violencia fílmica que malasañera, y como no se va a poner uno en plan cinéfilo pedorro cuando va al cine con amiguetes, ayer estuve viendo "Shooter, el tirador", película del simiótico Mark Wahlberg, sobre un francotirador de élite al que los malos le meten en serios problemas acusándole de intentar matar al presidente de los EEUU, qué cabrón.
No hay mucho que decir. Tiros, persecuciones y acción, llevados por unos personajes con menos personalidad y matices que los de un videojuego de mi antidiluviano y amado Amstrad CPC-464.
Me divertí maliciosamente con la poco variada pero profusa colección de posturitas y morritos del prota, que parece que no se ha dado cuenta de que ya no está haciendo anuncios de calzones. Hay un plano verdaderamente expectacular, al poco del comienzo (el de la foto de arriba), en el que el amigo Mark, tras haber aceptado una misión, camina hacia nosotros a cámara lenta durante unos diez segundos, con un gesto de cowboy relamido que otros como Ben Stiller habrían enarbolado a modo de pitorreo, pero que aquí se ejecuta con absoluta seriedad (lo cual, paradójicamente, es mucho más divertido).
Como en tantas otras producciones norteamericanas ("Prison break" es una de las últimas y más significativas), en "Shooter" los malos malosos son gente del propio gobierno americano que quieren ocultar cosas muy feas que han hecho, principalmente matar mucha gente inocente. Lo recurrente de este argumento en los guiones estadounidenses crea la impresión en algunos espectadores de que este tipo de cine denuncia el sistema que gobierna aquel país (aunque en la peli no especifican qué partido está en el ejecutivo, alguna velada alusión al Secretario de Defensa puede dar a pensar que se trata de los republicanos, pero qué más da).
Hace ya unos añitos largos, uno de los pocos profesores que me enseñaron algo de cine en la Universidad, el Sr. Gorostidi, que creo que dejó su puesto poco después (ya os hablaré algún día de lo que supone intentar aprender o enseñar algo de cine en una Universidad de Opus), nos ofreció una de las teorías más lúcidas al respecto que he oído, y que ya no olvido.
Según él, aunque el cine americano recurra a malévolos gobernantes corruptos, dando la sensación de que el sistema está hecho mierda, siempre introducen también la figura del héroe salvador, también un norteamericano, que lucha contra esa corrupción y consigue vencerla. Es decir, que en el sistema operativo gubernamental que presentan estos films hay un virus lleno de maldad y mala idea, pero el propio sistema crea un antivirus que coge su pistola, su bazooka, su placa del FBI, su parcela mediática o lo que sea que haga falta, y consigue que el sistema siga razonablemente limpio.
Por lo tanto en el fondo se defiende y reivindica un país y un sistema que se autorregula gracias a valores como el empuje individualista y el derecho a la violencia o a la justificación de los medios para lograr los fines. Una caca de denuncia, vamos.
Y no olvidemos la glorificación que se hace de las armas. Hasta un pacifista blandengue como yo que no le he soltado jamás ni media ostia a algún gilipollas (y ganas las ha habido), se siente irremisiblemente atraído y fascinado por el utillaje y la mercadotecnia que "Shooter" despliega alrededor de las armas de fuego de precisión, de esas para reventar melones y cabezotas a cientos de metros de distancia. Este recital de calibres y técnicas varias para evitar la corrección del viento y el movimiento de la tierra, me recordó a una película mucho más interesante de hace unos años, "Chacal ". Pero en ella, aunque también había rifles asesinos, el tirador era el malo, no el bueno, lo que es un matiz no poco interesante (aparte de que se trata de una película y un guión muchísimo mejores).
En estos tiempos de matanzas universitarias y masacres individuales pero acumulativas en licorerías y barrios de negratas, este breve y divertido fragmento animado de "Bowling for columbine" que os dejo a continuación, de Michael Moore, se revela como una aguda disección del miedo que le tienen los americanitos a todo, y que les ha llevado durante tanto tiempo a justificar la multiplicación de los rifles y las balas. Y me hace mucha risa.
Por cierto, que los creadores de "Shout Park", que participaban brevemente en el documental, se enfadaron con el amigo Michael porque, al aparecer ellos muy próximos en metraje a dicha animación, y al contar ésta con muchos de sus rasgos estilísticos y humorísticos, se daba la impresión de que lo habían hecho ellos, cuando no era más que una imitación (aunque bastante potable).
Bueno, o algo así fue, no estoy seguro. Lo que es cierto es que se enfadaron con él y lo pusieron a caer de un burro en la brutal y muy divertida "Team América. Es el precio de la fama y de no contar con tus amigos.






Pope dijo
Yo fui a ver "Shooter" con animo de un espectaculo de accion y sin plantearme mensajes y la verdad es que me parecio algo pobre en ese sentido.
De hecho, ese final casi de Charles Bronson nos parecio a todos mas bien ridiculo, ni siquiera pegaba con el resto... si el tio es francotirador para que se acerca tanto??
Y sobre los americanos y su gobierno... pues es el espiritu de ese pais (no quiero entrar a ponerles bien ni mal). Alli los heroes son tipos independientes que se iban a conquistar el oeste defendiendo cada uno su parcelita de los indios.
Y, bueno, si a Michael Moore le molestara lo de "Team America" me pareceria ridiculo... no es tan distinto a lo que hace el. Por cierto, aunque cuando lo pienso con frialdad "Team America" no me parece una buena pelicula... me estuve partiendo como nunca, hasta de los chistes mas tontos.
PD Disculpad las tides en los comentarios que he puesto hoy , estoy en el trabajo y acabo de darme cuenta de que tengo el teclado configurado para americanos... del norte.
2 Mayo 2007 | 10:08 PM