Actores... y ACTORES

Hace ya unos añitos de esto. Yo no era más que un becario pequeño pero tonto que había tenido la suerte de caer en "7 Vidas", y que todavía lo miraba todo con ojos de plato y creía que la televisión por dentro tenía glamour y magia.
Me encuentro en el plató durante la grabación del capítulo 29 de la serie. Se acaba de grabar la primera toma de una escena entre Paco y Sole, interpretados por Javier Cámara y Amparo Baró. Es una de las escenas más largas del capítulo (en aquella época, se escribían eternas, algo que se corrigió con el tiempo). La escena no ha quedado mal, pero el director decide hacer una segunda toma, creo que por algún leve fallo técnico. La nueva toma empieza bien, pero al rato, sucede algo inesperado: al cerrar la puerta, una lámpara de la pared se desprende y queda colgando.
Como sabéis, "7 Vidas", junto con "Aída" y "Casi perfectos", es de las pocas series españolas que se han grabado con público en directo, lo que significa que, en aquella ocasión, el público sabía que aquello no formaba parte de la trama, que había sido un accidente, porque no había estado presente en la primera toma.
Pero dos actores como la copa de un pino deciden continuar con el texto, integrando ese acontecimiento fortuito en la escena, en vez de detenerse (como habrían hecho el 99% de los actores). Paco habla con su madre de su problema de convivencia, mientras intenta ocultarle el fortuito estropicio lamparil. Amparo, lista como ella sola, se da cuenta del juego que Javier le propone y le sigue el rollo, dándole la espalda, ignorando el fastidiado aplique y adaptando la puesta en escena prevista para que él pueda continuar el juego.
No sólo no se equivocaron ni se despistaron ni se rieron, no sólo dijeron su texto tal y como tenían que decirlo, sino que improvisaron y añadieron un nuevo e inesperado elemento que aportó una dosis extra de contenido y de comedia. Javier, incluso, se permitió improvisar un chiste final que no estaba en el guión.
La televisión es un medio de una enorme exigencia interpretativa, donde se graba a toda pastilla y sin tiempo apenas para ensayos, por lo que normalmente, con la mayoría de los actores, te puedes dar con un canto en los dientes si dicen su texto en la cuarta toma, en el orden correcto, conservando las intenciones, de manera inteligible y sin que se les note demasiado que están esperando el pie para su frase.
Así que por supuesto aquel día, cuando se escuchó el "¡corten!" del director, el público, los técnicos, el propio director, los guionistas y hasta el tío de los bocatas nos pusimos en pie y les dedicamos una ovación que mi recuerdo no me permite calibrar con ecuanimidad, pero que a mí se me hizo larguísima.
Sé que el directo aporta una dosis de emoción difícil de captar en un vídeo colgado del youtube, y que pensaréis que no es para tanto y que ya está el pesado del hastiado, pero creedme cuando os digo que Amparo Baró y Javier Cámara, dos de los mejores actores que ha tenido este país, aquel día hicieron valer su profesionalidad y su talento y crearon MAGIA en el plató, y me ayudaron a creer un poco más en esta industria (por la que aún siento una especie de encolerizada pasión).
Lástima que hubiera que terminar de grabar aquel capítulo, porque teníamos una puerta grande en el plató, y de haber tenido tiempo seguro que les habríamos sacado a hombros.














ALX dijo
Si es que ambos son muy buenos actores y Javier Cámara lo ha ido demostrando con el tiempo. Y la improvisación muy buena, parece que estaba escrita en el guión.
27 Mayo 2007 | 11:22 PM