Diferencias entre guiones televisivos y cinematográficos

En cualquier librería que se precie, podéis encontrar sopotrocientos manuales dedicados a la escritura de guiones cinematográficos. Gurús, ensayistas, cinéfilos y académicos han dedicado páginas y páginas y párrafos a profundizar en estructuras, temáticas, géneros y diálogos de cine (a esto último, mucho menos, por cierto).
Sin embargo, y es algo que no deja de asombrarme, apenas se le presta atención, al menos en editoriales hispanoamericanas, al guión televisivo, un género de escritura que da de comer a miríadas de guionistas de todo el mundo, y cuya importancia, en industrias televisivas más desarrolladas, como la americana, está muchísimo más asumida (en inglés sí se pueden encontrar algunos volúmenes interesantes sobre guión de series, sitcoms... yo recomiendo, por ejemplo, éste).
Yo ya lo he dicho algunas veces (y también otras gentes), escribir guiones para la gran pantalla o para la pequeña no es algo tan ajeno. Digamos que es como hacer grabado o pintar al óleo: ambas disciplinas exigen conocimientos y técnicas diferentes, pero habilidades y talentos muy semejantes.
Hoy, que me he encontrado didáctico, y por si a alguien le sirve para matar unos minutos, me da por apuntar aquí algunas de las diferencias más evidentes que debe tener en cuenta un guionista a la hora de distinguir entre guiones de largometraje y guiones de ficción televisiva. Los he vomitado un poco asín a vuelapluma, en un ratillo tonto, por lo que seguro que cometo imprudencias y dislates, y que me dejo cosas en el tintero. No se corten en corregirme, aumentarme o vilipendiarme el post, que para eso tengo los comentarios abiertos y somos todos tan listos y tan educados.
Por supuesto, todo esto es muy matizable en un momento en el que, como ya comentaba aquí , las fronteras entre lo televisivo y lo cinematográfico se están diluyendo, gracias al empuje de la HBO y las nueva ola de series americanas, y a la influencia que la televisión y el cine se ejercen mutuamente.
Lo primero que hay que dejar claro, eso sí, son las causas de estas desigualdades a la hora de enfrentarse al guión televisivo o cinematográfico, que en realidad se resumen en tres: tiempo, dinero y forma de consumo. Y a partir de aquí ya...
- La diferencia fundamental y más importante es que el cine funciona con un lenguaje eminentemente visual, mientras que los guiones televisivos se construyen en su mayor parte a través de los diálogos. En un film el director (y el guionista en primer lugar, sobre el papel) puede jugar con una serie de elementos audiovisuales con los que contar aquello que quiere contar: el plano elegido, el movimiento de cámara, el montaje, el sonido, la música, la dirección artística y, sobre todo, la interpretación de los actores.
En televisión todo eso también existe, claro, pero no suele haber tiempo para trabajarlo tanto, porque hay que sacar un capítulo a la semana (o al día, si es un culebrón). Así, si en una serie un personaje se enamora, con frecuencia el guionista hará que se lo verbalice a otro personaje, en diálogo: "estoy enamorado". En el cine, sin embargo, se buscará otra manera de contar lo mismo; quizá el personaje observa fijamente una fotografía de su amada, quizá una música nos habla de sus sentimientos, quizá un plano mantenido suficiente tiempo o con la suficiente intensidad, o con un ajustado travelling, nos dice que algo está sucediendo en su interior...
Así, una norma oficiosa del guión que seguro ya habréis oído, nos dice que si a un guión cinematográfico le eliminas las acciones y acotaciones (es decir, todo lo que no es diálogo), la historia resultante debería ser incomprensible. Los diálogos en cine, mejor siempre escuetos, concretos, lo menos explicativos posibles y sin redundancias ni sobrentendidos.
Es cierto que hay guionistas de cine a los que les gustan mucho los diálogos (Woody Allen, Aristarain, Fernando León...), y es una opción válida, pero claro, hay que ser muy buen dialoguista y saber mantener el pulso de las escenas para que el resultado sea bueno y no parezca "teatral" o "televisivo"...
- Por lo tanto, y como consecuencia, en el buen cine todo suele ser mucho más sutil. Se permite que el espectador sea una parte activa del proceso, no se le explica todo, sino que se intentan sugerir las emociones, los acontecimientos, se muestran más de lo que se habla. Se puede saber que un personaje se reconcilia con el mundo porque observa un paisaje hermoso, una mujer puede no asumir la muerte de su bebé porque aún le queda leche en los senos, un hombre que vivió la guerra se asusta cuando oye una sirena... Y no hay que explicar más, el espectador debe comprenderlo, asumirlo o sentirlo. En TV se le da al espectador todo mucho más mascado, porque se da por hecho que está mucho menos dispuesto a "interpretar" lo que está viendo y a "prestar atención".
- La ficción televisiva es, por huevos, seriada. Es decir, que hay capítulos consecutivos y (casi siempre) con una cierta ilación narrativa, que se emiten con una periodicidad. Esta perogrullada tiene algunas consecuencias importantes para el guionista.
Así como en cine suele ser habitual que el personaje tenga un arco dramático que le lleva a cambiar a lo largo del film, en televisión se procura que los personajes terminen siendo los mismos que eran cuando empezó el capítulo. Esto se hace con el propósito de poder seguir ofreciéndoles a los espectadores el mismo producto semana tras semana (éste es el origen y el fundamento de las series). Los personajes pueden cambiar de circunstancias (pueden casarse, separarse, irse a vivir solos y comprarse pantalones de cuero) pero deben seguir siendo, en esencia, los mismos, porque se supone que si estamos enganchados a una serie, es por ellos. Es cierto que en producciones de largo recorrido los personajes cambian con el tiempo (Chendler maduró, Tony Soprano aprendió a mirarse padentro), pero son cambios construidos con mucha tranquilidad, que evolucionan con la serie y, a veces, con los propios espectadores.
- Respecto a cuestiones estructurales, en cine es habitual encontrar la clásica estructura en tres actos (planteamiento, desarrollo, resolución), con un detonante, dos puntos de giro, un clímax... En televisión, sin embargo, cada serie tiene sus normas, según la duración, la cantidad de cortes publicitarios, el género y el estilo propio. La diferencia más importante es que una serie de televisión debe luchar contra el terrible mando del zapping, por lo que es fundamental realizar un esfuerzo mucho más continuado por mantener la atención del espectador. Así, se multiplican los giros, los avances, los cliffhangers o ganchos y los finales de escena abiertos.
Mientras que en el cine puedes permitirte "gastar" escenas para presentar a un personaje o profundizar más en él, o para expresar un estado de ánimo, o un momento de paz antes de la batalla... en televisión se huye como del diablo de las escenas estáticas en las que la historia no avanza, en las que no hay un progreso, una nueva complicación, un aumento del conflicto...
- Los guiones cinematográficos se estructuran habitualmente alrededor de una trama principal que domina todo el guión, siendo el resto de subtramas dependientes de ésta (excepto en películas con historias paralelas que se cruzan). En series, sin embargo, es más frecuente la coexistencia de varias tramas por capítulo, que pueden tener una parecida presencia (aunque a menudo también se le da más importancia a una de ellas).
- En lo que se refiere a la comedia, la televisión nuevamente exige mucho más diálogo, en detrimento de la comedia física, mucho más complicada de ensayar y rodar. Los gags de "El guateque" son muy divertidos, pero intenta rodar 30, 50 ó 70 minutos a la semana con ese patrón, y pronto tu psiquiatra tendrá trabajo extra.
- Respecto a la temática, el cine suele abordar asuntos más complejos, conflictos más internos y obsesiones más complejas y personales (excepto el cine de acción), debido a que los guiones suelen ser más "autorales" y a que el lenguaje cinematográfico permite una mayor complejidad narrativa.
- Esto está directamente relacionado también con el tono. El hecho de que la televisión sea un medio mucho más universal y accesible, implica una obligación de respetar determinados filtros e imposiciones de las cadenas. Esto se traduce principalmente en: menos sexo, menos tacos, menos violencia, menos temas escabrosos y menos referencias políticas (y otras muchas, como la imposibilidad de hacer chistes con determinadas marcas o personajes).
- Excepto para algunas afortunadas producciones norteamericanas que se pueden permitir el lujo de gastar dinero a espuertas, lo normal es que en las series tengas mucho menos dinero. Y, por lo tanto, estás obligado a: evitar secuencias complicadas (de acción, de multitudes, de caballos galopando por la estepa, de efectos especiales, de época, donde haya música con derechos...); centrarte principalmente en tus decorados (dependiendo de cada serie, hay posibilidades de grabar un número máximo de exteriores); limitar el número de personajes episódicos y, en general, ajustarte al patrón de producción establecido (número de escenas y extensión de las mismas, número de páginas, cantidad de escenas corales...).
- Y para terminar, evidentemente los sistemas de trabajo son muy distintos en ambos formatos. La velocidad de producción de la mayoría de las series exige tener en plantilla a varios guionistas, que a veces escriben guiones enteros por separado, o bien, sobre todo en comedia, escriben en equipo. Todo se hace más rápido, menos pensado y con menos "pajas mentales" del guionista onanista de turno.
En fin, todas estas diferencias no implican en principio que una cosa sea mejor que otra, aunque casi siempre la gente tiende a inclinar sus favores hacia el cine, creyendo que es mucho más "artístico" e interesante. Y a menudo es así. Pero hay mucha buena televisión también, y mucho mal cine, por supuesto. Así que, como siempre pasa, al final todo depende de cómo lo hagas...






La buena persona dijo
Interesante post, hastiado. Supongo que sobre todo para los no iniciados, pero también para los que ya tenemos algo de experiencia pero no nos paramos a reflexionar acerca de ciertas cosas.
5 Septiembre 2007 | 12:12 AM