Blanco y en botella...

Hace unos años Globomedia organizó unas jornadas para sus guionistas en las que pudimos disfrutar de la presencia de tres o cuatro afamados guionistas norteamericanos, y uno inglés, que nos hablaron de sus respectivas experiencias profesionales. Creo recordar que había una guionista de "Frasier" y alguno de "Arrested Development". Es una de las ventajas de trabajar para una empresa grande. Durante dos días les hicimos preguntas, nos contaron batallitas y todos fuimos felices porque no teníamos que estar escribiendo en nuestros lúgubres despachos.
Recuerdo que también opinaron sobre algunas de las series de Globo de aquel momento. Visionaron el capítulo 120 de "7 Vidas" y nos mostraron su admiración por la serie -pienso yo que sinceramente, aunque vayan ustedes a saber-. Les parecía harto meritorio que fuéramos capaces de escribir semanalmente capítulos de 50 minutos manteniendo cierto nivel de comedia, con lo que nos fuimos a casa hinchados como pavos y aún más tontos de lo habitual. Y pienso que aún hubieran alucinado mucho más de haber sabido las condiciones laborales y salariales de las que disfrutábamos.
Tras unos días de charla, llegaron los ruegos y preguntas. Justo antes de terminar, uno de los dueños de la productora cogió el micrófono y comentó con aflicción que últimamente se habían percatado de que los guionistas más veteranos mostraban síntomas de cansancio, y que muchos acababan largándose de Globo. "¿Creéis que hay alguna manera de evitar esto?", preguntó el amigo, con el sincero deseo de demostrar su preocupación por el asunto ante sus empleados.
Uno de los ínclitos invitados empuñó el micrófono y, sin pensar, contestó lacónico (en inglés, claro): "pagadles más, y dadles más vacaciones".
Inmediatamente el graderío de guionistas (que no es que seamos una especie conocida por nuestra efusividad) comenzó una ovación intensa, sin fisuras, inagotable.
Lo que me cuesta comprender no es qué respuesta esperaba recibir el interrogador, o por qué razón no había llegado a la verdad por sí mismo mucho antes, sino, sobre todo, por qué después de años con el mismo problema, casi nada ha cambiado en la productora.
Globo tiene muchas cosas buenas, por supuesto: ha realizado grandes series, ha fortalecido la industria, ha sido pionera en muchos aspectos, le da al guión una importancia y presencia que no tiene en muchas otras productoras (algunas morenas), ha formado a un montonazo de buenos profesionales y ha sido uno de los principales responsables de la buena salud general de la series en España. Pero, aun así, muchos guionistas experimentados huyen de allí, esto es un hecho. No hay complots ni tramas enrevesadas ni espionaje industrial, simplemente, la gente se harta y se va. "Gominolas" está bajo mínimos sólo dos capítulos después de su estreno, circunstancia que posiblemente acabará afectando a "Aída" (de cuyo equipo tendrán que tirar antes o después). "Los hombres de Paco", "Los Serrano", "El Internado"... Casi todas han sufrido bajas importantes, de mayor o menor intensidad.
"¿Y cuál es el problema?, guionistas se pueden sacar de debajo de las piedras", exclaman algunos ejecutivos avispados. Y es cierto, en parte: hay mucha gente con ganas y talento esperando su oportunidad ahí fuera. Pero no puedes hacer un producto serio con un equipo formado exclusivamente por talentos nóveles. El hecho es que no hay demasiados guionistas formados, con experiencia, y que pasen la prueba del algodón, o al menos no suficientes, y menos aún en estos tiempos de multiplicidad serial, o sea que tenemos, hasta cierto punto, la sartén un poco por el mango. "Show me de money", amigo.
Así que hay gente importante que se ha puesto nerviosa y estos días se agudizan los síntomas de reunitis y se están cruzando llamadas a porrillo entre productoras y televisiones, trufadas de acusaciones, mentirijillas, mucho desconcierto y esporádicos golpes de pecho. En algunos despachos de Globo se acusa a otras productoras de romper el mercado ofreciendo cantidades astronómicas a los guionistas. En primer lugar, esto no es cierto; simplemente pagan algo más que ellos. Y todavía es insuficiente, se sigue invirtiendo en guión mucho menos de lo que se debería, no hay más que atender al pequeñísimo porcentaje dedicado en los presupuestos a las partidas de guión, en comparación con el coste total por capítulo.
Y, en segundo lugar, olvidan que Globo fue pionera en lo que a romper mercados respecta, pero a la baja, ofreciendo contratos por obra a guionistas que se veían obligados a trabajar horas gratis (y con las pagas extras y las vacaciones prorrateadas, o sea como si no las hubiera). Entiendo que se alegren de haber disfrutado de unos años de buffet libre de guionismo, pero también deberían plantearse que el talento, el trabajo, la ilusión, la fidelidad... no son gratis, ni vienen de regalo con los cereales, que hay que recompensarlos.
Y por supuesto no hablo sólo de dinero (igual que no hablo sólo de Globo, of course). Por un lado está la calidad de vida. Ahora que ha surgido una tropa significativa de guionistas cuarentones e incluso cincuentones (algo impensable hace años, pero que es un signo de madurez en la industria), ya no vale con dar tíckets de comida, pagar un par de cenas al año y poner autobús para ir al metro. El teletrabajo, la eficacia en las cadenas de mando, la luz natural en los despachos, la facilidad para conciliar vida familiar y laboral, la flexibilidad vacacional y las revisiones responsables, empiezan a ser factores a tener en cuenta a la hora de elegir empleo.
Y luego está el aspecto creativo. Entre los guionistas hay de todo, por supuesto, e incluso se da una importante tasa de cínicos irredentos, pero en general se nos supone un cierto interés por contar historias, por sentirnos partícipes de nuestro trabajo, por escribir guiones que nos enorgullezcan mínimamente, por aportar ideas, por crear algo... Y si te toca pringar escribiendo ideas ajenas, en jornadas interminables, y al servicio de gente incapaz de sentarse ante un teclado, y que aun así no respeta tu trabajo, que critica sin aportar soluciones, que se pliega a las voluntades de las cadenas, que arrambla con los méritos y echa balones fuera cuando hay problemas, que ni siquiera se plantea la posibilidad de la autocrítica y mucho menos acepta la ajena... algo muy bueno tienen que ofrecerte para que todo eso te compense. "Pagadles más y dadles más vacaciones". Blanco y en botella...






bb dijo
Más o menos Contreras venía a decir: "es que no entiendo que los guionistas se quemen tan rápido sólo por cobrar la mitad que en otras productoras y trabajar hasta las once de la noche, vosotros lo entendéis?". Y claro, obtuvo la repuesta más inesperada.
18 Noviembre 2007 | 06:42 PM