Lo real inverosímil

Ayer saqué a una señora de las vías del metro. Por supuesto, no vayan ustedes a correr y a imaginar heroicidades ni gestas hercúleas, fue todo rápido y fácil. Yo entraba en el andén leyendo un guión. Iba despistado, imbuido de ese pequeño e imaginario mundo propio del Hastiado. De pronto oigo gritar a una anciana. Ella y un niño pequeño tiran de los brazos de una mujer de unos cincuenta años que está en el foso de las vías, intentando subir.
Miro el reloj de la estación. Quedan dos minutos para que venga el metro. No hay casi gente o está lejos. Tiro mi guión y mi mochila al suelo y me acerco corriendo. Paso por delante de una gorda gitana (no intento ser despectivo, sólo cuento lo que hubo) que habla por el móvil y que comienza a relatar a su interlocutor lo que está viendo "Ay, chica, una loca que se ha metido en las vías del metro. Pero qué gente hay por el mundo... A ver si la sacan, ya va un chico".
Llego hasta la señora, la cojo de los sobacos y tiro hacia arriba. Pesa más de lo que parece. Consigo subirla arrastrándola un poco contra el borde del andén y la separo del abismo. Parece que se hace daño. Pero no ha pasado nada, aún queda un minuto para que llegue el metro.
La señora se levanta, la anciana y el niño respiran tranquilos y se alejan unos metros, no parecen conocer a la señora. "¿Qué ha pasado?", pregunto. "Es que se me cayó el anillo", dice la mujer. Muestra un anillo de oro deslucido. La gitana se acerca gritando mientras sigue con el móvil en la oreja. "¿Usted está loca o qué? ¡Se podía haber matado! ¡Eso no se hace, coño, no está permitido!".
La señora guarda su anillo con cuidado, en un bolsillo de su vestido. Me doy cuenta de que tiene algún problema mental, su forma de hablar y sus respuestas denotan que algo no funciona bien en su cabeza. "Me he hecho daño en la rodilla", dice agarrándose la pierna izquierda. "Me duele". Pero camina bien, no parece grave.
Recojo las hojas sueltas del guión, que se han desperdigado por el suelo. La gitana sigue gritando "¡No sólo se pone en peligro usted, está poniendo en peligro a todo el mundo! ¡Eso no se puede hacer! Es que la gente está fatal..." Parece que se va a alejar, pero se vuelve y sigue recriminando a la mujer. "¿No ve que el tren tendría que frenar de golpe por su culpa? Hay que tener más cabeza, ¿eh?" Otra vez parece que se cansa, pero vuelve. La mujer, magullada y avergonzada, baja la cabeza. "No hace falta que siga gritándole, ¿no ve que está muerta del susto?". Eso es lo que tenía que haberle dicho. Pero no dije nada, sólo la miré con seriedad.
La gitana se cansa finalmente y se aleja hablando por el móvil. Llega el tren. La mujer me mira con complicidad y nerviosismo. "Uy, por el canto de un duro, ¿eh?". "Sí". "No te he dado las gracias". "No ha sido nada". Me despido con un gesto y me meto en un vagón. Ella entra en el de al lado, intentando iniciar conversación con la anciana que lleva al niño de la mano. Ambos la miran con cara de susto.
Todo indica que la mujer descendió hasta las vías (no sé cómo) para buscar el anillo que se le había caído, y una vez abajo comprendió que el andén era demasiado alto como para subir por sí misma. No sé qué pasó por su cabeza, no sé por qué ese anillo era tan importante para ella, no sé por qué la gitana se enfadó tanto y por qué no hizo ni siquiera amago de ayudarme, y tampoco entiendo por qué no apareció nadie de seguridad. Lo que sé es que toda la escena fue extraña, inesperada, y rica en acontecimientos, actitudes y detalles para la mente vampírica de un guionista, pero me dejó una sensación de desconcierto que sólo unos cuantos cubatas y mucha diversión nocturna (que en el siguiente post les contaré) pudieron enjuagarme del cuerpo unas horas después.
Como todos sabéis bien porque sois muy listos, en un guión no importa qué es real y qué no, sino qué es verosímil. Una de las frases más escuchadas, y dichas, por los guionistas es eso de: "esto es lo típico que pones en un guión y no se lo cree nadie". Es un argumento tópico, una frase manida, un lugar común que ya cansa. Pero joder, es que tantas veces es una verdad como un templo...






Lagarta dijo
Interesante, pero no convincente,
Inténtelo de nuevo.
8 Marzo 2008 | 07:51