La tele que enseña

La semana que viene tendré el gustazo (diéselo) de participar en estas jornadas organizadas por la Casa Encendida, en las que se intenta abordar un asunto espinoso, que vendría a resumirse en la siguiente cuestión: "¿Puede la televisión ser un instrumento educativo?". Aquí el término "educativo" se desvincula de su habitual referencia a un sector infantil, para centrarse en las posibilidades del medio para transmitir valores, cultura, y fomentar el espíritu crítico en la sociedad.
No sé qué pensarán ustedes al respecto de todo esto, yo aún ando dándole vueltas al texto de la ponencia y puliendo argumentos presumiblemente vacuos y poco divertidos. Seguro que de todo lo que quieran ustedes opinar aquí, copiaré mucho y sin complejos. No se corten, pues.
Y, por supuesto, les impelo a que se inscriban en las jornadas antes de quedarse sin plazas. No importa si sólo pueden acudir un día o una mañana. La inscripción es gratuita, pero obligatoria para poder asistir. Aquí les dejo algo más de información...
¿Es la Televisión una Ventana abierta al mundo o una Caja que nos encierra? ¿Es un medio que fomenta la discusión, el pensamiento crítico, la exploración o, más bien, es un instrumento que adormece, suspende el juicio y anula conciencia?
Habitualmente se habla de la influencia y de los riesgos de la televisión para la población infantil. Pero la poderosa capacidad para socializar y educar de la Televisión no se reduce a esa franja de edad. Costumbres y usos se toman o se dejan por su presencia en la televisión; desde la televisión se fijan asuntos de agenda política y ciudadana; hasta los modos relacionales y sentimentales parecen guiados por la televisión.
En su apuesta conjunta por promover la reflexión y el debate entorno a la Educación, LCE y EDAD, organizan los días 5 y 6 de junio unas Jornadas para ahondar sobre las posibilidades educativas reales de la Televisión. No se trata tanto de juzgar, demonizar o santificar a esta tecnología, como aprender entre todas las personas asistentes sobre los usos más convenientes de este medio de comunicación.
Se contará con la participación de distintos profesionales que representen diversas posiciones y maneras de entender la Televisión. En el encuentro se plantearán tres escenarios -"EL FIN DE LA CAJA: no es posible una televisión educativa", "EN LA CAJA AÚN QUEDA LA ESPERANZA: es posible una televisión alternativa educativa" y "DE LA CAJA YA SALIÓ LA ESPERANZA: ya es una realidad la televisión comercial y educativa"- desde los que asomarse al fondo de esta caja.
¿Encerrará, como en el mito, la Esperanza...?
(Permanezcan atentos a sus pantallas)





McNulty dijo
¡Qué larga se me ha hecho la espera de este nuevo post! Y qué hito que sea la primera vez que comento el primero.
Sr. Hastiado, creo que el concepto de tele buena, mala, educativa o alienante pasa por redefinir qué se entiende por televisión, más allá del aparato receptor. ¿La televisión a la carta, la que no tiene anuncios y las que son de pago también cuentan como tele convencional? Si es así, YouTube se podría considerar tele, y las series que nos bajamos también deberían serlo, aunque estén descontextualizadas de la parrilla.
En realidad, el concepto de contenido televisivo está muerto en vida, como los zombis. Es como el cassette o los cedés, que se resisten a morir hasta que su desaparición es impepìnable.
Pero, aunque este modelo basado en un mensaje unidireccional, amorfo y rebosante de publicidad agresiva esté muy superado, nos lo van a intentar perpetuar hasta que ya no se pueda exprimir más, porque los intereses económicos son fortísimos y el dinero que mueve globalmente, escalofriante. La tele no tiene que ser educativa sino rentable, y la 2 no es más que un refugio institucional para aliviar nuestras conciencias después de habernos tragado "¿Dónde estás, corazón?".
La nueva tele está en internet, y la tenemos que hacer nosotros.
26 Mayo 2008 | 02:32 PM