Salvados por la comedia

Me hago eco hoy, breve y mañaneramente, de esta noticia que me ha sorprendido a la par que me ha enfurruñado. Resulta que los señores de Heineken -que es una cerveza- han decidido retirar publicidad de La Sexta a resultas de las quejas de cuatro fachitontos a los que no les gustó el programa "Salvados por la Iglesia". Ningún ánimo ni interés tengo en defender a la verde cadena, pero hombre, es que la cosa clama al cielo. Entiendo que haya a quien no le gusta que se metan con sus dioses (cada cual se indigna con lo que quiere, yo, por ejemplo, con el hecho de que ciertos paquetes de arroz se rasguen de arriba a abajo cuando los abres). Pero que una empresa enterita entre a boicotear a otra por una cosa así me parece feo, feo y tonto, tonto.
Todos entendemos y asumimos que la tele vive de la publicidad, pero como no mantengamos el ejecutivo y el legislativo separados, los gerifaltes de la patronal acabarán arrogándose el poder de la censura, siempre tan atractiva para los que quieren dominar el mundo (y no pueden). Yo, para contrarrestar,haré mi propio boicot a Heineken dejando de beberles su preciado líquido, que se chinchen. En verdad os digo que para ser navarro no soy gran bebedor y no creo que les vaya a hundir el txiringuito, pero ahí queda el gesto, oyes, y la parábola.
A mí el follonero me hace gracia. Dicen que me parezco a él, lo que, imaginarán, me hace una ilusión que no me cabe en el cuerpo. Cuestiones estéticas aparte, me parece un tío que sabe manejar la ironía, la provocación y la confrontación, tres de los mejores cartuchos que tiene la comedia. El momento del programa que les adjunto, con el amigo del párroco disparándole a un globo dentro de la Iglesia me parece de un surrealismo genialísimo, así como el intento de beatificación del perro babeante Losantino.
Y en cuanto a la Iglesia, qué les voy a contar que no sepan. Ha ocupado y mantenido su lugar a lo largo de los siglos a base de engañar a la plebe con lo ominoso y lo trascendente, y ha renegado numantinamente de la comedia que todo lo relativiza, pues es un arma del diablo, como todos sabemos. Y eso, a pesar de que ese tipo llamado Jesús debía tener sus momentos divertidos también, por lo que se cuenta (no resulta difícil imaginarse sus monólogos de stand up frente a los comensales "¿Seré yo, padre?" "No me Judas, no me Judas..."). Suerte tienen los prosélitos vaticaniles de que no se encontrara el libro sobre la Comedia de Aristóteles, a pesar de los ímprobos esfuerzos de Guillermo de Baskerville. A lo mejor otro gallo nos cantaría. Y sería, seguro, un gallo mucho más divertido.





Màrius dijo
Yo también voy a dejar de beber Heineken!!
Gracias por el post.
9 Junio 2008 | 09:52 AM