Nada hay más recomendable para un guionista que tener aficiones que le distraigan de un oficio ya de por sí egotista, onanista y algo neurótico. Una de las mías es, desde hace un tiempo, la fotografía. Discúlpenme que me salga de nuestros asuntos habituales para colgar unas fotos habaneras que se me vinieron durante mi última estancia en la isla.

Como justificación a la salida de tono sólo se me ocurre decir que no está de más que los que escribimos televisión (siempre tan rápido, siempre tan dialogado todo, tan poco visual), eduquemos, en la medida de nuestras torpes posibilidades, un cierto sentido estético que tenemos desentrenado. Yo, el poco que pueda exprimirme, lo heredé todo de mi padre, del que ya les hablé algo.

Estos son, amigos míos, algunos cubanos que se cruzaron en mi camino...