Pseudoterminología subguionística

Como muy bien cuenta el zombi pianista regresado de entre los muertos, varios bloguionistas tuvimos a bien compartir quedada la semana pasada, con el propósito, entre otras cosas, de ver un premontaje del nuevo corto de Oriol Puig: "La Lluvia en Sevilla". El corto me gustó, y creo que funcionará, básicamente porque hace una cosa muy sencilla y compleja al mismo tiempo, y que tiene que ver intrínsicamente con aquello de lo que va este oficio: crea un personaje por medio de una historia.
Pero centrándonos en el tema, el Pianista nos impele a lanzar un meme que descubra algunos de los términos que utilizamos cada uno en nuestro trabajo -he de decir que la idea fue mía, no voy a dejar que se lleve él todo el mérito como siempre, que yo soy mucho más listo, que sí.
Digamos que la ficción televisiva española es lugar proclive a la creación de corpúsculos del guión que trabajamos juntos durante años y acabamos hablando de las mismas cosas y con las mismas palabras. Como los perros y sus amos, a veces incluso acabamos pareciéndonos físicamente (con lo cual mis compañeros salen ganando seguro). En fin, éstos son algunos de los palabros que yo utilizo para comunicarme con mis hermanos de word...
"Jander" - El más curioso y el que con más fuerza ha quedado para siempre en nuestro vocabulario. Lo utilizan -o utilizaron- en muchas series que han derivado del equipo de guionistas de "7 Vidas", donde surgió a raíz de "Al salir de Clase" que alguien apodó "Al salir de jander". El término designa un momento de cierta intensidad dramática, donde los personajes "entran en verdad" abandonando -aunque no siempre ni necesariamente- la clave cómica, para decirse las cosas con amor, tristeza y sinceridad. Un momento ñoño, para entendernos.
"Selovoyadecirnopuedo" - No es un nombre muy ingenioso, vale. Es una escena, casi siempre innecesaria y que nace con el propósito de alargar una trama, en la que un personaje va a confesar su culpa a otro, pero en la que finalmente se echa para atrás, impelido por el miedo y/o la penita. No es un invento nuevo, por supuesto. El mejor ejemplo que recuerdo estaba en la película "El héroe del río", de Buster Keaton, de1928. En ella, Keaton se hace pasar por un boxeador famoso para encandilar a una chica. Cuando está decidido a contarle la verdad -previendo un inminente combate del que probablemente no saldrá bien parado- la familia de ella les recibe calurosamente y con todos los bártulos preparado para casarlos en una gran ceremonia. La ilusión de la chica -y de él mismo- ante la boda, acaban por hacerle abandonar su empeño de sinceridad.
"¡Lío, lío!" - Expresión dicha en voz alta por cualquier miembro del equipo cuando en la pantalla del ordenador sale cualuquier mensaje de error que presagia que vas a perder todo lo que has escrito en las últimas dos horas.
"Sintonisonismo" - Éste es muy reciente. Cuando en Antena 3 nos metieron en la serie a Marisa Porcel y Pepe Ruiz, robados de "Matrimoniadas", nos vimos obligados a introducir en los capítulos escenas de "sintonisonismo" que recordaran a la flamante producción morenil. En dichas secuencias no importan la trama ni el pulso narrativo, lo fundamental es que los miembros del matrimonio discutan "sin ton ni son", a ser posible haciendo referencia al excesivo peso de ella, y al pene pequeño e inútil de él. Afortunadamente, parece que esta obligación ha pasado a la historia.
"Dame veneno" - Hace referencia a un cierto estado de embriagueza. Se pronuncia cuando algún miembro del equipo viene a trabajar borracho. Normalmente se trata de productores que vienen de una comida de trabajo con responsables de la cadena o con algún actor reconocido al que se quieren camelar. No tienen por qué ser exclusivamente un pedo de alcochol.
"¡Manoplas!" - Simpático insulto lanzado al aire cuando hay un torpe al teclado, de esos que escriben con dos deditos mirando al teclado, y tienen que rehacer cada frase cuatro veces. Es que tenemos mucha confianza y somos muy graciosos. Otra ingeniosa variante es "¡palmípedo!".
"Paripé" - Aquello con lo que, se supone, es más divertido terminar una trama cómica, aunque puede colarse en cualquier parte del capítulo. Mayormente, se trata de personajes que fingen ser lo que no es para obtener un beneficio económico o librarse de un marrón. Me hago pasar por tu novio, por un vendedor de marfil, o por un soldado ruso con una pierna de palo. Cualquier cosa que obligue a los personajes a hacer el imbécil y a justificarse con mentiras improvisadas y cochambrosas. Pero el paripé, por sí mismo, no asegura la diversión, claro, hay que crearla...
"Gran fin de fiesta" - Final de capítulo en el que las tramas convergen en un mismo espacio, con un gran colofón de risa y paripé y mucho lío. El final de "El guateque" sería un buen ejemplo. Tampoco te asegura la comedia, aunque la facilita.





Mosky dijo
Dime que el "dame veneno" lo cantáis...
8 Septiembre 2008 | 11:30 AM