Autosuficiencia, Cristinas y Plutones

Pocas cosas hay más perniciosas en esta industria que el éxito. Perniciosas para el talento, digo. Los platós están llenos de aduladores, advenedizos, pelotas y aprovechateguis dispuestos a lanzar loas sobre cualquier profesional que demuestre un mínimo talento. Los medios de comunicación magnifican, amplifican, exageran las cualidades de un "star system" algo artificioso que no siempre está basado en el producto del trabajo, sino, a veces, en los resultados que ofrecen el oportunismo, el pillaje o la suerte.
Pero incluso cuando el talento es auténtico, cuando hay una intención sincera de crear, de contar historias, de ponerse al servicio de la narración, nada hay menos recomendable que tener a una corte de aduladores diciéndote una y otra vez lo bueno que eres. Porque eso te puede conducir a un estado de embriaguez artística en el que dejes de desconfiar de ti mismo y abandones la necesaria actitud constructiva y crítica hacia tu propio trabajo.
Por eso, creo yo, es frecuente ver cómo jóvenes -y no tan jóvenes- promesas, e incluso artistas consagrados, se relajan y decepcionan con sus nuevas propuestas. Dirigir y, sobre todo, escribir, es un trabajo duro en el que tienes que buscar oro entre la mierda, tienes que revolcarte en el barro, y terminar la jornada hecho un cristo para quedarte con unos pocas pepitas doradas de inspiración. Y cuando uno empieza a pensar que todo lo que sale de su cabeza es valioso, y que no necesita que nadie le ayude a filtrar la porquería, corre el peligro de creer que se le salen el genio y figura por las axilas, cuando seguramente también hay mucho de vulgaridad y error.
Y para ilustrar todo esto hay miles de ejemplos, pero yo he decidido coger dos muy recientes...
Plutón Verbenero
Siempre he creído que el gamberrismo, la originalidad y la mala leche son buenos ingredientes para sazonar el cocido del humor. Y "Plutón verbenero" tiene un poco de todo eso. Pero, en mi opinión, falta la chicha: los garbanzos y el tocino. Hablando en plata, el primer capítulo me dio una impresión de mal acabado, de poco pulido. Chistes sin rematar, situaciones poco repensadas y gags mal ejecutados me dejaron un mal sabor de boca.
Una premisa cienciaficcionera que podría llegar a ser muy divertida, -como demuestran sus inspiradoras "Acción Mutante" y "El Enano Rojo"- se queda en algo fallido, creo yo, por falta de autocrítica, de trabajo, por no ponerse a rebuscar las pepitas en el barro y olvidarse de que no todo lo que le hace gracia a uno, es divertido. ¿Es divertido que Mackaulin Culkin III sea el presidente de EEUU, es gracioso el juego de palabras del título, o que le retuerzan el pito con unos alicates a un alienígena cabrón? Bueno, todo depende de gustos, pero no creo que sea lo mejor que se podría haber conseguido sobre estos cimientos.
El problema es, mucho, de guión, pero sobre todo de interpretación. Lo mejor de la serie es sin duda Carlos Areces, que regala risas en plan prestidigitador, sacándolas de donde no las había. Entiende de tono, de tempo y de contención. Y además es que tiene una cara muy graciosa. Pero es el único que funciona. El resto de intérpretes -en distintos grados- no está a la altura de lo que debería ser una comedia disparatada. Sueltan las frases sin saber lo que están haciendo, sin acertar a encontrar esa modulación o esa pausa que logran que una frase anodina en guión, acabe siendo gloriosa en pantalla.
Al contrario que a mucha otra gente, no me enfada que a Álex de La Iglesia le hayan dado la oportunidad de hacer lo que quiera con el dinero de TVE. Pero creo, sencillamente, que le ha salido mal -al menos el primer capítulo-, y mucho me han sorprendido algunas críticias favorables que he leído por ahí. Hay tantas ganas de ver cosas distintas que nos olvidamos de que la originalidad no lo es todo. Luego además hay que llevar las cosas a cabo, y hacerlo bien.
Vicky, Cristina, Barcelona
Soy fan de Woody Allen. Desde hace años, sin reservas. Creo que un hombre que ha escrito y dirigido tanto y tan bien, ya se ha ganado un sitio en el Olimpo, aunque no todas sus películas sean grandes, ni todos sus guiones perfectos.
Pero la admiración no tienen por qué empañar la realidad, y siempre supone una decepción que una película suya se quede por debajo de lo esperable. "Vicky, Cristina, Barcelona" es una película algo aburrida, con una estructura vacilante y, de nuevo, con un mal acabado. Creo que Woody no se ha pensado mucho las cosas. Tengo entendido que casi nunca lo hace -lo que le permite, entre otras cosas, rodar un film al año- así que supongo que, sencillamente, esta vez no estaba muy insipirado, como ya le ha pasado tantas otras veces.
Coincido con muchos en que Penélope Cruz es lo mejor del largometraje, pero esto se debe a que sus momentos más divertidos -en castellano e improvisados- suponen una nota de frescura y espontaneidad en un guión láguido, demasiado sesudo y poco interesante.
Por supuesto que hay genialidades momentáneas -ciertos chistes de contraste, el running de "en inglés", la mirada irónica sobre sus personajes- pero por lo general me parece una película poco acertada.
Escuché a Aguirresarobe quejarse tímidamente del look "pastel" que Allen le obligó a darle a la copia final. A lo mejor en detalles como éste el director debería haber escuchado más a la gente que le aconsejaba, en vez de dejarse llevar por un talento innato que no siempre tiene por qué ser infalible.









DimasVega dijo
PlutonBerbenero no es gran cosa, pero es entretenida, mucho más que La Familia Mata.
29 Septiembre 2008 | 08:42 PM