Sogemorro

Sogecable no paga derechos de autor. Es un hecho poco conocido, pero no poco grave. Los guionistas que han escrito o escriben series para “Cuatro” como “Cuestión de Sexo”, “Cuenta Atrás” o “Simuladores” no reciben ni un duro de los derechos de autoría marcados por ley. Y distintas entidades de gestión de estos derechos como DAMA y SGAE están litigando con ellos desde hace tiempo. Y van a ganar.
Los responsables de Sogecable aducen que un guionista ya cobra cuando se le paga por escribir algo, y que por lo tanto no debería cobrar dos veces por el mismo trabajo. Sé que para mucha gente éste es un tema espinoso, pero para mí es de una sencillez y justicia prístina.
Los derechos de autor son equiparables a las patentes comerciales. Quien inventa algo tiene derecho a recibir un pago justo y proporcional de todo aquel que se enriquezca sacando provecho comercial de dicha patente. Del mismo modo, un guionista –o un músico, o un escritor, o un artista- tiene el derecho de participar de los beneficios que genera su obra (si es que los genera). Según la legislación europea uno puede transferir –vender- los derechos de reproducción, de explotación, de transformación de la obra… pero nunca los derechos de autor, porque el autor es el autor por el mero hecho de haber creado la obra, y punto, eso es algo inmutable.
Los Derechos de Autor dificultan la rapiña creativa y el latifundismo cultural. Nadie consideraría justo, por ejemplo, que un joven García Márquez ansioso por publicar hubiera vendido “Cien años de Soledad” por cuatro chavos a algún editor avieso y que luego, durante el resto de su vida, no hubiera vuelto a ver ni un solo céntimo proveniente de la difusión y venta de su obra.
Los Derechos de Autor son parte del aceite que mantiene engrasada la maquinaria creativa de una comunidad artística que sobrevive a base de trabajos inseguros, arriesgados, con frecuencia de dudosa rentabilidad. Que alguien te asegure una mínima contraprestación por el fruto de tus esfuerzos –siempre y cuando estos tengan la suficiente calidad como para generar algo- es, cuando menos, un acicate para seguir adelante y colaborar, aunque sea con un granito de arena minúsculo, en el enriquecimiento cultural de una comunidad.
De todas formas, y aunque la argumentación de “Cuatro” y Sogecable fuera razonable –que no lo es- eso no importa; es que está fuera de la ley. Yo puedo aducir ante un juez que me gusta cortar las piernas a las personas altas porque me parece injusta y arbitraria e insoportable esa superioridad métrica, pero el juez me dará una buena reprimenda porque, sencillamente, cortar piernas está prohibido. Si no creo que esa prohibición sea justa, tendré que dirigirme al poder Legislativo o al Tribunal Constitucional, pero mientras la ley no cambie no podré eximirme de su cumplimiento.
No entraré en cuestiones canónicas que enseguida inflaman por igual a las distintas partes interesadas. Pero sí muestro mi sincera preocupación por un asunto con el que se hace demagogia demasiadas veces y que tiene mucha más importancia de la que puede parecer, porque entronca directamente con el interés de una sociedad por proteger y fomentar su desarrollo cultural.
Como dice John Adams a los decadentes franceses en la magnífica serie homónima de la HBO que narra los acontecimientos que precedieron al nacimiento de los EEUU, “Debo estudiar política y la ciencia de la guerra. Eso servirá para que mis hijos tengan la libertad de estudiar matemáticas y filosofía. Ellos deberán estudiar navegación, comercio y agricultura para que sus hijos tengan el derecho a estudiar pintura y poesía y música”.






un guionista dijo
Cuatro ya ha empezado a pagar, al menos yo he cobrado cosas que he escrito para ellos. Sobre el asunto de los derechos de autor, hay un artículo muy interesante de John August en su blog.
Saludos.
ps: ayer vi la última de Woody Allen. Es un bonito homenaje a Cuento de verano, de Romer (¿se escribe así?) y Las dos inglesas y el amor, de Truffaut. O eso me pareció a mí. Y me gustó.
4 Octubre 2008 | 10:31 AM