Ha llegado la CRISIS. Las puertas de Mordor se han abierto y los Orcos de la recesión se nos cuelan por las pantallas de televisión y las portadas de los periódicos, tratando de asustarnos para que abandonemos el castillo de puro miedo.

En la industria audiovisual la crisis también golpea, faltaría. Las productoras de cine,que se pasaron años quejándose de sus dificultades, se encuentran ahora, cual Pedro ante el Lobo, con un discurso agotado y repetido pero que, por fin, es cierto, aunque ya nadie les haga mucho caso. Pero es verdad:en tiempos de vacas flacas casi nadie quiere invertir, y mucho menos en algo que suene remotamente a Arte, o sea, a riesgo, y ahora sólo sirve acogerse a la santa Madre de las Subvenciones, que siempre te ayuda si le rezas bien.

Me cuentan que en algunas escuelas de cine y televisión reciben numerosas peticiones de profesionales que se ofrecen para dar cursos, visto que el momento no está para trabajos boyantes, y algunos de cine de toda la vida como Alcaine empiezan a pasarse a la tele.

Muchos de los últimos grandes lanzamientos nacionalesse han venido abajo en la taquilla ("Santos", "Sólo quiero caminar", "Los años desnudos", "Sangre de Mayo"). En mi opinión gran parte del problema del cine nacional tiene que ver con el empeño en promocionar y apostar por directores y no por historias (¿cuándo escucharemos a un productor decir "tengo un guión cojonudo, estoy buscando a un director que esté a su altura?"). Pero bueno, eso es tema para otro post.

Lo de la tele es otra cosa. Las grandes cadenas de televisión anuncian las siete plagas de la desaceleración económica. "¡Los anunciantes retiran su publicidad!", gritan mesándose los cabellos. Y traspasan su pánico a las productoras, y les argumentan que la crisis les obliga a exigirles que produzcan los mismos contenidos, pero mucho más baratos. Y las productoras, temerosas de que nadie les compre los pasteles, deciden que la única manera de cumplir con esos nuevos objetivos es pasándole el marrón y la responsabilidad a los trabajadores.

En algunas producciones han empezado a retirar los bocatas al equipo. Los buenos productores conocen los beneficios demostrados de mantener bien alimentado a un equipo de rodaje que empieza a trabajar a las 7 de la mañana. Unos beneficios que se consiguen, además, a un bajo coste relativo. Pero claro, eso lo saben los buenos productores. Ojalá la crisis se solucionara con cuatro bocatas menos.

Porque las épocas de crisis son ocasiones idóneas para debilitar y resquebrajar los derechos laborales conquistados tras años de luchas y reivindicaciones. Ahora tienes miedo de perder el trabajo así que me vas a hacer horas extra gratis y me vas a aceptar una rebaja de salario y me vas a llamar "señor" si te lo pido, o a la puta calle, donde hace mucho frío.

Y ya está bien, hombre. Es verdad que la crisis nos afecta a todos, pero no es el mismo tipo de afección perder tu hogar porque no puedes pagar la hipoteca que perder la posibilidad de comprarte otro yate porque tus acciones han bajado.

Supongo que es necesario que todos hagamos un esfuerzo, pero no me parece muy sensato empezar a rebajar 200 euros de los sueldos tipo mientras los dueños de las empresas, que habitualmente poco tienen que ver con el buen resultado del trabajo, siguen manteniendo sus dispendios (pregunten a los colegas de profesión, seguro que la mayoría les contará que sus jefes son el problema y no la solución).

Es cierto que las inversiones publicitarias van a bajar, y que eso afectará a las cuentas de las televisiones, pero por otro lado la crisis está haciendo que el consumo televisivo aumente considerablemente. Cuando no hay dinero para salir a cenar, a tomar cañas o para ir al cine, la gente se queda en casa y enciende un aparatito que es gratis. Y estoy convencido de que ese aumento generalizado en la audiencia significará que alguien va a ganar mucho dinero (y que, presumiblemente, no lo va a repartir).

Así que es hora de mantenernos unidos y levantar la cabeza con orgullo y montar el pollo. Puede que tengamos miedo al paro, pero más miedo tienen los mandamases a perder su estatus, a que se demuestre que no saben hacer su trabajo, a que centenares de currantes listos y cabreados les señalen diciendo: "él es el culpable", y que luego encima no haya otra cadena o productora que decida contratarle para destrozar una nueva parrilla o un nuevo proyecto, como sucedía hasta ahora.

La crisis no la hemos provocado nosotros, así que no nos vengan con el cuento del lobo. Antes de venir a putearnos, que saneen sus cuentas, que le den una ocupación a sus fijos inoperativos, que averigüen qué trabajo real realizan los 20 tipos que más cobran de la empresa, y que reduzcan los viajes a simposiums, la quinta estrella de los hoteles, los puticlubs y la farlopa y las primeras clases de los business. Y luego, ya, si quieren, nos apretamos un poco el cinturón entre todos, y nos comemos medio bocata.