Lo que todas las series quieren

Tiempo - Para reescribir, para preproducción, para contratar a la gente que quieres y no a la que está libre, para rodar, para editar, para planear una buena campaña de promoción...
Un mojabragas - Así conocidos en el mundillo. Son actores que mueven masas femeninas sólo con pestañear. Y no basta con que estén buenos, tienen que tener un mínimo de credibilidad interpretativa o las productoras irían a pescarlos directamente de los shows del Moreno. El Duque, Martiño Rivas, Fran Perea (ahora ya no tanto), Hugo Silva... Te levantan ellos solitos una serie.Y si eres muy sensible, puede que alguna cosa más.
Una edurecebraguetas - Vale, este término es menos afortunado y me lo he inventado yo. Chicas guapas y, a ser posible, que interpreten bien. En mi opinión son menos importantes que los mojabragas. ¿Por qué? Porque cuando los chicos queremos ver chicas guapas y sexys y que nos den calor... vemos porno (que es gratis en Internet), no series. A las chicas, en cambio, les gustan más los tipos monos pero con una historia y una pesonalidad, un rollo más romántico. Llámenme sexista, pero así creo que es.
Una audiencia estable (por encima de la media de la cadena) - Los vaivenes son peligrosos, provocan estallidos de euforia y bajones repentinos de confianza. Lo mejor es encontrar a una audiencia fiel que te dé resultados aburridos, pero calentitos.
Un día de la semana sin competencia - En televisión, tan importante como lo que emites, es lo que emite el enemigo. Si los cinco o seis canales competidores te lo dejan fácil, triunfarás.
Un actor cómico (en comedias) - Que sepa interpretar y que, además, conozca los mecanismos interpretativos de la comedia. Son especímenes difíciles de encontrar y las productoras se los disputan (casi siempre gana Globomedia). Un Javier Cámara, un Resines, una Amparo Baró, un Ivan Massagué, un Ernesto Alterio, un Javier Gutiérrez, una Carmen Machi...
Una URST - Es decir, una "unresolved sexual tensión". Dícese de la atracción irrefrenable que sienten dos protagonistas guapos y apetecibles, pero que, por distintos motivos, no puede llegar a consumar. Cuando están bien planteadas (como la de "Los Hombres de Paco") son el combustible principal de una serie.
Pasar desapercibidos en la cadena - No hay nada peor que llamar demasiado la atención. Si tu serie va muy bien o va muy mal, alguien te tocará los cojones creyendo que puede arreglar el desaguisado o esperando ponerse medallas. Lo mejor es cuando te dejan trabajar sin tonterías.
Llegar a los 50 capítulos emitidos - Si consigues llegar a los 50 capítulos con una audiencia razonable, puedes relajarte y echarte a dormir, seguro que no carerás en un tiempo, porque has enganchado a la cantidad necesaria de gente. Incluso puedes permitirte experimentar y jugar y probar todas esas cosas que no te dejaron hacer cuando planteabas el piloto.
Un productor ejecutivo peleón - Peleón con los que están por encima, claro. Si hay una función del productor ejecutivo que influye en el resultado es ésta: la capacidad de soltar mamporros y golpear las mesas de los que intentan meter mano en el producto sin estar inmersos en su creación.
Bocatas en plató - Una de las pocas que, por suerte, suelen tener la mayoría de las producciones. Al menos, hasta que llegó la crisis.






Humildeguionista dijo
Un coordinador que no toque los huevos y no cambie tu chiste por el suyo. El guión es mío.
25 Noviembre 2008 | 12:01 PM