32 croquetas diferentes
(El siguiente es un artículo de opinión publicado en el número de Noviembre de la revista "Looc Baleares").
Cada día me cruzo con dos carteles publicitarios situados en la entrada del metro. Uno de ellos, de una clínica de adelgazamiento, reza: “Corte con el sobrepeso”. El otro es de un bar de raciones cuyo anzuelo, en letras grandes, consiste en una oferta de “32 croquetas diferentes”. Lo interesante del asunto es que ambos rótulos llevan más de dos años situados uno junto al otro, tienen idéntico tamaño y comparten parecida gama cromática, como si formaran parte, en realidad, de un mismo propósito (de hecho, ambos establecimientos están a sólo unos portales de distancia).
La sociedad de consumo aprendió la lección hace tiempo: no basta con satisfacer las necesidades del consumidor, también hay que creárselas. Nos venden las 32 croquetas y después la terapia de adelgazamiento. Y una vez cortado el sobrepeso podremos volver a las croquetas. Comprar un coche implica la adquisición de seguros, ruedas de repuesto, plazas de parking, ambientadores, sillas de bebé, chalecos fluorescentes, pegatinas de “no me toques el pito que me irrito” y, por supuesto, gasolina. El impulso consumista se retroalimenta como el efecto invernadero. Nos inyectaron el opio de la compra compulsiva y somos incapaces de pasar tres días seguidos sin abrir la cartera.
¿Pero qué será de nosotros ahora que llega la crisis que todo nos lo niega? ¿Nos liberaremos por necesidad de las cadenas del gasto compulsivo? ¿Abandonaremos los centros comerciales y las boutiques y volveremos a disfrutar de los libros rescatados, de las tardes de conversaciones, de los juegos de mesa y los domingos de picnic? No lo creo. Realmente no importa lo que compras, sino el mero hecho de adquirir cosas. Si la clase media no puede costearse la droga de los Gucci, Audi, Rioja, Loewe, y Montecristo, tirará de la metadona de los outlets, los mercadillos, las rebajas, el tabaco de liar y los “todo a un euro”, santuarios de los consumistas desfavorecidos.
Se avecina la época dorada de las imitaciones, las marcas blancas, el low cost, las copias pirata y los trapicheos. Sólo algunos privilegiados mantendrán su habitual esfera de despilfarro. Lo importante ahora es que la maquinaria no se detenga, que la economía siga fluyendo, o ésa al menos es nuestra excusa para no renunciar al chute diario de los números rojos. Cuando no hay cash para solomillo y gran reserva, basta pasarse a las 32 croquetas con cerveza. Y luego, la dieta del nabo.
(Por cierto, si quieren escuchar la melodiosa voz del Hastiado, pueden hacerlo esta tarde a las 17:05 en la entrevista que emitirá Canal Extremadura Radio, o descargársela en directo a partir de la semana que viene aquí).




Alex dijo
Quizá nos dé por quedarnos en casa y engancharnos a todas las series malas, son tantas...
Yo estoy ya inmersa en el proceso. Y eso, que de momento, la crisis, ni rozarla.
28 Noviembre 2008 | 12:27 PM