Malas decisiones

Telecinco era hasta hace pocos años, para muchos, la cadena "cool", la que tenía la mejor programación, la más abierta, divertida, joven y estimulante, incluso la más equilibrada ideológicamente (supongo que no para todos, claro). Era, con mucho, la cadena más rentable y exitosa y, sobre todo, aquella para la que la mayoría de los profesionales queríamos trabajar.
Tras unos primitivos comienzos algo patéticos de mamachichos y cacaosmaravillaos y sainetes, poco a poco el canal consiguió ganarse el respeto y el respaldo de la audiencia con una programación seria, bien estudiada, y con una oferta televisiva que ayudaba a pensar que también la televisión podía tener calidad. Espacios como "Periodistas", "CQC", "7 Vidas", "El Informal", "Los Serrano", "Crónicas Marcianas" (en sus primeros tiempos), "Camera Café", "Aída" y muchos otros demostraron que se podía hacer televisión de éxito inteligente, o al menos no demasiado vergonzosa.
Sin embargo, en los últimos tiempos la aparición de nuevas cadenas, la fragmentación feroz, la llegada de la TDT y de nuevas plataformas, están cambiando radicalmente el panorama televisivo, y ya nada es lo que fue. Telecinco, que tantas buenas decisiones ha sabido tomar en sus años de andadura, intenta ahora una vuelta de timón para corregir un rumbo que le hace perder audiencia a marchas forzadas. Lejos de mi intención tratar de aparentar un conocimiento certero de los motivos que rigen el mercado televisivo, pero sí tengo una opinión, personal y totalmente prescindible, sobre algunas de sus decisiones menos acertadas, que en grandes líneas tienen que ver con dos grandes cuestiones:
1- Pensar a corto plazo. Los responsables de las cadenas se enfrentan a la difícil necesidad de presentar resultados mes a mes, lo que a veces provoca decisiones febriles, ansiosas, que pueden ofrecer unas décimas más en los resultados inmediatos pero que no siempre son beneficiosas a largo plazo. Ante la llegada de una nueva era televisiva se hace imprescindible tener un plan de actuación dilatado y medido. En mi opinión los supervivientes a la quema serán aquellos que se hagan con la porción del pastel más rica, la de la guinda, no la más grande (porque todas serán pequeñas). El "share comercial" tendrá que empezar a tenerse en cuenta, antes o después. No es lo mismo que te vean cuatro treinteañeros con pasta, que cuatro señoras que miran cada céntimo cuando van al mercado (sin tener nada en contra de estas amables damas, por supuesto). Así que se hace fundamental la apuesta por los contenidos de calidad y por la atracción de un público de nivel adquisitivo y cultural alto.
2- Andar demasiado pendiente de lo que hacen los demás. Construir una buena parrilla es un trabajo de años, resultado de mucho tino, mucha paciencia y mucho tesón. Cualquier producción nueva necesita de tiempo suficiente de preproducción, y de emisión (tiempos que ahora mismo no se suelen dar). La contraprogramación es la gran enemiga de la fidelidad. Y las peleas con cadenas o productoras no ayudan a tomar decisiones en frío. Es como si un niño grande no fuera capaz de disfrutar de su helado viendo a su hermano pequeño comiéndose uno igual de rico, y para solucionarlo decidiera golpear uno con otro, fastidiando ambos. Si quemas tus éxitos para boicotear estrenos ajenos, tal vez tus competidores no tengan un nuevo éxito, pero tú te arriesgas a perder uno que ya tenías.
Y concretando en algunos ejemplos...
- El corazón y la telerealidad. Telecinco apostó por el corazoneo y el reality porque son los productos más rentables. Cuestan muy poco dinero en comparación con los resultados inmediatos que dan, llenando muchas horas de programación. El problema es que son productos muy perecederos, y con muy mala prensa, especialmente entre un público joven que seguía Telecinco y que esperaba otro tipo de propuestas. Mucha gente ahora asocia la palabra "telebasura" a la cadena amiga, lo que invariablemente afecta, antes o después, a la cantidad y la calidad del público que te ve. Las barbaridades que se están haciendo estos días con todo el tema de la pobre chica asesinada son una muestra más de una televisión que da algo de audiencia inmediata a costa de resquebrajar la imagen de la cadena.
- "Aquí no hay quien viva". Telecinco "robó" la serie de Moreno a Antena 3, en un intento por derrumbar su producto estrella. Y en parte lo consiguieron, pero con algunos "peros". El primero, que la serie ya estaba en su declive, no hubieran tenido que esperar mucho para que cayera por sí misma. El segundo, que fue un acuerdo costoso. Y el tercero, que tuvieron que atarse a José Luis Moreno. Si bien el avieso productor les ha dado dos éxitos momentáneos -"Matrimoniadas" y la clónica "La que se avecina"- no parece que casarse con una productora conocida por el carácter casposo de sus producciones y porque todo profesional que puede permitírselo evita trabajar en ella, sea la mejor opción para crear productos competitivos, que te aseguren un éxito prolongado y que atraigan a esa guinda del pastel tan rica.
- Fichajes blindados. Algo parecido pasó con Coronado, un actor que firmó un contrato multimillonario a cambio de trabajar para la cadena durante mucho tiempo. No digo que se trate de un disparate mayúsculo, es sólo un ejemplo de cómo a menudo se gasta demasiado dinero en cosas que no lo merecen, y ahora en época de crisis estas cosas son más flagrantes. Ningún actor te asegura un éxito. Ninguno. Ni siquiera El Duque, con quien se ha vuelto a cometer un error parecido (el tiempo me vapuleará si no). De hecho, ahora que vivimos las vacas flacas, una de las prioridades ineludibles para la ficción está consistiendo en rebajar los sueldos infladísimos de los actores. ¿Por qué? Pues porque es lo único de donde se puede recortar. ¿Para qué quieres a Bardem protagonizando tu nueva serie si tienes que grabarle con un cinexín mientras recita diálogos escritos por tu sobrino de 7 años?
- "Aída". Telecinco tenía ganado el domingo. Desde hace años era suyo, nadie podía toserle. Una serie de éxito -y barata- como Aída no merece ser tratada como punta de lanza para fastidiar algún nuevo estreno ajeno. La esencia del éxito de una serie se basa en la repetición, en la costumbre, en la familiaridad. Cambiar al martes un producto que es éxito demostrado en domingo es un riesgo innecesario y predecible.
- "Camera Café". Exactamente la misma reflexión. Espero que repongan la serie a su horario original y que este errático cambio no haya supuesto la puntilla para una de las mejores comedias que hemos tenido en los últimos años.
- "Hermanos y detectives". Arrancó bien, tuvo una buena primera temporada. Se grabó la segunda y se guardó en un cajón durante meses. Luego se emitió de mala manera y se retiró sin miramientos. Un lector del blog comentó que el motivo era que alguien se había enfadado con "Cuatro Cabezas" (la productora de la serie) por haberse llevado "CQC" a la Sexta. No sé si será cierto, pero sean cuales fueran los motivos, y tal y como están las cosas, es una pena haber desaprovechado un producto que podría haber supuesto un buen reemplazo para "Aída" en sus descansos domingueros.
- "Informativos Telecinco". Me gustaban. Eran serios, inteligentes, medidos. Un poco demasiado deporte, pero eso me fastidia de casi todos, cosas mías. En general todo estaba razonablemente bien hasta que llegó Piqueras y los convirtió en un expositor para maltratadores, pederastas, accidentados de tráfico y afectados por pedriscas repentinas. Vamos, una versión maquillada de "Está pasando". Una de las poquísimas cosas que aprendí en la facultad de periodismo es que los Informativos no se hacen para tener audiencia y ganar dinero, sino para crear imagen de cadena. Son espacios caros, que exigen mucha plantilla y logística, no son rentables. Pero son importantes porque representan, en cierto modo, el rostro editorial de la cadena. El cambio de orientación de Piqueras logró subir brevemente el share, pero desprestigió al periodismo televisivo y a mí, personalmente, me impelió a informarme definitivamente en otros canales.
En fin, sólo son algunos ejemplos de decisiones que me parecen más tomadas con las tripas que con la cabeza, algo muy habitual en la mayoría de las cadenas. Pero estoy convencido de que Telecinco tiene experiencia, potencial y profesionales de sobra para recuperarse de este repentino bache, encontrar nuevos espacios que nos emocionen y nos enganchen, y volver a ser la gran cadena que ha sido siempre, aunque tenga que ser de manera distinta. En estos oficios de la tele, lo único bueno de la competencia feroz y de las crisis, es que te obligan a ponerte las pilas.






Alfredo dijo
Estupenda entrada. Si señor.
19 Febrero 2009 | 09:12 AM