Pocas veces un libro me ha golpeado con tanta fuerza. Y muy pocas veces una adaptación cinematográfica me ha parecido tan fiel al original, al mismo tiempo que se revela como creación autónoma. Tuve la suerte de poder adelantarme por la derecha para ver hace días "Blindness", la adaptación de inminente estreno que Fernando Meirelles ha hecho de la novela de Saramago "Ensayo sobre la ceguera".

No es una historia para tener remilgos. Las imágenes y los personajes golpean, hieren, provocan asco por momentos. Es una relación minuciosa de nuestros mayores defectos, como hombres y como sociedad, pero también una historia de redención, de humanidad. Yo la recomiendo sin entrar en más explicaciones. Vayan y vean, que de eso se trata (de ver o no ver).

En la cartelera, como en la vida, las cosas vienen por rachas, y si en verano la sequía nos azota con blockbusters palomiteros y sobras metidas con embudo por las grandes majors, en invierno a veces se nos abarrotan las pantallas de films interesantes. Las que más me han gustado últimamente: "Gran Torino", "Frost contra Nixon", "Mi nombre es Harvey Milk", "The reader" y "Vals con Bashir". Para que luego digan que el cine está en crisis.

Y aún tengo pendientes "Watchmen" y "Slumdog millionaire", por las que siento un poco más que curiosidad. Por desgracia, en pocas horas una indemorable operación de rodilla me va a obligar a enclaustrarme durante un tiempo, cojito, cojito. Espero que no se me suba la mala leche. Habrá que engrasar la mula, supongo. Sean felices.