Centenaria Aída

Ayer "Aída" celebró sus 100 emisiones con un capítulo musical. La serie, como todo en esta vida, tendrá sus detractores, pero es de justicia darle la enhorabuena por haberse mantenido durante varios años como líder de su franja y como el producto más visto de la televisión, y por haberse convertido, desde sus comienzos, en una de las mejores comedias que han dado nuestras ondas catódicas. Por lo que a mí respecta, toda la gente que participa en ella tiene mi respeto y mi felicitación.
Del capítulo concreto me quedo sobre todo con la trama principal. Los momentos musicales eran complicados y, en mi prescindible opinión, brillaban sólo en ciertos momentos y con determinados actores (llamaba la atención lo mal que cantaba Paz). Para mí, lo mejor sin duda fue el tema "Soy un cabrón" interpretado con mucho sentido del humor por Mauricio Colmenero. Las otras dos tramas me resultaron más flojas: la de los celos humorísticos ya se hizo bastante mejor resuelta en "Friends", y respecto a los empollones, los han empujado tanto hacia la caricatura que ya no me los creo mucho. Pero el resultado final, como siempre, es mucho más que digno y, sobre todo, consigue arrancarte una carcajada de vez en cuando, que es más de lo que se puede decir de la mayoría de las comedias actuales.
De ser ciertos los rumores que dicen que peligra la renovación de la serie, estaríamos ante un nuevo dislate de los perpetrados por esta industria. Desperdiciar la herencia de un producto de éxito que ha demostrado una y otra vez su capacidad de atraer y entretener al espectador es un pecado consciente y alevoso. Básicamente, es tirar el dinero por el váter, lo que en el mundo de los negocios, si mis conocimientos de economía no me fallan, no suele estar muy bien considerado.
Los últimos comentarios que oigo hablan de un posible acuerdo, pero el mero hecho de que la renovación haya estado en entredicho es una muestra más de que por desgracia en este país los motivos por los que una producción se inicia, se alimenta o se detiene, con frecuencia tienen mucho menos que ver con los contenidos o los resultados que con maniobras empresariales, encuentros y desencuentros personales y meadas territoriales. El trabajo es el trabajo, lo que debería contar siempre es el producto, la masa, los ingredientes, el sabor y la aceptación del comensal, no las peleas que tengan en la cocina el pinche y el maitre. Si la gente quiere raviolis con carne, dadle raviolis con carne. Son rápidos de hacer y tienen éxito. Lo que importa es el negocio. Y el talento para mantenerlo.





Ingram dijo
A mí me gustó el número de Mauricio, pero también me gustó ver pasar a los empollones corriendo y cantando: "Si nos viera Tales de Mileto/ nos diría "mueve el esqueleto". :) No es que sea algo nuevo, ya lo hacía Bart ("Para una que he aprobado/ todos piensan que he copiado"), pero mola.
30 Marzo 2009 | 12:16 PM