Ministerialidades

Hace tres años coincidí con Ángeles González-Sinde en la Escuela de Cine de Cuba. Ambos impartíamos un taller. Teníamos conocidos en común y compartimos con ellos algunos paseos por la Habana y unas cuantas cenas de frijoles y comida china. No es que llegáramos a intimar mucho, pero me llevé la impresión de que era una mujer serena, inteligente y amistosa. Recuerdo algunas conversaciones en las que me explicaba cómo había afrontado el paso de la escritura a la dirección. "Fue fácil porque me tuve la suerte de rodearme de buenos profesionales", me dijo. Pocos meses después fue nombrada Presidenta de la Academia de Cine. Y ayer la hicieron Ministra de Cultura.
No he vuelto a coincidir con ella desde entonces. He de decir que me defraudaron mucho sus discursos Goyescos, y que no he tenido conocimiento de que su gestión al frente de la Academia haya servido de nada. Aunque también es verdad que no creo que la Academia de Cine se haya destacado nunca por hacer nada útil.
Desde luego, su nombramiento ministerial ha sido toda una sorpresa, aunque puedo llegar a entenderlo. Todos sabemos que Zapatero es un tipo preocupado por la imagen, y ha supuesto que una ministra "famosa" y con premios a sus espaldas queda bien de cara a la galería. Supongo que ella habrá sabido hacerse amistades, también.
Comparto con muchos la opinión de que es una estupidez centrar sus primeras intenciones ministeriales en la lucha contra las descargas P2P. Sobre todo, porque la identifica, equivocadamente, con lucha contra la piratería. Ya hemos insistido tanto en esto que aburre. El intercambio de archivos no es piratería, es intercambio de archivos, y no puede ser considerado un delito porque no hay ánimo de lucro. Las políticas de restricción, persecución y criminalización de"emuleros" y descargadores que se están empezando a adoptar en algunos países europeos, en primer lugar están condenadas al fracaso -es intentar poner puertas al campo- y en segundo lugar parten de la equivocada premisa de que para salvar a la industria hay que obligar a los usuarios a consumir de la manera que dicha industria quiere.
Entiendo que hay muchas presiones por parte de ciertos sectores para acabar con una práctica que democratiza el acceso a los contenidos y que -es verdad- jode en parte un sistema de negocio cultural dirigista, anticuado y que favorece la maquinaria industrial frente a la creatividad y la autoría. Pero yo, como creador, no considero que nadie me esté robando nada por bajarse un capítulo de algo que haya escrito (mientras sí considero, sin embargo, que se me roba un dinero si no cobro nada por la venta de un DVD de ese mismo capítulo o por su emisión comercial por Internet).
Es cierto que la piratería real, la de los top manta, debe ser penalizada (aunque no entiendo que se persiga a los pobres "manteros" como si fueran asaltadores de caminos, en lugar de centrarse en la caída de quienes crean y distribuyen las copias ilegales). Pero en ningún caso ése es el mayor problema que tiene la Cultura de este país, y mucho menos el cine.
Como tantos otros compañeros del gremio, me alegra que una guionista y directora esté al frente de un puesto en el que tiene capacidad para mejorar las cosas, pero aún está por ver si realmente será capaz de sobreponerse a las presiones, principalmente de productores y distribuidores, y atacar aquellas reformas que necesita de verdad la industria audiovisual: regulación sindical del sector, remodelación del sistema de subvenciones para evitar amiguismos y favorecer la creación de industria y no su manutención, control real de los resultados de taquilla, apoyo palpable a la formación de profesionales y a las instituciones educativas audiovisuales, supervisión de las recaudaciones y los repartos de los derechos de autor, aprobación y aplicación de convenios laborales eficientes y justos...
En fin, todo esto está por ver y habrá ocasiones de sobra para ver por dónde van los tiros. Pero ahora perdonen si me pongo paternalista y les doy un tirón de orejas también a esa horda de opinadores compulsivos y -en su mayor parte- adolescentes, que han abarrotado Internet con sus sesudos a la par que excitados comentarios contra la señora Sinde.
Bien, a uno le pueden gustar o no las películas de la nueva Ministra. Personalmente, admiro y aplaudo los guiones de "La Buena Estrella" o "La suerte dormida". No serán perfectos, no serán unas obras maestras, pero son mucho más que dignos, y desde luego no creo que sean como para insultar a nadie.
Es cierto que "Mentiras y Gordas" es un producto raro en su trayectoria, y estoy convencido de que su participación en el guión habrá sido escasa. Pero aunque ella solita lo hubiera escrito de cabo a rabo, tampoco creo que haya que mandarla al paredón por eso. Los guionistas, amigos, escribimos de todo. Como dice Mamet, somos putas, y no siempre nos acostamos con el guaperas que nos gusta, a veces hay que chupársela a algún tipo desagradable. Ángeles habrá tenido sus motivos para participar en la escritura de ese guión. Quizá le pareció un reto interesante, quizá le pidieron ayuda, quizá hasta se divirtió haciéndolo, pero sobre todo, y antes que nada, era un trabajo. Y punto. Mira que es difícil avergonzarme a mí, pero les aseguro que en mis años de guionista he escrito cosas que sacarían los colores a cualquier principiante. La mayoría de las veces, para sacarme unos cuartos, porque de esto vivo.
Y tampoco hay que ser tan hipócritas de criticar al cine patrio cuando lanza películas "serias" pero alejadas de los gustos comerciales, y luego seguir enfurruñados cuando alguien hace taquilla con un film un poco "chusco". Mira que son chuscas "Torrente" y sus secuelas, y lo bien que le han venido a la industria. Puede que muchos de los mejores filmes que hemos tenido el último año en cartelera hayan sido estadounidenses, pero eso está directamente relacionado con que la mayoría de los peores, también. El cine es una industria y debe intentar cubrir un amplio abanico de sensibilidades (o insensibilidades). Guste o no, son muchos los espectadores que han pagado para ver "Mentiras y gordas", y eso es un mérito, por mucho que me pueda horrorizar su propuesta.
En fin, compañeros; argumentemos, montemos un poco de follón, rivalicemos en ingenio para demostrar nuestras teorías y favorecer aquellos caminos que consideramos necesario recorrer, pero nada se gana con el insulto, el desprecio, la negación sistemática de todo parabién y la tierra quemada.
Yo le doy la enhorabuena a Ángeles González-Sinde, y le insto a que haga bien su trabajo, porque le estaremos observando (es lo malo de entrar en la esfera pública). Pero, desde luego, no le voy a negar de antemano la posibilidad de que pueda llegar a hacerlo bastante bien.
Actualización: no se pierdan el post del amigo Santamano, que escribe con mucha más gracia que yo. Y además creo que me va a ganar en actualizaciones.







Chico Santamano dijo
Bueno, de momento me parece que en el comité de bienvenida sólo estamos nosotros. ¿Trajiste las banderitas?
8 Abril 2009 | 07:00 PM