La huerta de los talentos

Cojones con la crisis que nos chorrea. Dicen que es una crisis crediticia, bancaria, y es verdad. Pero parece que en nuestro país los bancos son razonablemente resistentes, ladrones ellos. En realidad las verdaderas causas del hostión nos vinieron del mundo inmobiliario.
Durante años los españolitos nos dedicamos a mercadear con los pisitos y las parcelitas, un negocio boyante y seguro que alimentó nuestro talento natural para la picaresca y el latrocinio. La locura y la estupidez comenzaron en los liberales años de Aznar. Luego llegaron los socialistas y no movieron un dedo para corregirlas. Y llegó la hostia, claro.
Lo curioso es que el asunto estaba en el aire. La burbuja inmobiliaria era el nuevo tema de moda para romper ascensoriles silencios incómodos o mantener viva las conversaciones en los bares. "Cómo están los pisos, ¿eh?". "Sí, pero siguen subiendo, oye". En realidad, todo el mundo coincidía en que la cosa no podía durar eternamente. Y, sin embargo, nadie hizo nada concreto para mitigar las consecuencias.
Y había opciones. Por ejemplo: gravar las plusvalías. Es decir, que si un señor compraba un piso por 40 millones y lo vendía al año siguiente por 50, de esos 10 millones de beneficio tuviera que pagar 5 ó 6 en impuestos. A nadie le hubiera compensado de ese modo hacer rapiña con un bien básico, la vivienda, que se convirtió en un lujo para casi todos y de paso impidió que las inversiones se dirigieran hacia otros sectores empresariales más productivos, enriquecedores y necesarios (industria, investigación, servicios, sector primario).
Éste es un análisis simplista, vale, pero es clarito y limpio. El caso es que alguien debería haber intentado hacer ALGO, lo que fuera, pero había demasiada parentela haciendo negocio y nadie se preocupó demasiado por un futuro que parecía tan lejano.
Marsé dice ahora que no hay talento en el cine español. Puede que tenga algo de razón. Creo que él se refiere a que no vislumbra talento en los resultados, que no encuentra largometrajes nacionales que le epaten, como narrador habilidoso y hombre cultivado que es.
Yo sí creo que hay talento por ahí, intentando asomar la cabeza. Pero, aunque fuera cierto y la industria del cine estuviera creativamente podrida por dentro, no se habla, nunca, de las medidas que podrían ayudar a enderezar esta pobre situación.
Por los debates que salen a la palestra, parece que la crisis del cine sólo tiene que ver con dos cuestiones: el dinero (financiación, subvenciones, desgravaciones, cuotas de mercado) y la piratería (englobando todas esas cosas que sí son piratería, y las que no). ¿No falta algo?
"El cine español está muerto". "Los cineastas son unos titiriteros vividores que viven del cuento y de nuestro dinero". "No saben hacer películas como las americanas". "En España no hay buenos guionistas, y punto". Todos estos sesudos análisis que tanto enriquecen el debate, dejan siempre de lado las soluciones, y olvidan que el TALENTO no es algo que crezca en las piedras. El talento hay que cultivarlo, educarlo, plantarlo bonito y echarle de regar y matarle el pulgón que se le come las hojitas.
Los talentos innatos existen, pero nadie nace sabiendo escribir, sabiendo dirigir, nadie sale de la vagina de su mamá con una cámara bajo el brazo (eso, aparted de posibilitar interesantes documentales, daría una nueva dimensión a la famosa máxima "pariréis con dolor").
Mientras no se posibilite un acceso real, económicamente viable, a los estudios académicos de cinematografía, el talento tendrá que crecer salvaje entre las grietas del asfalto. Si los talentosos no encuentran terreno abonado, si se ven obligados a desperdiciar sus dones en producciones absurdas ideadas por contables, si no encuentran vías de financiación para sobrevivir como creadores, si no se escucha su voz en las negociaciones, si deben renunciar a la posibilidad de recurrir a su oficio para crear productos sensatos a la par que comerciales -sí, las dos cosas-, si no se fomentan las ideas, el análisis responsable, la formación académica, la ilusión creadora y la inteligencia narrativa... llegará el hostión.
Y entonces diremos que fue algo inevitable, que nos hemos quedado sin industria del cine porque no había más remedio, que así es la vida y la selección natural, e intentaremos poner parches a posteriori y pondremos al cine en la UVI a ver si conseguimos que no deje de respirar mucho rato.
Marsé tiene razón, pero me importa un pepino. Yo quiero soluciones. Y yo no las tengo, claro, excepto la solución de que alguien empiece a reflexionar acerca de cuáles son las soluciones. Si partimos de la base de que el cine es un Arte, además de una industria, habrá que empezar a plantar y regar a los artistas, o acabaremos quedándonos con una industria de productores, banqueros, aprovechateguis, funcionarios y cineastas churreros que harán las películas a base de instrucciones de monta y pega, como quien arma un mueble de Ikea y luego se sorprende de que no sea un producto de alto diseño.
Y échenle un vistazo al post del señor Clavijo.






Nkeer dijo
La locura y la estupidez no comenzó con los años de Aznar. En todo caso llegaron a un grado superlativo nunca visto, donde el tiburón del modelo especulativo inmobiliario saltó. Y tanto que saltó, que el que fuera Mtro. de Economía, Sr. Rato, dijo nanai de suceder a Aznar sabiendo lo que se le venía encima. Llegó Zapatero, negando la cuesta abajo, hasta que la bola de nieve enmpezó a acelerar el descenso, y vamos que no se ve el fondo ni por tanto la hostia que aun nos espera.
Digo que con Aznar sólo se llegó a la cumbre, pues España basó su desarrollo y economía en el Turismo y la Construcción. Y esto viene desde que lo promovió un tal Sr. Fraga que aun deambula escorándose por ahí. Los sucesivos gobiernos de diferentes colores nada más que han presumido de las grandes cifras económicas, mientras han creado una sociedad de puestos de trabajo de poco valor añadido y por tanto mal remunerados (mileuristas o menos), a la par que hipotecados por decenas de años pagando una vivienda o con alquileres draconianos. Una sociedad de especuladores de ganancias por pelotazos antes que empresarios que inviertan en futuro.
Marsé tiene razón, pero referido al conglomerado empresarial. Supongo que hay mucho talento a pie de plató, desde guionistas a iluminadores pasando por cada una de las profesiones del audiovisual. Pero de un tiempo a esta parte ha habido mucho torpe responsable falto de talento en diferentes productoras. Y también mucho responsable con el único objetivo de pillar la subvención de turno, o cuota política, olvidándose de obtener beneficios debido a tener público, espectadores. Ahora me temo muchísimo que Sindescargas, con la razón de la lucha contra la "piratería", termine de afianzar el sistema de amamantamiento, liberado ya de audiencias, clientes o espectadores. Eso si va a ser la puntilla al talento, creativo. Con tener soltura para lograr dádivas públicas, será igual tenerlo o no.
Es la sociedad del pelotazo y llevárselo caliente. ¿Para qué se va a necesitar gente preparada?
22 Abril 2009 | 11:51 AM