Cualquier guionista se ha visto obligado en alguna ocasión a alargar una escena con diálogos innecesarios. Especialmente aquellos profesionales que hayan escrito series diarias o de 70 minutos.

Si hay una norma fácil de entender a la hora de escribir guiones es la de la concreción. Hay pocos placeres para un guionista como el de escribir una escena breve, sintética, que dice todo lo que tiene que decir con casi nada, sin "¿quieres un café? No gracias" ni "creo que deberíamos hablar" ni "explícame qué es lo que te pasa, anda, cariño, que ya sabes que me va muy mal en el curro y no estoy de humor para llegar a casa y verte de morros y sólo nos quedan 90 euros en la cuenta".

Por desgracia, las limitaciones de producción suelen imponerse, especialmente en televisión, donde no "compensa" mover cámaras, equipo, actores... para obtener treinta segundos de metraje, y donde lo visual siempre resulta mucho más complejo y caro que lo dialogado sentaditos.

La escena siguiente pertenece al segundo capítulo de la serie "Jericho", que narra las desventuras de los habitantes de un pequeño pueblo de EEUU, a partir del momento en el que es desencadena una guerra nuclear. La serie, para mis gustos, tiene demasiada sensiblería y discursitos patrióticos, pero está muy bien escrita, y se deja ver.

Los protagonistas del vídeo son dos adolescentes. Él, un tímido y solitario friky. Ella, una pija insoportable que le detesta. Él está enamorado de ella. Y se ven obligados a refugiarse juntos de la lluvia radiactiva. Y esto es lo que pasa. Y punto.

Traducción para monolingües...

- "Creo que mi madre murió ayer".
- "Creo que mi madre murió ayer también".