La entrega de premios transcurre con parsimonia. El aire se ha vuelto caliente y espeso de humos y frases engoladas. Los prohombres de la industria cinematográfica mastican, uno tras otro, pequeños trocitos de carne, beben sorbitos de sus copas orondas y exageran la risa que les provocan los chistes de otros.
El pequeño guionista escudriña agazapado desde su rincón, deseando que llegue su gran momento. Han sido demasiados años de renuncias. Demasiados guiones que se perdieron, demasiadas páginas quemadas en la hoguera del olvido. Observa desde la distancia al productor que no le abrió la puerta, al actor que no quiso coger su guión, a la directora que no le agregó en el facebook, y siente lástima por ellos, obligados a participar de la pantomima, del tedio de los besos, las sonrisas, las palmadas en la espalda y las reverencias. Él, sin embargo, puede permitirse prescindir de todo eso. Él tiene talento.
El presentador parlotea a toda velocidad sin entender lo que dice, embutido en un traje imposible. Recibe a los premiados con un derroche de amor que sólo puede interpretarse como una petición desesperada de un papel. En la tribuna, los técnicos galardonados no saben hablar, los actores no saben fingir, y la directora de arte lleva un sombrero unido a la parte posterior de su traje con una especie de membrana. El guionista no soporta el espectáculo edulcorado y apestoso. Está a punto de marcharse, pero finalmente llega el premio al mejor guión, el momento que ha esperado toda la noche.
Una vieja gloria de la tele -nadie entiende por qué- se encarga de leer los títulos de los mejores guiones de esta edición, y los nombres de sus creadores. Ninguno de ellos es el del guionista. Ya lo sabía, no le importa. Después de un breve montaje desincronizado con imágenes de las películas candidatas, la vieja gloria abre el sobre con ayuda de una uña de porcelana y lee su contenido. El premio recae en uno de los de siempre, un tipo retraído que se parece mucho a un reciente violador en serie. Algunos de los actores que participaron en la producción gesticulan intentando demostrar algo parecido a la sorpresa y el entusiasmo.
El guionista disfruta de su momento. No escucha los agradecimientos lánguidos del premiado, no escucha los aplausos ni las fanfarrias pregrabadas. Él sabe lo que se hace. Su guión es el mejor. No hace falta que lo premien. Ni siquiera es necesario haberlo escrito, él lo tiene en su cabeza, podría repetir cada diálogo, cada acotación. Tiene perfectamente localizados los momentos en los que el público ríe, y las escenas más conmovedoras que encogen corazones. Conoce de antemano los resultados de taquilla, las críticas entusiastas, la entrega absoluta de los actores al texto. Después vendrán las candidaturas, los viajes a festivales, los saraos, las copas gratis y las chicas guapas, la felación que no le negará su ex, las charlas, la superioridad moral que le permitirá mirar sobre tantos hombros. Y, como colofón, el premio de esta noche.
El encargado es un imbécil incapaz de entender la grandeza del momento, por eso le pega un grito desde el otro rincón de la sala. Hace rato que la gala ha terminado y hay que dejarlo todo impoluto para el día siguiente. El guionista coge la mopa, sonríe. El mundo está a sus pies.



Sea real o ficticio, me ha encantado el relato y su prosa.
Pues a mí me has dejado mal cuerpo, Hastiado (eso por lo bien que escribes, claro). A veces tengo esas sensaciones y no acabo sonriendo como tu prota, más bien al contrario: acabo más desgastada y de peor humor. Me repito en momentos como ese que no quiero ser una estrella sino vivir de lo que hago y ya está, pero cada día es más y más duro ser honesta con una misma.
Ains.
Otro post muy bueno. :)
¡Abusón!
Macho, eres más exagerao...
Una gala. El horror. El horror. Una gala. Por cierto, ¿alguien sabe quién se encargó del guión de la XI GALA DE LA ACADEMIA DE TV? Curiosidad malsana.
El mejor post en mucho tiempo. Le felicito realmente Hastiado. ¿no ha considerado nunca la posibilidad de incursionar en la literatura?
Escribe usted realmente bien.
mis respetos y admiracion
A mí me ha parecido un poco barato. El melodrama no es tu estilo, Hastiado
Puf... muy bien escrito y transmite muy bien los sentimientos del guionista... pero deja muy mal cuerpo ._.U Eso es bueno, supongo, porque la historia creo que es lo que pretende. Pero es muy duro.
¿Cuándo ha sido la gala esa?
¿Es que ha habido una gala recientemente y yo sin enterarme?
Y oigan, ¿Han habido supervivientes?
¿Y heridos?
Aunque soy asiduo lector de tu blog, nunca me había animado a comentar, pero este post lo merece. Me ha parecido rotundo. En la vida he conocido a muchísimas personas con grandes ideas (incluso "guiones", los llegaban a llamar) sobre películas, series de TV... etc... A diferencia de todos ellos, el guionista es aquél que, además de una buena idea, va y se pasa meses ante el ordenador hasta que, finalmente, acaba el trabajo...
¡ Co-jo-nu-do!
Si en vez de ser un joven aprendiz de guionista fuera un abuelo al final de sus días, en vez de solo estuviera acompañado de su nieta pequeña, huérfana de padre (su padre era un personaje secundario cómico muerto trágicamente en un accidente en coche o cortando jamón) que le contempla apenada desde la platea y la presentadora del premio fuera una asistenta andaluza que por casualidades de la vida llego a presentar los goyas, junto con una maci-zorra a la que se le sale por descuido una teta en el escenario, seguro que tendrías comprador para una superproducción nacional.
Pregúntele usted a cualquiera de los cachorros sumisos sobre la opinión del señor de la cuarta.
Hoy me he levantado con los cojones retorcios.
pd: hay que ver malviviendo, sin dinero y pa arriba. La imaginación contra el poder
Un saludo señor hastiado.
Cenicienta guionista ;)
Sólo falta que se deje olvidado un guión (sin firmar) mientras limpia los baños, y que cuando un productor entrase a cagar (como siempre), viese que es la ostia, que debe realizarse como sea, y buscar desesperadamente al autor de tan gran obra.
y que ese productor fuera el Moreno
¿pero los productores no son los que realmente escriben los guiones?
Me ha encantado el relato. Lo que más, el personaje del guionista. "Sabiéndose" el mejor. Sin un solo folio escrito. Despreciando a los demás desde su atril de superioridad. Seguro que tiene una novia, o un amigo, ajeno a la industria audiovisual, que comparte con él la certeza de que si hubiera justicia en el mundo, su talento se vería recompensado con un Oscar.
Enhorabuena por el relato. Espléndido. Y un poco "JohnFantiano". Me encanta
Un remake (con perdón):
La guionista coge la cartera ministerial, no sonríe. El mundo ya no está a sus pies.