Ver un largometraje de alguien conocido o con quien compartes amistades siempre es un ejercicio peligroso. Antes o después sabes que, de alguna manera, tendrás que emitir un juicio sobre lo que has visto. Y, si lo que has visto no te ha gustado, es un marrón.

Una técnica usada por unos amigos, en caso de acudir a un prestreno fallido, es acercarte a saludar al final de la proyección y exclamar, seguro de ti mismo, y con una sonrisa: "¡qué hijoputa, tío!". A continuación das un par palmadas de machote en la espalda, y te vas lo más rápido que la turba te lo permita.

Este fin de semana he visto "Pagafantas", primer largometraje de Borja Cobeaga, un vasco que demostró ya su talento en cortos como "La primera vez" o "Éramos pocos" (nominado al Óscar). Por suerte para mí, esta vez la experiencia fue positiva, y no tengo pudor en afirmar que se trata de una buena ópera prima.

"Pagafantas" es una comedia, como todos sabéis. Empiezo diciendo esto porque hay una cierta tendencia a considerar que en las comedias todo vale, que son fáciles de hacer, que lo único necesario es apabullar al espectador con chistes, soltar algunas barbaridades, si se puede enseñar alguna tetilla, y hacer que los actores exageren mucho todo el rato. Por suerte, Cobeaga es consciente de que escribir y rodar comedia es algo muy serio, muy difícil, que exige inteligencia, contención, verdad, sentido del ritmo y un mimo especial en la creación de personajes.

Todo en "Pagafantas" pivota alrededor del personaje de Chema, interpretado por el divertidísismo -ya lo hemos dicho por aquí algunas veces- Gorka Otxoa, un pobre chaval desposeído de todo sex appeal, incapaz de intentar besar a una chica sin que ésta le haga "la cobra".  Chema conoce a una argentina preciosa aunque algo irritante de la que se enamora hasta las cachas, y centra todos sus esfuerzos en evitar convertirse en ese "amigo abrazable" al que una chica quiere "como a un hermano", y con el que jamás se planteará nada ni remotamente sexual.

Lo que hace de Chema un gran personaje es que está basado en un estereotipo real, reconocible. Para que un personaje sea divertido no es imprescindible hacerle paralítico, subnormal o epiléptico. Muchos hemos sido "pagafantas". Yo también he tenido mis momentos, sí, y de hecho no pude evitar retrotraerme un poco y sentir cierto cabreo en ciertos momentos ante las maldades, supuestamente ingenuas, a las que la "guapa" sometía al "tonto". Chema sufre de verdad, y hay un trasfondo muy dramático en todo lo narrado (las escenas cotidianas con la chica "con la que te conformas" son espeluznantes).

La película se mueve con ritmo y tiene grandes ideas. Quizá más de guión que visuales, pero en general todo lo que tiene que ver con la realización está bien resuelto (en algunos momentos, como en la persecución nocturna, se nota que hay oficio). Especialmente acertado me parece el look de los vídeos "documentales" que explican y contextualizan las distintas actitudes de apareamiento (la cobra, el pagafantas, el abrazo del koala...), extractos que fueron incluidos en última instancia, para evitar que el film quedara demasiado corto, y que aportan frescura y una visión irónica sobre la historia.

Evidentemente, no todo son aciertos. Lo contrario sería un poco extraño, e incluso contraproducente, en un primer largometraje (es absurdo, pero en esta industria es tan fácil morir de éxito...). El final no fue de mi agrado (porque sortea una línea más amarga hacia la que parecía derivar), me sobraron los "momentos de terror" -con pasillo de hotel metido con calzador-, algunos figurantes eran para matarlos, me fallaban algunos "running gags" ("a mí no me gusta dar consejos pero..."), y eché de menos un mayor hincapié en ciertos secundarios que prometían más, especialmente el de Julián López.

Pero son muchas más las cosas que me gustan. Me gusta ver Bilbao en cine, me gustan casi todos los actores, me gustan las secuencias "de acción", me gustan las situaciones que jalonan algunas escenas, las aportaciones de los chicos de "Muchachada", los pequeños detalles y la idea general y, sobre todo, me gusta ver a alguien con talento rodando sin prejuicios una comedia inteligente.

En fin, que dejen de leerme ya, que no aporta nada, y vayan a verla.