Hace poco un amigo me hablaba del rodaje de un film en el que había participado. Era la primera película de un grupo de cineastas noveles que habían luchado por conseguir financiación para llevar a cabo un proyecto atractivo pero no excesivamente comercial, y en parte autoproducido, en el que se jugaban bastante.
Pues bien, al parecer la excitación ante la idea de pertenecer, al fin, a ese círculo tan perseguido de "la gente del cine", había provocado en una parte del equipo más amateur un estado de euforia que les llevó a cometer un mayúsculo error: el de confundir trabajo con placer. En el sentido más amplio del término "confusión".
Durante las semanas que duró el rodaje, la mayoría de sus miembros se iba de fiesta al terminar el trabajo. Celebraban cada jornada como si fuera la última, en parte con la justificación de que necesitaban relajar la enorme presión a la que estaban sometidos. Bebían, se colocaban, y mucha gente folló con quien no debía, pero le apetecía.
Todo eso mola mucho. Follar es bien, divertirse es bien, y colocarse, allá cada cual. El problema es que al día siguiente muchos de ellos llegaban de gaupasa, que es como se dice en mi tierra llegar de empalmada tras una noche de fiesta, sin haber dormido. Echaban mano de café y cocaína para poder mantener el ritmo en rodaje, y así iban tirando y conjugando curro y diversión como unos campeones.
Lo que pasa, claro, es que después de un par de semanas es complicado mantener ese ritmo sin que tus capacidades queden un poco mermadas. Y empezaron a cometerse errores. Planos perdidos, negativos velados, errores de sonido, de foco, de organización, malos rollos... La magnitud de las cagadas más gordas está en manos de la fortuna, y seguramente habrá muchas subsanables. Pero quizá lo más problemático en estas lides suelen ser los errores inadvertibles a primera vista: la falta de afinación interpretativa, las buenas ideas que se perdieron en cerebros agotados, los pequeños detalles que no se cuidaron... todas esas cosas imperceptibles que pueden hacer de un film algo muy bueno, o sólo otra producción más.
Siempre me resultará desconcertante comprobar cómo gente cuyo sueño es trabajar en el cine (o la tele, que también los hay), pierde la perspectiva justo cuando lo consigue. Hay mucho mito alrededor de esta industria: que si se folla mucho, que si hay mucha droga, que si te lo pasas muy bien y ganas mucho dinero fácil. Pues bien, digámoslo de una vez: ES FALSO. O al menos lo es a un nivel no estrictamente superficial o puntual, como en este caso.
La mayoría de los profesionales del mundo del audiovisual trabajan mucho, trabajan duro, cobran medio mal, sacan a esta industria adelante a pesar de todas las dificultades, y beben o follan o se drogan con la misma intensidad que en cualquier otro oficio: es decir, variopinta; cada uno a su ritmo y manera.
Es cierto que los rodajes son duros, intensos, se convive durante días con la misma gente a veces en parajes inhóspitos, y es normal que se haga piña, que surjan amistades y amoríos y que haya necesidad de relajarse tras jornadas maratonianas (hablaremos pronto del convenio que UGT y CCOO ha firmado pasando olímpicamente del TACE). Pero considerar que eso es lo único que hace la gente que curra en el cine resultaría bastante frívolo e inexacto.
A los más jóvenes que empiezan le diré, desde mi más personal y prescindible opinión, que no cometan el error de aspirar a convertirse en directores, guionistas, actores, sonidistas, scripts, atrezzistas, productores o actores para divertirse y ganar mucho dinero y fornicar más y mejor. En primer lugar, porque eso lo van a conseguir -o no- en cualquier otro sector exactamente de la misma manera que en éste (con suerte, follarán lo normal). Den la impresión que den las revistas, muy poca gente del cine se hace millonaria -muchos menos que en el sector empresarial, por ejemplo- y sólo unos cuantos listos consiguen tirarse a la Pataky. Así que es mejor afrontar las cosas con los pies en el suelo.
En segundo lugar, porque si no trabajan en esto porque les apasiona, no van a aguantar ni el ritmo de trabajo, ni las penurias económicas, ni las renuncias personales. Si no lo desean de verdad, búsquense otros oficios más rentables, pacíficos y asumibles.
Y, en tercer lugar, porque si se dejan llevar por esa impresión, si se lanzan a lo loco desde el principio a la jarana, la coca y la gaupasa y no miden y se enzarzan, seguramente se acabarán comiendo los mocos, porque cometerán errores, y acabarán dejándoles de llamar para trabajar, y antes o después pasarán a formar parte de esos viejunos prematuros que odian a Sánchez Arévalo cuando recoge un Goya, y musitan entre dientes "yo soy mejor que él, sólo que no quise entrar en ese juego".
Puede haber algún que otro afortunado talentoso, desaprensivo trepa o niño de papá que consiga triunfar sin esfuerzo, pero son excepciones y nadie les puede tener como referente de nada. Lo único que te puede asegurar una cierta continuidad como currante es convertirte en un buen profesional. Y un buen profesional no es alguien con un talento inusitado e innato para cumplir con su oficio, sino alguien que lo ejerce con seriedad, con intención, sabiendo cuáles son los momentos para concentrarse y cuáles para distenderse. En fin, alguien que TRABAJA.
Sé que en estos tiempos de éxitos fáciles en Grandes Hermanos y OTeses no queda bien lo de sugerir que hay que arremangarse y sudar y esforzarse, pero ésa es la única vía que me parece que funciona razonablemente bien. Las otras posibles (el mercadeo, el chupapollismo, el interesismo), dependen de los dioses de la fortuna, y además, a la larga, no compensan.
No cometan el error; si un día tienen la oportunidad de trabajar en aquello que les apasiona, no confíen únicamente en su talento, aunque lo tengan, no se abandonen a los placeres, aunque parezca que "ya han metido un pie"; TRABAJEN, suden, cumplan. Siempre se puede sacar tiempo luego para fiestas y regodeos y egocentrismos, si eso es lo que realmente persiguen.



Oye, pues mira... esto me acaba de recordar un cotilleo de actores enfarlopaos que por casi nos meten en un conflicto diplomático. Y no es coña...
En mi próximo post lo cuento.
(perdón por la cuña)
Estoy harto, hay que trabajar para todo. ¿Dónde hacen oposiciones para Paris Hilton?
Excelente post, Hastiado. Para quitarse el sombrero.
Muy bien dicho y muy bien escrito.
Verdades como puños lo que usted cuenta, además de que a veces nos creemos el ombligo del mundo por hacer este trabajo, y es un gravísimo error...
Tras años en el medio dejé la producción en la tele por el mero hecho de contar historias propias (una locura, lo sé) y siempre he considerado esto un oficio, más que llenarme la boca con la palabra artista... Tras mucha lucha y sacrificio van saliendo las cosas, y sí, haciendo cortometrajes, algo que no pasaba por mi cabeza hace 10 años, pero estaba equivocado. Hay que ir paso a paso... y es laaaargo el camino, muy laaaaargo, pero merece la pena intentar vivir de esto. En todo este tiempo, lo último que se me pasaba por la cabeza era follarme a una actriz y ponerme hasta el culo de merca..., pero garantizo que unos cuantos están en el oficio por ello de la jarana, la coca y la gaupausa... Y algunos son muy tocaeggs, también lo garantizo... Mola ponerse a quien le mole, pero a mí me pone muy palote ver un montaje final de algo que ha costado mucho realizar...
Y es que muchas torres hemos visto caer con ese 'yo lo haría mejor que Sanchez Arévalo'. El post muy interesante. Suena a abuelo cebolleta, perdona que le diga, y es una cosa que yo también hago (con jóvenes talentosos escritores), pero tal vez es necesario. Siempre tengo la duda si es inmiscuirse en la vida de los demás o ayudar a desarrollar el talento. No sé.
De todas formas, me uno a todo lo dicho. Mis 2 cortos me costaron mucho levantar (esfuerzo, esfuerzo y esfuerzo), y vale más perseverancia y oficio que talento de 5 minutos.
Dicho lo cual, ¿Qué rodaje era ese Hastiado?
En cualquier caso, un buen profesional No es aquel que considera que la posibilidad de "conseguir tirarse" a Elsa Pataky puede ser una muestra de éxito profesional, como si ella fuera, no ya una trabajadora más del sector, sino un descapotable al que encaramarse con el último cheque de la SGAE.
Este tipo de comentarios son tan desafortunados como recurrentes en su blog, señor Hastiado. ¿Qué le ocurre con nuestras actrices? ¿alguna mala experiencia? ¿de donde sale esa misoginia? ¿se lo ha hecho ver?
Supongo que, algún día, y con mucho esfuerzo, usted también llegará a ser un buen profesional del sector. Ese día estará más cerca cuando aplique un poco más de elegancia y cortesía en lo que escribe.
Je, nunca me habían acusado de misógino, pero siempre hay una primera vez para todo.
Siento que lo haya interpretado así, señor Rodro. El comentario simplemente recurría a un ejemplo concreto, en alusión a un mito erótico recurrente en el sector -y fuera de él-, para intentar expresar lo absurdo de la creencia de que si entras en el mundo del cine te vas a tirar a muchas tías buenas (que hay gente que lo piensa, créame).
En fin, lamento que la lectura literal le haya confundido, está claro que no he sabido explicarme con las palabras más adecuadas a su manera de entender.
Gracias por leer y opinar, de cualquier forma.
No es bueno mezclar droga y trabajo.
Ni disfrutas de la droga, ni disfrutas del trabajo.
Me quito el sombrero.
La FAD tendría que llevarte a dar charlas a escuelas de cine :p
No, en serio, gracias por hacernos ver que lo que de verdad importa en cualquier sector es el trabajo, trabajo y trabajo. Con buen rollo pero trabajo al fin y al cabo.
A ver, que los sindicatos están mantenidos económicamente por el gobierno y protegen, básicamente, a los trabajadores de larga duración en grandes empresas. El resto les tenemos sin cuidado, a ver si desmitificamos de una vez!!
Saludos.
E.T. gran comentario.
Entonces lo que tenemos que hacer es proteger a los empresarios, que son los que se dejan la piel por los trabajadores y piensan constantemente en cómo mejorar sus condiciones de vida. Serán cabrones los del gobierno y los sindicatos, que han roto el diálogo social y encima culpan a la CEOE, organismo al que deberíamos adorar como el gran benefactor que perseguía herramientas que redundarían, sin ninguna duda, en una mejor calidad de vida para los trabajadores, como por ejemplo el despido libre, la flexibilización de la jornada laboral -o sea, aumentar las horas de curro-, la supresión del salario mínimo y la bajada de impuestos para las empresas.
Mira, E.T., estoy de demagogia un poco harto. Vale que en determinados casos particulares los sindicatos tomen posturas con las que podamos estar menos de acuerdo, pero de ahí a quitar valor al único sistema de control social que existe en el país y los únicos organismos que ponen en duda el salvaje poder de los empresarios va un mundo.
Ya, Zeberio, si también supongo que tienes razón, pero he pretenecido a un sindicato casi diez años y mi decepción es brital. Yo era de los proponía ir a la huelga si hacía falta en la empresa, se suponía que defendíamos a los trabajadores y no era verdad, no lo hacíamos. Yo he ido con mis compañero ante una injusticia clarísima laboral a UGT y nos dieron por el culo tranquilamente. Así que no es demagogia, es experiencia y es desencanto. No me resigno, pero no me invento que nos puede ayudar alguien que no tiene en mente ayudarnos, sino seguir viviendo bien y apoyando a quien pueda subvencionarlos. Saludos de nuevo.
La culpa no es de ellos, sino de quien les permite meterse tanta fiesta... A no ser que la parte con más poder de la producción también esté involucrada, ahí ya no se puede hacer nada.
Por cierto, si tan poco esperanzador se presenta el trabajo cinematográfico nacional (en cuanto expectativas), ¿lo de buscar curro en el extranjero sería una buena opción?
Hola me llamo Javier de León y dirijo la web La isla tuerta
(laislatuerta.com), una página de contenido variado en tono
distendido, crítico e irónico. Intentamos hacer una unión de gente que
tengan ganas de contar algo distinto y con estilo propio.
He visto tu blog, me ha gustado mucho y queríamos proponerte que
escribieras para la isla tuerta como artículos de opinión, política,
sociedad (cualquier temática), críticas de cine, televisión, música o
literatura (estamos abiertos a propuestas), puedes entrar en el
apartado colabora de la web y ver como trabajamos.
Ahora en Agosto cambiaremos (puedes ver la nueva web en laislatuerta.org está aún en fase beta) y daremos el salto a una web mucho más
completa, queremos tener gente que tenga cosas que contar en cada
parte del mundo, como tú.
Estaríamos encantados en poder contar contigo.
Si tienes cualquier duda escríbeme.
un texto más que aceptable, pero no me vengas con que en la tele no se cobra bien, muy bien. yo tendría que hacer jornadas de 24 horas en mi curro para ganar lo que gana un puto cámara.
Imbéciles hay en todo los gremios. Yo provengo del gremio musical, y pasa más o menos igual. Hace unos años fue muy conocido el caso de un grupo de nuestro pueblo, cuyo guitarrista es hermano del guitarrista de cierto grupo de ese Barrio Conflictivo, que se fueron a Madrid a hacer el disco de la década, y se quedó todo en unas narices irritadas, y poco más.
Por el contrario, el hermano, que creía que ya no existían príncipes azules, ahí está todavía, dando caña (y eso que también dan caña en la parte jaranera del asunto).
Es muy común en el artisteo olvidar esa máxima de que la Inspiración te tiene que pillar trabajando.
Hay un libro Moteros salvajes, ... de Peter Biskind que explica a lo largo de una década, la de los 70, lo que fue Hollywood y lo que dejó de ser.
Lo cierto es que no me sorprende, no es el primer blog donde un profesional denuncia los excesos con la dronja...
Y luego encima se quejaran de que la gente no ve cine español.
Excelente artículo. Hacer ver la realidad a quienes comienzan y a otros que llevan comenzando muchos años, pero que se creen de una pasta distinta a los demás mortales es una tarea que puede dignificar al conjunto, aunque también hay una nueva hornada de cineastas, que son auténticos currantes y forman equipos dignos de todos los elogios y de todas las ayudas. He tenido la ocasión de colaborar con catorce equipos de producción a la vez y algunos tienen la buena semilla para el cine de los próximos años.
tiene usted más razón que un santo Sr. G.H.
yo, al menos, he sufrido en mis carnes la euforia esa de quien se pide 2 gramos para celebrar que, probablemente, después de la reunión que acaba de tener es cuestión de días que se esté comiendo el mundo y, claro, para qué vamos a esperar! 'Déjame 2 mil euros que te los devuelvo en cuanto entre el inversor éste'. Y así hasta que uno decide que no tiene amigos.
Tengo un amigo que tiene un amigo, que se metio en el mundo del cine pa ver si follaba, escribio un guión pensado en que lo interpretara una conocida suya muy mona y siendo sinceros, un poco puta. La chica por supuesto era la protagonista, pues bien, el corto se llevo a cabo y la chica efectivamente cumplio con su papel pasandose por la piedra a medio equipo (el otro medio eran chicas), sin embargo ni siquiera le dio un besito , al amigo de mi amigo por que como el director "le respetaba".
¿La culpa no es de ellos, sino de quien les permite meterse tanta fiesta?
Claro, la culpa es de la sociedad.... pero por darles subvenciones para gastarlas en farlopa y cubatas, no por otra cosa.
Ahora hablando en serio, esta historia es un claro ejemplo de que hace falta una dirección de producción en condiciones, que responda ante un productor ejecutivo que sea, básicamente, un hijoputa sin piedad. Los que quieran seguir haciéndose pajas con ideas como la la autogestión y el DIY relajado, mejor se vayan a la Enana Marron a comer pinchos de tortilla (si es que aun se puede).