Revisionandos

Si llevas cierto tiempo trabajando como guionista, especialmente en televisión, antes o después te enfrentarás a la responsabilidad de revisar y corregir el trabajo de otros, una labor para la que nadie te enseña nada, y en la que yo me he tenido que enfrascar unas cuantas veces (y sigo haciéndolo regularmente). Éstos son algunos torpes, caóticos consejos que podrían ayudarte a cumplir con esa labor sin morir (o ser matado) en el intento.
(Y ojo, no cometan el error de considerar que estoy afirmando que yo cumplo todas estas recomendaciones, porque no lo hago, aquí tontos del primero al último).
- Esfuérzate. Una revisión es un trabajo duro, no un mero ejercicio de opinión dictable desde una tumbona. Léete bien el material, las veces que haga falta, conócelo de arriba a abajo y ve preparado a las reuniones en las que tengas que dar tus cambios, porque vas a tener que discutir y argumentar.
- Reflexiona. Siempre hay algo de subjetivo en una revisión ("esto me gusta, esto no me gusta"), pero tu trabajo consistirá en detectar lo que funciona y lo que no desde un punto de vista profesional, y para eso necesitas ir más allá de la primera impresión y profundizar en la escaleta, los puntos de avance, la estructura de las escenas, la personalidad de los personajes, la construcción de los gags (si es una comedia)... Revisa tu propia revisión y sé tan duro contigo mismo como con el guión.
- Convence. Nada hay más desagradable que un revisor que te dice que hay que cambiar algo "porque lo dice él". Explica bien tus argumentos y tus motivos, y convencerás sin avasallar.
- Propón alternativas. Estás ahí para ayudar, no para destruir. No se trata de decir que algo no funciona y ya está. Se supone que eres un guionista con recursos y puedes aportar soluciones a los problemas. No siempre será así porque a veces éstas se consiguen durante el proceso de escritura y trabajo en equipo, pero al menos deberás ser capaz de indicar el camino a seguir, o poner algún ejemplo de lo que intentas conseguir.
- Sé flexible. A menudo los creadores de un guión defienden determinados aspectos en los que confían. Negocia con ellos, si no vas cerrado en banda, posiblemente cederás en algunos puntos que luego acabarán funcionando. No se trata de construir edificios sino de contar historias e imaginárselas rodadas, es fácil que el revisor no haya comprendido por sí mismo todas las posibilidades de la propuesta.
- Sé amable. Aunque un guión sea terrible, nada se gana con el menosprecio o la actitud de superioridad. Hay que decir las cosas con educación, o los malos rollos aparecen rápidamente y lo impregnan todo.
- Sé franco. No pongas paños calientes, si algo no está bien, hay que decirlo, para eso te pagan. Es un trabajo, no un sitio donde hacer amigos (lo que no quita que digas las cosas con educación). Si un guión falla por todos los lados, el mejor favor que puedes hacer es decirlo sin tapujos, seguramente se corregirá y el resultado final será mucho mejor.
- No impongas si no eres quién para hacerlo. A veces el trabajo de revisor, coordinador o corrector se establece como un intermediario entre el guionista y la productora. Tu labor en esos casos no es imponer una visión, sino aportar una nueva para que aquellos que deben tomar las decisiones lo hagan con más criterio.
- No pierdas el tiempo. Nada hay más agónico que reuniones de trabajo en las que el revisor se dedica a contar batallitas, anécdotas o la última película que vio en el cine. Siempre habrá tiempo para la distensión cuando termine la reunión.
- Si escribes un informe, cúrratelo. Cuida la redacción y la ortografía. Haz epígrafes o capítulos adentrándote en los distintos aspectos a mejorar. Explica todas tus impresiones de forma clara y comprensible, y no te cortes en la extensión: la que sea necesaria.
- Haz hincapié en los aspectos positivos. Fundamental. Tienes el deber de detectar los problemas y solucionarlos, pero también de defender y asentar aquellos aspectos del guión que funcionan bien, para asegurarte de que se mantienen y sacarles todo el partido. Además, por supuesto, hay factor psicológico; no se trata de humillar a nadie diciéndole todo lo que ha hecho "mal", sino de trabajar con él para conseguir un mejor resultado.
- Adecúate al tono y el formato. Si, por ejemplo, estás coordinando una serie de adolescentes, no digas "es que a mí me gustan Los Soprano". Si intentas hacer Los Soprano con una serie de adolescentes, te saldrá mal, volverás locos a tus compañeros, y no durarás mucho en tu puesto. Y tampoco pretendas introducir una persecución de camiones cisterna en una película de 80.000 euros. Por muy emocionante e imprescindible que pueda parecerte.
- Se valiente. Si eres intermediario entre guionistas y producción ejecutiva, intenta no usar frases como "esto es una mierda pero el jefe lo quiere así" o "yo les dije que no estaba bien, pero han escrito lo que han querido". Asume tus decisiones y hazte responsable de tus cagadas, y defiende siempre a los guionistas (mucho más desprotegidos que tú) frente a posibles desmanes de los jefes. La mayoría de la gente hace exactamente lo contrario, podéis creerme.
- No hables de aquello que no sabes. Tendrás que tener en cuenta ciertos aspectos que no son estrictamente guionísticos (realización, cásting, producción, sobre todo). Pero no digas "esto es imposible de rodar" si realmente no estás seguro. Si hace falta, pregunta a un profesional que te pueda guiar. Reconocer tus debilidades no te hará quedar mal, todo lo contrario.
- Y, por último, que no se te suba a la cabeza. Ser coordinador, revisor o analista de una serie o un largometraje no significa que hayas entrado en el olimpo de los guionistas, sólo eres una pieza más, también necesaria, de un engranaje, de una estructura de trabajo. No olvides que tu verdadero oficio consiste en escribir y es ahí donde demostrarás, o no, tu talento. Hoy revisas tú y mañana te revisarán a ti, este trabajo es así, y lo único que te puede ayudar a ser cada día mejor es esa cosa fofa y escurridiza llamada humildad.






estoy mu locooooooooo dijo
Hablan las leyendas de las lejanas tierras levantinas de un revisor de comedia que jamás sonrió y que en sus años de ejercicio nadie pudo jamás conseguir que cediera ni medio chiste... ante sus negativas rotundas, frías y contumaces, más de un alma cándida rompió a llorar en el baño de la oficina... solo leyendas...
Otro mini consejo; Si te lo ofrecen (ser coordinador) piensalo bien porque es un pedazo de marrón que puede hacer que te lluevan las hostias desde arriba y desde abajo, sobretodo si infringes las normas que tan didacticamente expone hastiado.
Saludos.
11 Agosto 2009 | 07:40 PM