Decálogo del guionista hijoputa

- Criticaré indiscriminada y cruelmente cualquier producción escrita por otros guionistas. Cuanto más cercanos sean a mí, más desprecio habrá en mi crítica. Cuanto más éxitos atesoren, más feroces y acerados serán mis comentarios.
- Pero nunca diré mi verdadera opinión a la cara de la gente. La crítica es un arma de destrucción indirecta, no de aprendizaje ni construcción. Si lo han hecho mal, mejor para mí.
- No enseñaré mis "secretos" profesionales a los neófitos. Somos pocos guionistas y no hay sitio para más. Los cursos y charlas son para lucirse, no para ayudar a nadie. Los que empiezan, que se busquen la vida, como hemos hecho todos.
- Adularé sin medida a toda persona con capacidad de ofrecerme trabajo. Reiré mucho sus gracias y me embarcaré en sus luchas sin cuestionarme nada.
- El éxito de producciones en las que trabajo es siempre resultado de la calidad de mis guiones. Los fracasos son todos debidos a la pésima labor del resto del equipo (otros guionistas, la producción ejecutiva, directores, actores, canales, programadores, público tonto...).
- No comunicaré a los colegas de profesión ninguna información que obtenga sobre posibles trabajos, subvenciones, ayudas o contactos. Bastante competencia hay ya.
- Me escaquearé todo lo que pueda cuando trabaje en equipo. Lo más importante es cuidar la relación con los superiores, el trabajo de currito es una cosa de perdedores que no lleva a ninguna parte.
- Usaré todo mi talento e ingenio para despreciar elegantemente las aportaciones e ideas de mis compañeros y conseguir que se hagan las cosas como yo quiero. Para algo soy el más listo.
- Cuando me asciendan, me agarraré como una lapa a mi nueva posición de líder. Me lo he ganado pisando a mucha gente y nadie me lo va a quitar ahora. Utilizaré todas mis energías en medrar, hacer las amistades correctas, vender mis méritos y disfrazar mis debilidades y defectos como escritor. ¿Aprender? Yo ya no tengo nada que aprender.
- Y, sobre todo, me esforzaré especialmente en hundir moral y profesionalmente a los jóvenes con más talento, ideas y ganas de trabajar. Son los más peligrosos de todos.




ahram dijo
Uno más
- Ensalzaré el guión de un compañero de profesión que habitualmente encuentro en fiestas y saraos aunque me parezca una puta mierda no vaya a ser que me tire el bacardí-cola a la cabeza.
2 Septiembre 2009 | 10:29 AM