El ministerio de Cultura dice ahora que dará más subvenciones a las mujeres cineastas, ya que está demostrado que éstas tienen menor presencia en la industria. Nuestra amiga Ángela habla ya de ello, con bastante inteligencia. Éste es uno de los avances sobre la que va a ser la futura nueva Ley del Cine que están elaborando bajo la batuta de Guardans y González-Sinde.

Bien, agárrense los machos que aquí comienza la parte demagógica del post.

Porque no sólo me parece bien la medida, sino que creo que hay que darle mayor desarrollo. Porque, hasta donde yo sé, hay muy pocos minusválidos cineastas, así que creo que la minusvalía debería valorarse como mérito a la hora de recibir una ayuda de corte cultural. Lo mismo pasa con los cineastas inmigrantes, que tantas  historias apasionantes tienen para contarnos. De la misma manera, hemos de reconocer que la mayoría de los directores  (y directoras) de este país son bastante feos, por lo que no estaría de más incluir una foto en la solicitud de las subvenciones, y que aquellos bien parecidos obtuvieran más puntos. ¿O es que el físico va a ser ahora motivo de discriminación? Paradojicamente, tampoco abundan los directores calvos. Mucho menos los navarros. Y nómbrenme ustedes un sólo director gangoso.

Así que lo que necesita urgentemente nuestra cinematografía es que empiecen a subvencionar a todas las directoras minusválidas atractivas calvas inmigrantes navarras gangosas, y por fin podremos dejar atrás esa frase tan manida de que "el cine español está en crisis".

Y aquí termina la parte demagógica del post.

Pero es que es una demagogia cuya base argumental no deja de tener cierto sentido. En un momento en el que el cine patrio necesita guiarse por patrones de calidad y rentabilidad, cualquier otra consideración debería quedarse al margen. Hacen falta buenos guiones, hacen falta películas bien dirigidas, escritas, producidas e interpretadas. Me da igual si las dirige un hombre, una mujer o un molusco (siempre que sea un molusco español, claro).

Yo no creo que exista un "cine de mujeres" igual que no creo que exista un "cine de hombres". Es cierto que hay menos mujeres directoras y guionistas (en cine, en tele no es esa la impresión que tengo), así que no estaría de más intenta dilucidar cuáles son las causas y corregirlas, si es que fuera necesario, pero no creo que meter mujeres "a capón" para que produzcan más, independientemente de su talento, sea una solución de nada.

Parece muy probable que en todo esto hayan influido las presiones de CIMA, asociación de mujeres cineastas, cuya labor me merece todo el respeto, pero con la que no comparto algunas peleas, como la enconada intención de que los medios audiovisuales sirvan para mejorar la imagen de la mujer en la sociedad. Ése, creo, es un propósito que debe perseguir, si le da la gana, cada creador. Pero en fin, ése es otro tema del que otros ya han hablado otras veces. Lo que me ha resultado paradójico -y un puntito gracioso- es que, desde el propio blog de la asociación, Isabel Coixet diera hace unos meses la bienvenida a Ignasi Guardans deseándole que "se blinde contra el coro de plañideras que se le avecina".

En realidad parece que las polémicas podrían ser menos agrias si no hubiera una cierta precipitación legislativa y, sobre todo, una información mal transmitida y ponderada. Ni siquiera se entiende a qué se refieren con ese "50% más de ayudas para las mujeres".

Pero lo que más me llama la atención es esa idea de que el factor genérico sólo influirá en el caso de que haya un "empate" en el resto de consideraciones ("igualdad de condiciones, calidad, presupuesto..."). Vamos a ver, cuando entra en juego un criterio como la calidad del proyecto... ¿es posible que exista un "empate"? Por favor, díganme dos films, de entre toda la historia del cine, que estén empatados en calidad. Lo que sí podrá haber es disensión a mansalva, pero ¿empate?

Éste es un debate viejo (en cualquier sector) y en los círculos de guión es difícil ponerse de acuerdo. Pero mi opinión, a riesgo de parecer un poco talibán, siempre ha sido la misma: tal y como está nuestro cine, las subvenciones deben ser para los proyectos de mayor calidad. Punto pelota. No me importa si el creador del proyecto tiene más o menos experiencia, si es mujer u hombre, si narra desde el populismo o el egocentrismo, si habla de la guerra civil o de lo sosa que es la sopa de su madre...

A partir de ahí ya entraríamos en otro debate muy complejo y aburrido: qué es la "calidad", quién la juzga, cómo se mide... Pero estoy convencido de que lo que no va a funcionar es sortear ese debate mediante el subterfugio de distraerse en consideraciones extemporáneas, maniqueas y superficiales. Seamos serios y serias. Seamos consecuentes y consecuentas.