Incunables

Antes de nada, discúlpenme mi demora en la publicación, pero una mudanza inapelable me ha robado más tiempo, recursos y esfuerzo del que me hubiera gustado. Son cosas cansinas las mudanzas, pero tienen también sus beneficios, como el de reencontrarse con todas esas porquerías que quedaron relegadas a la oscuridad de los fondos de los cajones y los huecos perdidos tras los armarios.
Esos encuentros, a veces, le devuelven a uno trocitos de pasado que ya nadie recordaba, vestigios de aquello de lo que venimos y que a veces nos explican, un poquito, por qué somos tan imbéciles como somos.
Permítanme que desde mi fortaleza de cajas de cartón les obsequie con un texto arrugadito y momificado que encontré hace unos días perdido entre ingentes cantidades de papel desaprovechado. Es una especie de relato cómico que escribí a la tierna edad de 18 años, cuando me gustaba el humor surrealista y leía mucho a Groucho y quería llegar a ser un guionista gracioso o, en su defecto, un poco astronauta. En lo que he quedado al final.
Lo que me ha llamado la atención del texto -aparte de los torpes, ingenuos intentos de descubrir los mecanismos del humor y de alguna idea adelantada de lo que sería "Lost"- es que lo que imaginé que rodeaba al trabajo de los guionistas no estaba tan lejos de la locura real que años después descubriría.
Sean indulgentes...
"Como escribir una serie de televisión de éxito"
Diario de un guionista.
10:35 AM- Después de la habitual partida de insultos cruzados, los guionistas inician la primera reunión destinada a crear el producto televisivo definitivo, la serie más perfecta jamás escrita. Hay talento, hay dinero, en la calle llueve y la que gente que prefiere calcetines secos se queda en el sofá de casa, así que es el momento idóneo para emprender nuevos proyectos o pelar naranjas.
10:36 AM-Antes de nada, el productor comunica a su equipo cuáles serán las condiciones económicas del proyecto: sólo cobrarán en metálico en caso de que la serie alcance el 87% de audiencia al menos en un 53%. De no ser así, tendrán que conformarse con los pasteles de fresa que ha preparado la madre del coproductor o, en su defecto, con el agujero de un poncho mexicano. Los guionistas saltan de alegría porque han comido ancas de camello. El camello estaba cansado así que no saltan mucho rato.
11:09 AM- Una vez tranquilos, dan comienzo a la lluvia de ideas, o "lluvia de cerebros", como se dice en inglés. La lluvia empieza suave con leves rachas de un viento sarcástico, y casi se puede uno imaginar a las niñas correteando por la hierba alegremente, pero pronto la situación empeora, hay bajas presiones, sobretodo del patrocinador, hasta que la llovizna se convierte en una tempestad y tienen que protegerse bajo un trozo de sentido del humor que uno de ellos ha traído en previsión de algo que no acertaba a concretar. Al auxiliar de dirección no le da tiempo de ponerse a cubierto; le cae en la cabeza una idea que trata de una típica familia africana con elefantes y cataratas y baobabs arcanos de gran nobleza, y muere en el acto y totalmente. El resto lo considera un buen punto de giro y pasan al segundo acto.
12:12 AM- Desean dar con una idea original, así que de inmediato se ponen a revisar los clásicos. Rechazan a Edipo por considerarlo demasiado complejo, pero de sus aventuras y correrías extraen una conclusión fundamental: una obra de éxito no puede incluir un sexo cualquiera: cuanto más malabarístico y morboso, mejor. Partiendo de esta base, se fuman un pitillo y se estiran la goma de la ropa interior. Deciden que los personajes serán hombres o mujeres, aunque lo dejan pendiente de una próxima revisión. El detonante del primer capítulo se debate entre:
a) Una carga de dinamita.
b) Un polvo salvaje con una carga de dinamita.
c) Un zapato demasiado estrecho (este último se rechaza por temor a encontrarse con la horma).
13:15- La cosa avanza, se mastica el optimismo en el aire, aunque tiene algunos tropezones y los guionistas se distraen con el ruido de las caídas.
16:54- Después de comer, el documentalista propone que la serie transcurra en alguna isla perdida del Pacífico, a ser posible donde no haga falta demasiada ropa. Ellos admiran su espíritu de trabajo, pero le despiden fulminantemente. Poco sospechan que, para vengarse, él les cambiará la altura de las sillas y acabará con todas las provisiones de grapas.
17:35- Cuando el primer guión está terminado y listo para ser interpretado, uno de los guionistas más tiquismiquis repara en que han concentrado tanta atención en los personajes que se les ha olvidado incluir también una historia.
17:36- Crisis.
17:38- El productor llama a su contable y le pide amablemente que se suicide y deje una nota explicando que el dinero que robó era para comprarle un saxofón a su foca de compañía. Por supuesto, antes debe meter toda la pasta en un maletín vulgar -de los que no se pueden llevar a la otra vida- y escribir encima el nombre del productor con tiza indeleble.
18:05- Los guionistas corren de un lado a otro esperando adelgazar un poco. Uno de ellos cree que es Napoleón y conquista el cuarto de las escobas. Esto es normal en un equipo de guionistas, suelen ser gente imaginativa e imbécil que se creen graciosos.
18:33- Cuando todo se daba por perdido, un actor que pasaba por ahí estornuda y eso basta para que todos se miren entre ellos y comprendan. Se ponen a escribir inmediatamente. Esta vez no olvidarán la historia. Napoleón se empeña en que tiene que haber miríadas de soldados desangrándose tres veces por capítulo. Es una buena idea, porque les sobra sangre de una producción anterior en la que el actor, nervioso por recordar el texto, olvidó que no tenía que saltar del edificio. El problema es que no consiguen hacerlo encajar con la carga de dinamita, así que despiden a Napoleón, que se queda mirando el mar desde su torre de bolas de papel.
19:56- Finalmente, los supervivientes a la crisis terminan la primera versión del guión, que queda más o menos como sigue: "Dos hombres deciden montar una empresa. Explota una carga de dinamita. No se sabe de qué es la empresa, se mantendrá en secreto hasta el último capítulo, para mantener el suspense. Mientras trabajan, contratan a decenas de mujeres que nunca se desnudan hasta haber dicho las palabras "el ajedrez es un juego solitario". De este modo, en cuanto una chica bonita saca el tema del deporte, los televidentes ya están generando testosterona como para satisfacer setenta veces a la estatua de la libertad en uno de sus días fértiles. Al final del primer capítulo, en el que ya han quedado claros los aspectos más importantes de la serie, ponen un partido de fútbol y dos políticos se insultan mientras música de Bach acompaña los títulos de crédito".
20:07- Después de explicarle la idea al productor, éste debe ser hospitalizado. Nadie sabe si es porque no le ha gustado la idea o porque se cortado un brazo con el abrecartas cuando intentaba forzar la tapa de una lata de calamares. El caso es que, al no haber nadie que vigile, la serie sigue adelante, con el incentivo de que ahora los guionistas pueden introducir cuantas ideas quieran sin ningún tipo de cortapisas. Uno de ellos introduce una historia de su infancia en la que se narran sus aventuras con una cuchilla de afeitar. Otro, incluye una historia de su infancia en la que un niño bebe tequila y luego compra Toledo con monedas antiguas. Otro habla de la infancia de un amigo suyo porque su propia infancia es una mierda.
Por supuesto, la serie es un éxito, aunque no la ve nadie. Gana la sopa de oro a la mejor producción del Asilo de Jóvenes Militares, y el Beneplácito de Plata de la Crítica Influenciable por su contribución al uso del cinturón de seguridad. En las universidades algunos individuos sin identificar hacen el amor sin preservativo. Podría parecer que esto no tiene ninguna conexión con nuestro asunto, pero es que tampoco tienen pareja con la que acostarse, lo que hace su tarea tremendamente meritoria. El embajador de Hungría en El Cairo se ríe mucho con el primer capítulo. Sale en todos los periódicos, aunque los columnistas, equivocadamente, achacan su risa a los millones que ha amasado revendiendo boletos de "rasca y gana".
Al final, el esfuerzo ha merecido la pena. El productor ejecutivo se ha divorciado, pero eso no evita que se pegue un tiro. Todos lamentan la pérdida del cadáver, que cayó rodando por la ladera de una planicie hasta hundirse en alguna piscina de nuevos ricos que estaban de vacaciones. Un triste final para un productor acostumbrado a grandes fiestas. Lo entierran con honores de muerto y lo honran durante el almuerzo. Por unanimidad y por dinero, deciden hacer una serie que cuente su vida desde el nacimiento hasta su primera papilla, exceptuando aquel episodio con la mermelada y el perro. Y, así, la vida sigue.




vlazeck dijo
Me ha gustado mucho: lo de enterrarle con honores de muerto es genial.
Por cierto, me dedico a hacer mudanzas, y de haberlo sabido antes... Una mudanza es un momento donde aparecen cosas tiempo ha desaparecidas, y a cambio desaparecen otras muchas cosas.
21 Octubre 2009 | 06:02 PM