Viejos nuevos cómicos

El pasado lunes 19 tuve la oportunidad de acudir al espectáculo "10 cómicos 10" en el teatro Coliseum de Madrid, evento organizado por la gente de Paramount Comedy, con quienes tengo la fortuna de colaborar desde hace un tiempo.
Se trataba de juntar a diez de los mejores cómicos de Paramount y dejarles brillar a cada uno sobre el escenario durante unos diez minutos. No podía fallar. El público -que agotó las entradas semanas antes- disfrutó y aplaudió como si no hubiera mañana. Pero, aparte de la diversión que estaba asegurada de antemano, el espectáculo ofrecía un magnífico ejercicio de observación, una oportunidad única para confrontar a diez buenos monologuistas y observar sus diferentes maneras de enfrentarse a la comedia, sus variados recursos y estilos humorísticos, y las reacciones del público ante ellos.
Si algo tenían en común los diez cómicos es su inapelable dominio de escenario. Todos ellos se han bregado a lo largo de los años en actuaciones grandes y pequeñas, con públicos provincianos y galas televisivas, en salas ad hoc y tugurios de mínima expresión. Han podido perfeccionar sus pausas, sus gestos, sus mejores chistes. Es la única manera de crecer como cómico: entrenarse y pulir, descubrir lo que funciona y lo que no, y, sobretodo, encontrar el estilo y la personalidad propia, algo de lo que ya hablé en su día a propósito del libro en el que Woody Allen dejaba caer esta sentencia: "...los chistes se convierten en el medio que tiene el humorista de exteriorizar una personalidad o una actitud. [...] De lo que uno se ríe en todo momento es del personaje".
Los diez cómicos han logrado esto, consciente o inconscientemente: crear un personaje. El público, así, les reconoce, se siente concernido por lo que cuentan, y disfruta con ellos.
Es difícil plantear escalafones, pero diré que me gustó Raúl Cimas, el único que se atrevió a hacer su monólogo sin gritar y sin hacer aspavientos cada diez segundos. Sus únicas armas fueron un texto original que iba más allá del tópico esperable, una sinceridad brutal en su exposición, y un gran dominio del tempo. Quizá no fue el más aplaudido, pero en mi opinión demostró que es muy digno de su oficio.
También me reí mucho y bien con David Navarro, Iñaki Urrutia, Toni Moog o Joaquín Reyes (quizá no es su mejor noche, pero aun así). Aunque quizá mi gran sorpresa de la velada llegó de la mano de Ignatius Farray, un friki como la copa de un pino del que me habían hablado, pero al que todavía no había visto en acción. Es el más "diferente" de todos. Es caótico, cáustico, rayano en lo absurdo e incluso en lo desagradable en ciertos momentos. Pero es el único que consigue ir un poco más allá del monólogo consabido y abordar asuntos sociales o políticos, más trascendentes, mezclando denuncia, ironía y surrealismo. Salvando las distancias, recuerda un poco al estilo de Kauffman. Ignatius tuvo el que para mí fue el mejor chiste de la noche: "¿Recordáis aquel anuncio contra el aborto que confrontaba una foto de un bebé con la de un lince? Denunciaban que los linces en España están más protegidos que los bebés... Y tenían razón: yo todavía no he visto a ningún cura follarse a un lince".
Tal vez, si algo hay que achacarles a algunos de estos "Nuevos" Cómicos, es que algunos de sus textos se han quedado un poco viejos, no sólo por lo repetidos, sino también en lo que respecta al tono. Todos los monólogos funcionaron bien, las mandíbulas del público trabajaron duro toda la noche, pero mis deseos personales -egoísta que es uno- me llevan a considerar que tal vez sería posible que el oficio incontestable de muchos de estos profesionales se pusiera al servicio de una comedia que fuera más allá de los chistes de pajas, suegras y abrefáciles, que tuviera más inteligencia y compromiso en los textos, y abrir una veta que hace décadas que se descubrió en EEUU, donde la tradición de "Stand up" es mucho más dilatada y tiene mucho más que ver con cosas que no son única y estrictamente chistes.
Durante la actuación de Don Mauro, uno de los cómicos más básicos de la noche, un compañero guionista que me acompañaba se revolvió en su butaca y dijo "joder, ya sólo le falta hacer chistes de pedos". Y, efectivamente, segundos después el cómico inició una sesuda disquisición sobre el mundo de los pedos en ascensores. No lo critico, oigan, bastante duro es ya subirse ahí arriba -y de hecho recibió tantos aplausos, o más, que el resto- pero mis preferencias personales tienen otras inclinaciones algo menos prosaicas, llámenme snob si quieren (me quedaría tranquilo, no es lo peor que podrían llamarme).
Paramount Comedy introdujo el "Stand Up" como formato televisivo en España hace una década. Lo echó a andar, le cambió los pañales, le aportó dignidad y creó una escuela de cómicos que van a ser el referente del humor nacional durante décadas (algunos ya lo son). Paramount, además, supo mantenerse firme ante la fiebre monologoica de "El club de la Comedia", con sus descafeinados, atildados y burguesitos chistes, una contracorriente facilona y prefabricada que, por suerte, parece haber pasado a mejor historia.
El monólogo es un arte muy, muy difícil. Un buen cómico debe tener fuerza, debe tener rabia, mala ostia, coraje y cojones. Sí. El asunto es que además debería tener inteligencia y trabajo detrás, porque si no toda esa garra se puede diluir en un lenguaje de insultos y pedorretas y lugares comunes, recursos efectivos -fáciles- ante un público manso, pero que a la larga no perduran.
De todas formas yo opino que, para llevar tan poco tiempo entre nosotros, el monólogo español está en forma, y que seguramente va a tener una progresión imparable, gracias al esfuerzo de gente como la de Paramount Comedy, o dignos defensores del género como Buenafuente. Y estoy convencido de que el público está perfectamente preparado para entender que la capacidad de hacer comedia yendo más allá y ahondando en lo profundo del alma humana y de las maldades y defectos de los hombres y los absurdos de la sociedad en la que nos organizamos, es lo que distingue, a la postre, a un buen cómico de un auténtico genio del humor. Y si no, acuérdense de Gila.




robsoprano dijo
Si quieres echarle un vistazo al mundo de los monólogos norteamericanos de la mano de uno de los grandes, te dejo la vuelta a los monólogos de Seinfield.
Se centra en él pero también en un currante del monólogo que está tratando de triunfar. Impagable cuando el aspirante cuenta y enseña como tiene clasificados todos sus chistes.
Muy recomendable.
Para el que le interese.
Comedian Jerry Seinfield
Torrent
http://www.mininova.org/tor/1489074
Subtítulos
http://www.subdivx.com/X6XMTk0MDg8X-comedian-2002.html
24 Octubre 2009 | 10:25 PM