"La Gaceta de los Negocios" se puso en contacto con el Sindicato de guionistas ALMA para solicitarle un artículo de 2000 palabras sobre la situación laboral de los guionistas en España. Corría prisa, tenía que escribirse en una tarde. Como soy miembro de la directiva, un poco atolondrado, y además no había nadie más disponible, acepté el encargo y escribí el artículo a velocidad de crucero.
Una vez terminado, descubrí para mi sorpresa que había habido un error de comunicación y el artículo que pedían debía tener 2000 caracteres, no 2000 palabras. Así que el compañero Carlos Molinero tomó mi relevo y escribió este artículo que pueden leer en la web del sindicato (si ciertos problemas con el servidor se lo permiten) o aquí en la web de Chico Santamano.
La sorpresa llegó cuando el texto de Mr. Molinero se envió a los responsables de la Gaceta, y éstos lo rechazaron aduciendo que lo expresado en el artículo no coincidía con la linea editorial de la publicación. Vamos, que principalmente les chincha un poco el tema de las subvenciones a los titiriteros del cine y ese tipo de cosas, mezclando churras con merinas.
En realidad no es para sorprenderse, tratándose del mismo grupo al que pertenece el canal "Intereconomía", cuya notoriedad (pequeña y bamboleante) se debe a motivos que todos conocemos.
En fin, ya que mi trabajo estaba hecho, ahí se lo dejo. Es un texto en el que se habla de algunos de los problemas que la gente del sector ya conocemos, pero que quizá a alguien menos enterado pueda interesar a modo de largo y farragoso resumen. Descansen la vista cada cinco párrafos...
La situación profesional y laboral del Guionista en España
Según la definición del Sindicato A.L.M.A. (Autores Literarios de Medios Audiovisuales), el guionista es la persona que escribe el guión de una producción audiovisual en cualquier fase de su desarrollo, desde la idea hasta su versión final, siguiendo las indicaciones del Director o del Productor
Cualquiera que conozca de refilón la industria del entretenimiento, sabe que en una producción audiovisual (ya sea de cine, televisión o espectáculos) el guión es el pilar fundamental y primigenio sobre el que se fundamentan los valores últimos de la obra. Sin embargo, la figura del guionista es todavía desconocida para el gran público, debido a su labor oculta, fuera del alcance de las cámaras, y previa a la realización del producto final. Esto en realidad no supone un problema para los guionistas, somos personas acostumbradas al anonimato y a la cesión de los méritos -o deméritos- de nuestro trabajo.
Los problemas de fondo de la profesión provienen de la indefinición que rodea al colectivo, tanto en lo que respecta al reconocimiento de su categoría profesional, a sus condiciones laborales, a su consideración como autor, y a las retribuciones mínimas exigibles a cambio de una labor no siempre suficientemente valorada por la industria.
El de guionista es un trabajo desprotegido, difícil, expuesto a los vaivenes de la industria y que depende en exceso de la capacidad de negociación particular, en función del currículum personal o de la disposición a aceptar "rebajas" en las condiciones.
En lo que respecta al cine, la mayoría de los guionistas trabajan como autónomos, escribiendo guiones originales propios cuyos derechos ceden a terceros o trabajando por encargo para productoras de cine en la escritura de guiones, en la mayoría de los casos, de ficción. Sólo muy excepcionalmente un guionista trabaja por cuenta ajena en este sector, y normalmente lo hace no como autor, sino formando parte del equipo de desarrollo de proyectos de una productora, siendo su labor buscar y/o optimizar proyectos ajenos.
El precio mínimo que el Sindicato A.L.M.A. recomienda por la escritura completa de un guión cinematográfico (desde la idea original al tratamiento) es de un 3% del coste final de la producción, con un mínimo de 36.000 euros. Sin embargo son mayoría las ocasiones en las que se paga, o se ofrece, mucho menos. Para un neófito estas cifras pueden parecer altas, pero hay que tener en consideración la relevancia del texto respecto al resultado final, el talento y el oficio necesario para llevarlo a cabo (un buen guionista no surge de la noche a la mañana), y la cantidad de esfuerzo necesario para elaborar un guión de largometraje, algo que puede suponer años de documentación y reescrituras.
Un factor problemático es que los guiones cinematográficos se inician en un momento de la producción en el que todavía no hay dinero sobre la mesa. Sólo hay una idea (cuando la hay, porque a veces sólo se cuenta con un actor, o un director, como punto de partida). Esto, unido al lógico deseo del guionista de que su obra se lleve a cabo, provoca a menudo que las productoras presionen al autor para que trabaje o venda su guión a cambio de una remuneración mínima, o accediendo a retrasar los pagos en función de una hipotética e insegura obtención de subvenciones o de unos -aún más inseguros- ingresos en taquilla.
Lo exiguo de nuestra industria cinematográfica, junto a algunos factores como la práctica habitual de muchos directores de escribir sus propias películas, o la dificultad para abordar proyectos personales con un apoyo económico previo, hace que el número de guionistas que viven íntegramente del cine sea muy reducido. El grueso del colectivo se gana el pan diario trabajando en televisión, un medio que mueve mucho más dinero, pero cuyos entresijos laborales resultan incluso más caóticos y difíciles de controlar que los del cine.
Las televisiones demandan cada vez más contenidos. Las series son desde hace años el producto estrella de las plantillas. Las mejores arrasan en el "Prime Time", además de crear fidelidad en el espectador e imagen de cadena. Así, desde hace años las televisiones encargan a las productoras más y más series de ficción. Pero las series son caras de producir, exigen un trabajo intenso para idear y rodar nuevas entregas semanales. Los guionistas a menudo trabajan en equipos grandes, de entre 7 y 15 personas, coordinados para escribir varios capítulos al mismo tiempo, a una velocidad de vértigo.
Esto ha provocado la necesidad creciente de profesionales capaces de dotar de contenido atractivo a toda esa gran cantidad de horas de emisión. Sin embargo, a pesar de que las productoras son conscientes de la relación directa de la calidad del guión con el éxito o el fracaso de sus productos, con frecuencia se muestran renuentes ante la idea de asumir el coste de una plantilla creativa tan amplia. Muchas intentan abaratar reclutando a profesionales muy jóvenes y dispuestos a aceptar cualquier condición con tal de "meter un pie" en el oficio, o coaccionando a los guionistas con frases del tipo "esta industria es muy pequeña" y "no vas a encontrar trabajo en otro sitio", o jugando con categorías laborales: "guionista junior", "redactor", "documentalista" ,"ayudante de redacción"... y reuniendo así a un grupo de "pseudoguionistas" que trabajan a las órdenes de un par de coordinadores de guión y/o productores ejecutivos que toman el grueso de las decisiones creativas.
Por desgracia, hoy en día la mayoría de los guionistas de televisión trabajan con contratos temporales por obra, incluso aquellos que trabajan durante años en una misma producción. Cuando se acaba la obra, la renovación depende exclusivamente de la productora, así que el despido, en la práctica, es libre y prácticamente gratuito. El guionista no tiene más remedio que aceptar prorrateadas en el salario las vacaciones, las pagas extras y la pequeña indemnización por fin de contrato (8 días por año) . También se ve obligado a desplazarse a diario hasta polígonos industriales del extrarradio, a trabajar bajo horarios laborales indefinidos en los que ni se contabilizan ni se pagan las horas extra, y, en general, se cuenta con pocas garantías de continuidad y de que el fruto de su trabajo vaya a contar con la consideración adecuada.
Los guionistas de programas lo tienen aún peor. Además de todos los problemas enumerados, muchos espacios que no son considerados ficción (de actualidad, entretenimiento, corazón, talk shows o realitys...) no reconocen el carácter de "autor" de sus guionistas, rebajándolos a "redactores" sin capacidad de cobrar derechos de autor por sus guiones, y ofreciéndoles salarios todavía más ajustados que a los guionistas de ficción.
En todos los casos, son las productoras las que deciden cómo se remuneran y reparten las diferentes categorías laborales de los guionistas de un equipo (junior, jefe de equipo, coordinador, escaletista, dialoguista...) y también deciden de qué manera se reparten los porcentajes de los Derechos de Autor que generan los contenidos creados por ese equipo (de tal forma que, por ejemplo, un productor ejecutivo que no escribe puede decidir llevarse una parte importante de los derechos de todos los capítulos).
El salario de un guionista de televisión que trabaje por cuenta ajena puede variar desde los 600 euros de un guionista "junior", hasta los 6000, o incluso más, de un coordinador de guión. Esta enorme horquilla crea numerosas situaciones de desequilibrio, e injusticias difíciles de combatir.
Asimismo, los precios pagados "por guión" a quienes trabajan como autónomos tienen variaciones parecidas. Aunque desde A.L.M.A. y otras instituciones se ofrecen algunos baremos que explicitan el valor económico que debe tener cada tipo de guión (desde el de un "sketch" hasta el de un capítulo, largometraje o una tv-movie"), estas cifras, al no contar con ningún tipo de apoyo legal, no dejan de ser meras recomendaciones que, de nuevo, quedan supeditadas a la negociación particular de cada caso.
Todas estas circunstancias desfavorables son difíciles de combatir debido a cómo está configurada legalmente la representatividad sindical, que excluye de la posibilidad de su juego a los trabajadores con poca estabilidad en el empleo, que es el caso de los guionistas, como se ha expuesto. Al igual que pasa con el gremio de los actores, o el de los técnicos audiovisuales, los trabajos de guionista son casi siempre temporales y de breve duración. Eso, unido al hecho de que se trate de una profesión minoritaria (como mucho, se podría hablar en nuestro país de unos 800 guionistas profesionales) hace prácticamente imposible que formen parte de comités de empresa y que cuenten con representantes sindicales.
A.L.M.A. es el único Sindicato nacional de guionistas de España. Sin embargo, fue apartado de las últimas negociaciones para la obtención de un convenio colectivo para el sector, dándose la paradoja de que quienes firmaron dicho convenio con los representantes de las productoras fueron los sindicatos mayoritarios (UGT y CCOO), que no cuentan con un solo guionista entre sus afiliados y que desconocen la problemática real del gremio.
A.L.M.A. y otros sindicatos también minoritarios están luchando para que la ley recoja la posibilidad de contar con representantes sindicales de sector y no de empresa, puesto que aunque los delegados de empresa lograran ser elegidos, desaparecerían permanentemente de las mismas, al mismo ritmo en el que varían sus relaciones laborales con éstas.
Mientras todo esto no se arregle, la falta de regulación del sector prolonga una situación en la que las condiciones laborales y salariales dependen siempre del arbitrio de las productoras. El guionista cuenta con la única opción de "aceptar o no aceptar" un trabajo ("si no lo quieres hacer tú, ya encontraré a otro") o de negociar apelando a su trayectoria profesional, pero no cuenta con ningún paraguas legal bajo el que resguardarse, ni unos mínimos salariales exigibles.
Aunque desde fuera tal vez podría parecer sencillo que los guionistas escribieran y desarrollaran sus propias ideas para "saltarse" todos esos problemas, la lógica industrial del sector audiovisual imposibilita, en gran parte, la iniciativa personal. Al fin y al cabo un guionista no es un productor, o no debería serlo; son oficios distintos que exigen diferentes habilidades y conocimientos. Un guionista puede realizar por sí mismo un cortometraje, o un proyecto para Internet, pero cualquier producción de mayor calado precisará, antes o después, de la participación y la inversión de una productora, que deberá ser la que compre el proyecto y lo lleve a cabo.
De hecho, algunas productoras abusan de su posición de superioridad ofreciendo a los guionistas creadores de proyectos, cinematográficos o televisivos, "mover su idea por ahí" sin pagarle nada a cambio, para ver si se vende a alguna televisión o si se obtienen ayudas a rodaje. De esta manera, la productora cuenta con una buena oportunidad de negocio sin hacer ninguna inversión, y el guionista una vez más pone en juego su trabajo sin obtener ni un duro en caso de que la gestión de la productora sea infructuosa, lo que puede obedecer a su propia ineficacia.
Las ayudas de la administración para el desarrollo de guiones Cinematográficos, si bien suponen un incentivo para la creación de nuevos proyectos, todavía son un apoyo muy pequeño y alejado de la industria real (casi ninguno de los guiones subvencionados llegan a rodarse, aunque los últimos movimientos ministeriales intentan paliar, en parte, este último aspecto).
Paradójicamente, los responsables de las productoras parecen no darse cuenta de que la ordenación del sector facilitará, en última instancia, la obtención de mayores y más seguros resultados económicos. La imprevisibilidad del negocio audiovisual se podría paliar, en parte, con la progresiva profesionalización de guionistas capaces de plantear propuestas que atraigan al espectador al mismo tiempo que cumplen con los estándares de producción adecuados. No hay que olvidar que mientras los guionistas no puedan vivir de su oficio con dignidad los procesos creativos y, por lo tanto, los resultados comerciales, seguirán dependiendo de los hados de la fortuna. Nada sale más caro que una película que nadie va a ver, o que un capítulo mal escrito que hunde a una serie.
Sin embargo, hasta ahora los condicionantes económicos inmediatos son los que imperan, y la mayoría de las productoras prefieren gastar poco en el desarrollo de proyectos porque no confían en que un mayor desembolso en el proceso creativo les asegure un mejor resultado, lo que evidencia un profundo desconocimiento de dicho proceso.
Es muy frecuente oír hablar de la "crisis del Cine" o de la mala calidad de los productos televisivos, pero pocas veces se incide en los procesos necesarios para paliar los numerosos problemas que asaltan a esta industria. Muchos de esos procesos pasan, precisamente, por la creación de una auténtica industria, regulada, trasparente, y donde los distintos profesionales tengan las mismas garantías y derechos que en cualquier otro sector. Lo que hacen falta no son más "jinetes solitarios" que luchen contra viento y marea por ejercer su profesión, sino guionistas profesionales, conocedores de su oficio, que no se replanteen cada pocos meses si van a poder seguir pagando la hipoteca con este trabajo.
Todo ello precisa, también, de un mayor impulso educativo. No sólo sería conveniente que el cine y el audiovisual, como arte y como industria, tuvieran un lugar en las escuelas y los institutos, sino que se impulsara (mejor dicho que se posibilitara) el estudio de las artes audiovisuales y, concretamente, del guión, como una disciplina más, igual de importante que el dibujo, la historia, el diseño, o la música.
Los guionistas no salvamos vidas como los médicos ni construimos edificios, pero creamos entretenimiento y formamos parte de la cultura y del tejido industrial de un país. Sabemos que somos pocos y desde luego no nos creemos el ombligo del mundo, pero nos sentimos orgullosos de nuestro trabajo y tratamos de hacerlo mejor cada día. El de guionista es un oficio vocacional, creativo, en el que a veces uno está dispuesto a trabajar bajo cualquier condición con tal de que llevar adelante un proyecto personal por el que apuesta con pasión. Pero eso no significa que debamos prescindir de un trato profesional o de una parte, pequeña pero justa, de los grandes beneficios que tantas veces produce nuestro trabajo.
Natxo López
Guionista y miembro de la Junta Directiva de A.L.M.A.



Dependiendo de la configuración de su pantalla y teclado, les recomiendo, si se ve muy chica la letra, dar Ctrl. + para aumentar el tamaño del texto.
Pueden, al terminar de leer, dar Ctrl - (el guión que está al lado de Alt. derecho) para regresar al tamaño original.
Grande, incluso diría más, grandísimo artículo... el útlimo párrafo hasta resulta emocionante si eres guionista (sóló le faltó eso de "si nos pinchais sangramos"); para cualquiera de fuera de la profesión le da una idea muy exacta de cómo va esto... y para los de dentro nos da mucho que pensar.
Enhorabuena, gran trabajo. No parece hecho aprisa y corriendo.
Y lo de que se rechace una aportación solicitada a un colectivo profesional porque "no va con la línea editorial de la publicación" es, en dos palabras, espe-luznante (sobre todo "espe", jeje).
Una de las razones por las que me gusta leer blogs de guionistas es porque escribis muy bien. Se nota el toque profesional en la carta. Se nota que has escrito mucho.
Y lo de las 2000 palabras/caracteres es de risa. Aunque vale para que disfrutemos de uno de los mejores artículos de la historia del blog. Aigh como me gustaría ser guionista...
A mí la situación del guionista en España me parece menos acuciante que la del miembro de la directiva de Alma, ¡Dos mil palabras en una tarde por la patilla y pa´na!
Bueno, pa´na, no, que gracias a ello hemos leído un estupendo artículo. Un abrazo.
Baremo!
Jaja, baremo, sí, muchas gracias, a ti y a todos.
Estas como una cabra, Natxo. ¿Para qué te metes en esas movidas? La política es algo a destruir, no a mejorar.
Un saludo
Acabo de verlo via Ruth, de La Tele que me Parió. Lo reboto con tu permiso.
Un tanto confundida por el comentario de Johnny y antes de decir nada al respecto, he consultado en la RAE la definición de SINDICATO y dice: "Asociación de trabajadores constituida para la defensa y promoción de intereses profesionales, económicos o sociales de sus miembros", por lo que colijo que la política no tiene nada que ver en esto, otrora sería ser miembro de un partido político, pero visto lo visto creo que no es el caso.
Una vez dicho esto, creo que tu y todos los miembros de la JD directiva, incluso los afiliados a ALMA, deberiáis seguir el consejo de Johnny. ¿Para qué te metes/ os metéis en estas movidas?... Qué necesidad tiene un guionista de prestigio como tú, o Carlos Molinero o Díaz Yanes, u otros muchos de los que hay en ALMA, andar escribiendo y trabajando por la patilla, dedicar parte de tu/vuestro tiempo de ocio o de descanso a reuniones, emails a tuttiplén, preocupaciones de financiación, que si funciona la web, que si no funciona, buscandote enemigos entre el poder, gobierne quien gobierne...
Vuelve a tener razón el amigo Johnny cuando dice que estás como una cabra, porque ¿para qué todo esto? Eso de tener un sindicato es cosa de otros tiempos, de gente viejuna. Los guionistas somos gente joven, moderna, a los que nos importa un pito la política, el cambio climático, la inmigración, Afganistan, Irak, Obama o sus muertos. Vamos ni que fuéramos camareros, dependientes del Corte Inglés o guionistas de Hollywood (Esto último creo que ya lo ha dicho alguien antes). Bueno corto y cierro que no voy a andar derrochando mi ingenio por la patilla como otros pringaos. De todos modos gracias. Siempre es gratificante leer un buen texto aunque el contenido no sea lo que nos gusta a los guays.
Vale, no salváis vidas como los médicos, pero las salváis. Vale, no construís edificios, pero sí castillos de ilusión donde los profanos nos podemos resguardar de la vida y librarnos de su quema.
Mi granito de apoyo.
Con el permiso de Hastiado, Miss Julie, se la echa de menos.
¡Miss Julie, no se junte con titiguitegos! ;D
Hastiado, abrí hilo en el Focoforo con tu artículo, y creo que lo más honesto es dejarte el link para que le echeis un vistazo. Espero que no te importe:
http://focoblog.com/focoforo/topic.php?id=3548&replies=10
Que buen artículo. He leido el comentario de Lucyoriginales demasiado tarde y casi me dejo la vista. Pero el artículo es un excelente reflejo de la actual situación de los guionistas y las diversas problemáticas a las que se enfrenta.
Igualmente me surge una duda respecto a uno de los temas: ¿el Ministerio va a paliar la situación de que se produzcan los guiones que reciben el apoyo previo para su desarrollo? ¿Cómo? ¿Con esta nueva política de 10 proyectos de 40.000 € y 10 de 20.000? ¿No reduce considerablemente esa nueva política la entrada de savia nueva en un sector ya de por sí endogámico? Se producirán sí. Pero a qué precio...
Tengo mis dudas.
Con 15 ayudas de 40.000 €, tal y como acabo de leer, tampoco creo que se ayude mucho.
Creo que por una vez, menos no es más.
Verdades como puños... con tu permiso, Natxo, lo voy a colgar en mi perfil de facebook y también en mi blog para que la gente lo lea y se entere de qué va esto... A ver si lo leen también algún productor, aunque suelen argumentar que eso de pagar por mover un proyecto y ver si lo colocan es ciencia ficción... en fin.
Yo no puedo hablar de las ayudas del Ministerio, pero sí de sus hermanas "pequeñas" en la CAM, las becas de creación de guiones, de 6000 euros y un seguimiento. Creo que he aprovechado la mía al máximo, pero me duele que en las últimas ediciones haya habido varios becados directores que habían escrito su propio guión (¿todos van a ser así de plurivalentes?), y de la poca atención que tanto las productoras como la Consejería de Cultura han prestado a esas becas y sus becados. Seguro que en muchos casos nuestras historias estaban en un estadio muy primitivo como para plantear la producción acto seguido, pero que no haya sido producida ninguna (creo) en tres años, da para un disgusto.
Me preocupa también el efecto de este post entre amigos y lectores no relacionados con la profesión: se creen que somos millonarios con yates que queremos una vida muelle. Y declaraciones sobre grandes músicos en la miseria no ayudan a que la gente se aclare, precisamente.
Yo he comentado alguna vez mi disconformidad con las nuevas ayudas. Creo que es mejor tener más ayudas de menor cuantía, porque eso ayudaría a tener más opciones de de encontrar buenos guiones, no sólo bien escritos, sino también rentables. Hay que tener en cuenta que esa ayuda no suple el dinero que luego la productora debe pagarte por el guión... (o no debería hacerlo).
Respecto a lo de "Paliar la situación", Nacho, se supone que, bajo la nueva ley, el Ministerio apoyará a los guiones subvencionados para que tengan más posibilidades de llegar a rodarse, por ejemplo dando más ayudas a las productoras que decidan rodar esos guiones...
Gracias por el link en el foro, Small blue thing, y a todos por leer (tanto).
Un artículo cojonudo, Hastiado. Eso si, cuando ibas por el quinto párrafo o así, ¿no te diste cuenta de que más que para la gaceta de los negocios era un artículo para un "Especial Guionistas" de Cahiers du Cinema? ¡Tenía que haber algún error!
Pese al cabreo que sé que te tienes que haber cogido (por la molestia y el esfuerzo), no he podido evitar reírme a carcajadas pensando en el sketch que podría haber resultado de la situación. ¡Para un capítulo entero de una improbable Sitcom sobre un guionista-bloguero-representante sindical!
En fin, gracias otra vez, Sr. Hastiado. ¡Por el artículo y por el material para el Sketch!, porque ahora que lo pienso, creo que voy a trabajar un poco, con tu permiso, en esa idea de la sitcom del guionista-bloguero-sindicalista. He pensado en resucitar a Flo en el papel protagonista... ¿o sales demasiado mal parado?
Acabo de leerlo en Escrito Por: flipen.
http://www.canaltcm.com/escritopor/post/2009/11/08/y-cuando-es-ce...
Interesante articulo, por otra parte, una vez tuve un profesor que le gustaba mucho la oratoria y daba consejos y trucos de orador a sus alumnos, un consejo fue que cuando criticara a lo demas o la situacion actual, es bueno hacer un poco de autocritica, sacar algun defectillo.
El truco era sencillo si sacabas algun defectillo tuyo, daba la impresion al oyente "que no solo eras un niño quejica" sino que te quejabas con razon.
Sinceramente estoy alejado de la indrustria, pero entiendan que cuando leo estos articulos y otros de otros sectores audiovisuales, siempre tengo la impresion de que "son niños quejicas".
Esa falta de autocritica realmente a veces y sin animo de ofender es "molesta", parece como en si en el sector audivisual, directores,guionistas,actores etc etc nunca tuvieran nunca responsabilidad en parte de su situacion y en la de su sector y que solo supieran quejarse.
Realmente entiendo a los de "la gaceta de los negocios" , leer un articulo de unos que "parece que solo saben quejarse y ser incapaces de hacer autocritica" en medio de una crisis economica donde mucha gente lo esta pasando bastante peor, no es general la mejor manera ganar lectores.
Yerra usted la intención de Hastiado: no pretende ganar lectores, ¿sabe? Sino reivindicar sus derechos laborales. Cosa que hacen muchos colectivos profesionales desde hace años.
A no ser que, con la crisis que hay, proponga usted medidas "solidarias" como reducir progresivamente el salario mínimo hasta su desaparición; abaratar el despido; o fomentar la "competitividad" como se viene leyendo últimamente.
Por otra parte, le propongo que antes de hablar de "su colectivo" integrando directores, guionistas, productores, actores o técnicos se plantee usted si sabe de qué está hablando. Por fomentar el sano debate, digo.
ERRUTA: donde dice "Sino" debe decir "sino".
Creo que hablar de derechos laborales, no es contrario, a ganar lectores o al menos no perderlos, lo importante es saber combinar, ambas cosas.
Cuando uno escribe o habla, debe de tener en cuenta al publico al que comunica,vamos es una de las cosas mas basicas, lo que no tiene sentido es no pensar en como el articulo podria haber beneficiado a la gaceta, y luego quejarse de que la gaceta pasara de publicarlo.
Ya que dan la oportunidad de exponer los problemas de un colectivo,al menos se podrian haber preocupado por los interes del periodico.
Vamos algo tan basico como ser agradecido.
Ciertamente, pero ese pensamiento denota cierta ingenuidad, si me lo permite: si creemos a Hastiado, el rechazo del artículo vino dado porque su política de edición cuestiona las ayudas públicas al audiovisual. Bueno, y a todo, pero vamos a dejarlo ahí.
Si La Gaceta quería un sesgo determinado en el artículo, podría haberlo pedido para ahorrarse y ahorrar tiempo y esfuerzo, y los portavoces de ALMA habrían decidido si dicho sesgo aplicaba a sus principios éticos o no.
Blue Thing, creo que la contribución de Wersolon (demasiadas comas, amig@) se agota en sí misma y no merece la pena darle vidilla con más recriminaciones. Lo dicho por Hastiado expone claramente, a mi juicio, el panorama guionístico español aunque no estoy del todo de acuerdo con la idea subyacente de que los guionistas poco pueden hacer para cambiarlo: insisto en que la alternativa de construir productoras (que no es lo mismo que convertirse en productor) sigue siendo una vía, bien es verdad que nada fácil por antinatural.
Bravo, otra vez, Hastiado.
Dentro de que no comparto en absoluto la linea editoria de la Gaceta y sí en su mayoría la del hastiado, creo que este artículo, en algunos pasajes, más que una descripción es un alegato, y en ese sentido entiendo que no se pueda publicar como exposición de la situación actual, aunque no por ello deja de ser muy verdad y estoy completamente de acuerdo.
Tengo una puntualización: he trabajado en unas ocho series y en ninguna de ellas la productora ha dicho una palabra sobre el reparto de derechos de autor, ni el productor ejecutivo se ha llevado parte alguna. Ha sido un acuerdo entre guionistas, que es como creo que debe ser. Un reparto, eso sí, que suele dejar descontentos a muchos porque es peliagudo de hacer justamente.
Añadiría a este panorama dos apreciaciones peronales más: el absoluto desprecio por parte del resto de los equipos que se tiene hacia el guionista, que si las cosas van mal siempre es el culpable de todo, y en especial por parte de los directores, a los que se da una libertad para cambiar los guiones fuera de lo normal, y la falta de autocrítica en el artículo: ojalá todos los guionistas fueran tan apasionados, el problema es que, muchas veces por el cansancio de tener que luchar contracorriente, no se tiene ni tanta profesionalidad, ni tanta vocación ni tanto respeto con esta profesión como se debería.
En relación con esto y con la formación, no sé si es muy utópico que se enseñe guión en los colegios porque a la misma altura se tendrían que enseñar otras muchas materias para las que no habría tiempo, pero sí que impera entre los guionistas una especie de desprecio por la formación en favor de una confianza en el talento innato, en la intuición, y en que esta profesión, al fin y al cabo, no es tan difícil y puede llevarla a cabo cualquiera. En las universidades anglosajonas estudian a shakespeare, dramaturgia, literatura, narrativa dentro de los programas de guión. En este país dan unas horas de clase los que presumen de haber escrito tres guiones o cuatro series. Nos falta tomárnoslo en serio para que nos tomen en serio los demás. El talento existe, pero acompañado de formación es cuando se convierte en un producto digno. Empecemos por ahí.
Me hace ilusión que alguien todavía opine aquí, en el "viejo" blog.
Coincido contigo en todo lo que dices, a nivel genera. Pero ten en cuenta que el texto era sobre "situación laboral y profesional" del guionista. Hubiera sido un poco raro empezar a poner cosas como "algunos guionistas no se toman suficientemente en serio su trabajo, o su formación...".
Los repartos injustos de derechos o los abusos laborales existen. Es cierto que no aparecen en el 100 % de la industria, ni tan siquiera en el 50%, pero mientras siga habiendo una sola situación de injusticia creo que debe ser consignada y denunciada.
Un saludo, y siga peleando, que de eso se trata...